La maldición de los conciertos
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Por Domenico De Robertis
Corría el año 2022 mi hermano egresaba en el colegio Ayres del Cerro.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailSe venía el concierto de Duki en el estadio Vélez Sarsfield a fin de año. En la bella ciudad de Tandil los egresados de distintas escuelas hacen un concurso de baile y cultura que se llama Farándula Estudiantil.
Las entradas para el concierto las compramos en abril.
A un mes antes del concierto se confirmó la fecha de Farándula increíblemente el 18 de octubre con lo cual mi madre nos comenta que no podemos ir a ver a Duki ya que coincidía con la misma fecha, aunque por fuera sonría por dentro estaba vacío y entendí a duras penas que no podía ir.
Al llegar el 15 de octubre la cuenta oficial de Instagram de farándula da un comunicado muy doloroso: “Lamentamos comunicar que farándula del 2022 es suspendidas por las intensas lluvias”, yo me moría, me perdí el concierto de mi vida, fue suspendido por la farándula y esta se suspendió por lluvia. Al final no puede ver ninguna de los dos eventos. Lo único positivo que saqué de esa situación es que mi hermano gano farándula días después y que pude vender las entradas.
Dos años después fui a ver a Duki al Monumental.
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Un año después con mi familia decidimos ir a ver a “Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado” en la provincia de San Luis, cuando llega el día del concierto emprendimos viaje con mi papá y mi mamá. En el transcurso del viaje tuvimos un percance, el auto dejó de funcionar, nos tiramos a la banquina y tratamos de arreglar lo inarreglable, después de identificar que no podíamos solucionarlo quisimos llamar a la grúa, digo quisimos porque estábamos en el medio de la nada es decir no había señal. Mi papá con mucha bronca caminó tres kilómetros en busca de señal, mientras perdíamos tiempo esperando, también perdíamos tiempo de sol entonces tuvimos que dormir en el auto.
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Al otro día nos dimos cuenta que la grúa no iba a venir entonces frenamos a un auto muy amigable que se ofreció a llamar a la grúa cuando llegue a un lugar con señal. Y así fue después de pasar 24 horas en una banquina de camino a San Luis llegó una grúa milagrosa que gracias a Dios nos trajo de vuelta a Tandil, sin antes pasar por una estación de servicio para comer algo después del ayuno intermitente que hicimos.
Es evidente la maldición que tengo con los conciertos.
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