Advierten sobre el impacto "devastador" de derogar la Ley del Libro
Desde Alfa Librería detallaron la importancia de la normativa 25.542 para evitar la competencia desleal.
:format(webp):quality(60)/https://cdn.eleco.com.ar/media/2026/07/lado_b_alicia_laco_y_su_pasion_por_los_libros_y_el_futbol.webp)
Ludmila Keegan y Alicia Laco, integrantes de la emblemática librería “Alfa”, expresaron su profunda preocupación ante la posible derogación de la Ley 25.542, conocida como la Ley de Defensa de la Actividad Librera. Explicaron que esta normativa, sancionada en 2001, resultó fundamental para garantizar la competencia leal a través de un precio uniforme para cada título, protegiendo así a los eslabones más débiles de la cadena comercial frente a las grandes superficies y plataformas digitales.
Recibí las noticias en tu email
Accedé a las últimas noticias desde tu emailSegún detallaron las libreras, el libro no es una mercancía convencional donde se puedan buscar costos diferenciales, ya que cada obra es única y posee una sola editorial de origen. Bajo el marco actual, las librerías pequeñas y medianas operan con un margen de ganancia cercano al 35 por ciento, sobre el cual deben afrontar todos sus costos operativos. La eliminación de la ley permitiría que actores con mayor capacidad financiera apliquen un efecto dumping, vendiendo a pérdida de manera temporal para desplazar a la competencia independiente.
Keegan y Laco citaron el caso de Inglaterra como un precedente alarmante. En aquel país, tras la derogación de una normativa similar, el 80 por ciento de las librerías independientes desaparecieron. Si bien en una primera etapa los precios bajaron en ciertos puntos de venta, a largo plazo la falta de competencia derivó en un aumento de los costos y una drástica reducción de la oferta literaria, concentrada únicamente en títulos masivos y bestsellers.
Las protagonistas remarcaron que la norma no fue un invento local, sino una política adoptada por potencias como Francia, España, Alemania e Italia, donde se entiende que la protección del sector es vital para el desarrollo cultural. “Estamos todos alineados en la misma posición: cámaras, autores, editores y libreros”, manifestaron, al tiempo que sugirieron que el impulso derogatorio respondería a intereses externos que buscarían romper el mercado nacional para favorecer a unos pocos actores.
El refugio de los autores locales y la cultura regional
Más allá de la dimensión económica, la preocupación central de las referentes de “Alfa” radicó en el perjuicio cultural irreparable que significaría el cierre de los comercios de cercanía. Para las libreras, estos espacios funcionaron históricamente como el principal motor de visibilización para los escritores de la zona. Sin el apoyo de las librerías independientes, los autores tandilenses difícilmente podrían acceder a las góndolas de grandes cadenas nacionales o hipermercados, que solo priorizan el volumen de ventas inmediato.
En este sentido, recordaron que grandes nombres de la literatura actual, como Mariana Enríquez o Eduardo Sacheri, iniciaron su camino en editoriales independientes antes de saltar a los grandes sellos. “Las mayores perjudicadas serán las editoriales pequeñas, porque no tienen espalda ante una competencia desleal”, señalaron. Sin estos actores intermediarios, la diversidad de libros se vería reducida drásticamente, dejando fuera de alcance una gran parte de la producción literaria que no es considerada “masiva”.
La labor de las librerías en Tandil trascendió siempre la mera venta de ejemplares, vinculándose directamente con la formación de nuevos lectores. Actividades como la Fiesta del Libro Infantil, que reunió a más de 2.500 niños, o la organización de la Feria del Libro de Tandil junto a la Municipalidad de Tandil y la Unicen, fueron citadas como ejemplos de una inversión social que no siempre buscó el beneficio económico a corto plazo. “Es una ganancia que se verá en la cultura del país”, sostuvieron con firmeza.
Finalmente, destacaron que el sector independiente es el que movilizó históricamente la mayoría de las ferias a lo largo del territorio nacional, muchas veces con escaso apoyo oficial. La pérdida de estos comercios implicaría el fin de presentaciones, charlas y encuentros que enriquecen la vida social tandilense. “Defendemos nuestro negocio porque de eso vivimos, pero también defendemos un lugar de encuentro que es fundamental para la ciudad”, concluyeron.
Más de 143 años escribiendo la historia de Tandil