Amigas, runners y emprendedoras
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Así, como quien no quiere la cosa, arrancaron con un proyecto que no para de crecer. Madres de tres hijos, Vicky Arieu (42) y Pato Demarchi (47) se conocieron como “mamás del colegio", ya que sus hijos mayores iban juntos.
A principios de 2019, además, empezaron a correr juntas y, en esos mediodías a los que las dos definen como terapéuticos, descubrieron que sus intereses iban por el mismo camino. Pato, después de 25 años de docencia, decidió dejar su trabajo. Vicky entelaba paredes, algo que su mamá hacía, y buscaba compañera para trabajar en equipo. Pato había aprendido a hacer serigrafía. Se animaron, probaron y salió Banhuá que quiere decir estampa en chino.
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Lo primero que hicieron fue dar talleres de serigrafía a chicos en la galería cerrada de la casa de Pato e, incluso, animaban cumpleaños con estos talleres. Lo hicieron por un buen tiempo, y mientras tanto, estampaban telas para decorar.
Llegó la pandemia, no más talleres con chicos en la galería, ni cumpleaños para animar, pero los pedidos cada vez eran mayores. Almohadones, repasadores, barbijos, acolchados, cortinas, fundas, caminos, bolsas y un sinfín de productos que ya se venden en varios locales de la provincia y en la ciudad de Buenos Aires. Una conocida abrió un local de decoración en Olavarría y les pidió que Banhuá fuera su proveedor textil. Primer gran paso, o salto, afirman Vicky y Pato.
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Contentas y orgullosas del lugar al que llegaron y que lograron construir; diferentes y complementarias, aseguran que, si bien las mañanas en ese taller soñado y lleno de sol, telas y olor a tinta, son momentos de terapia y felicidad pura, no quieren dejar la vida en eso, pero una parte de sus días, sí.
En el momento de emprender, es clave que la familia acompañe. Sus maridos e hijos las acompañan y admiran y, por supuesto, le dan like a sus publicaciones, cuentan entre risas orgullosas.
Vicky y Pato organizan sus jornadas laborales y después de estampar y cortar, por las mañanas, en el taller, se reparten tareas porque la cosa no termina ahí: todavía hay que repartir, despachar, ocuparse de las redes, comprar.
¿Un objetivo? Crecer en la medida en que puedan atender a la demanda.
¿Un desafío? Cambiar siempre, para no aburrirse.
¿La vedette de Banhuá? La cortina de baño. Sale como pan caliente.
En IG @banhua_estampasytelas