Ante el crecimiento del delito rural, Auza advirtió sobre el riesgo de enfrentamientos armados en el campo
El presidente de la filial local de la Federación Agraria Argentina, Néstor Auza, sostuvo que la inseguridad rural aumentó “en forma dramática”, remarcó falencias estructurales en la prevención y advirtió que tanto productores como delincuentes circulan armados. También analizó el complejo escenario del pequeño y mediano productor, atravesado por la presión impositiva y márgenes reducidos.
El presidente de la filial Tandil de la Federación Agraria Argentina (FAA), Néstor Auza, advirtió que el Partido atraviesa una etapa crítica en materia de inseguridad rural y alertó especialmente sobre el riesgo creciente de enfrentamientos armados en el campo.
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Accedé a las últimas noticias desde tu email“Aquel que va a cometer un delito al campo va armado, y aquel que sale en el campo a la noche a defender lo suyo también sale armado”, resumió.
Entrevistado por “Tandil Despierta” -por ECO TV y la 104.1 FM-, Auza aseguró que “el delito rural, por lo menos en nuestra organización, ha aumentado en forma dramática”, al tiempo que describió un escenario con delitos contra la propiedad, la infraestructura y el robo de animales en pie.
En primer lugar, Auza señaló que, si bien existe “un crecimiento desde el punto de vista jurídico en la investigación de delitos rurales”, Tandil continúa dependiendo en gran medida de estructuras externas. “Eso está un poco más organizado, pero Tandil sigue teniendo una dependencia importante de Azul y de Olavarría”, explicó.
En ese marco, reconoció avances locales, aunque fue contundente respecto de los resultados. “Desde el punto de vista de la estrategia local, creo que desde el Municipio se ha avanzado en forma importante. Pero desde el punto de vista de la solución de la problemática, estamos bastante distantes”, afirmó.
Para el dirigente rural, esa distancia responde a problemas estructurales que aún no fueron abordados de manera integral. “Estamos bastante distantes porque creemos que hay problemas que también son estructurales, como la falta de tecnología aplicada a la lucha contra el delito rural”, sostuvo.
En ese sentido, insistió en la necesidad de modernizar los sistemas de prevención y de respuesta. “Tenemos que dar el salto cualitativo con la digitalización de muchos procesos aplicados a la seguridad”, dijo Auza, y agregó: “Tenemos, por ejemplo, problemas de falta de comunicación o una comunicación insuficiente entre la realización del delito y la asistencia hacia ese delito”.
Mesa de trabajo local
En este punto, el dirigente destacó la reciente conformación de una Mesa de trabajo en Tandil, surgida tras una reunión con personal del Ministerio de Seguridad de la provincia de Buenos Aires.
“Se ha formado una Mesa en Tandil, que creo que va a empezar a reunirse dentro de poco”, señaló, aunque remarcó que su efectividad dependerá de quiénes la integren. “Ahí nosotros proponemos que participen aquellos que tienen la posibilidad directa de tomar decisiones. Porque, si no, luego se pierden las cuestiones”, advirtió.
Y recordó que propuso analizar medidas excepcionales para determinadas zonas rurales. “Yo mismo propuse un estudio de alternativas, como declarar en emergencia algunas zonas rurales”, contó, aunque reconoció que la iniciativa no prosperó.
“Suena grotesca la declaración de emergencia, pero yo la propuse pensando en que se empiecen a producir una serie de medidas especiales, y por un período determinado”, explicó.
Al describir la situación cotidiana en el campo, Auza remarcó que no todos los delitos llegan a denunciarse. “Hay mucha gente que no denuncia porque a veces el 101 no funciona y la gente se cansa de denunciar y que termine siendo un hecho más”, expresó.
Violencia entre personas
Sin embargo, el aspecto que consideró más alarmante es la posibilidad de la violencia entre personas.
“Otra de las cosas que nosotros hemos comentado y a la que sí creo que hay que darle mucha atención es que hemos estado rozando la violencia entre personas”, alertó y describió un escenario de alto riesgo: “Aquel que va a cometer un delito al campo va armado, y aquel que sale en el campo a la noche a defender lo suyo, también sale armado”, resumió.
Auza subrayó que, hasta el momento, no se produjeron hechos mayores por una cuestión fortuita. “Eso es realmente un riesgo muy alto, y no ha habido desgracias mayores de casualidad; sí ha habido lesiones de gente en el campo pero cuidado, que el riesgo está”, insistió.
El dirigente y exrector de la Unicen también puso el foco en la vulnerabilidad propia del ámbito rural. “El patrullero, por más rápido que sea, podrá estar en 20 minutos, media hora”, explicó, y comparó esa realidad con la urbana.
“Esto es un riesgo que no ocurre en la ciudad. Porque en la ciudad vos llamás y el patrullero llega en el momento. Además la gente está protegida de otra manera, con los vecinos. Pero en el medio del campo estás solo”, enfatizó.
“No es un sector favorecido”
En otro tramo de su análisis, Auza se refirió a la situación del sector que representa la FAA, entidad que integra la Mesa de Enlace junto a la Sociedad Rural Argentina, Confederaciones Rurales Argentinas y Coninagro.
En este punto, señaló que el pequeño y mediano productor “no es un sector favorecido” a nivel nacional y que disputa sus espacios en función de sus limitadas posibilidades productivas.
“Uno de los principales problemas que tenemos es la cuestión impositiva”, afirmó en referencia a los tributos nacionales y provinciales, y añadió que “hay una sobrecarga impositiva que inmoviliza la posibilidad de nuevas inversiones y de cambios de estrategia de los productos”.
En ese tramo de la entrevista en El Eco Multimedios, Auza remarcó que “el pequeño productor no es una empresa que puede cambiar de un día para el otro en términos de nuevas alternativas”.
Por otra parte, Auza aludió a dificultades estructurales dentro de la cadena agropecuaria. “Hay problemas estructurales que afectan al productor por ser siempre intermediario de la cadena y nunca poder finalizar, en su propio establecimiento, la cadena”, explicó. Y ejemplificó con la imposibilidad de producir el ternero y engordar el novillo, quedando sujeto a “los fijadores de precio de los productos finales”.
Finalmente, el presidente de la FAA se refirió al impacto de las retenciones al sector y a un efecto que, en términos generales, consideró favorable, aunque insuficiente.
“En este momento, y en base a las retenciones, hay un impacto secundario sobre el pequeño productor, que es favorable”, indicó, y detalló que “por cada hectárea de campo se puede decir que a fin de año podés tener entre 70 y 80 dólares libres de margen”.
Sin embargo, advirtió: “Si empezamos a sumar la cantidad de impuestos y el resto de los costos, la verdad es que los márgenes son muy bajos”.
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