Cartas de lectores
Destino irónico
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Señor Director:
Días pasados se conmemoró un año más de aquel artero hundimiento del ARA General Belgrano, en aguas del Atlántico Sur, por parte del Imperio Británico.
No cabe en mí juzgar procederes de unos y otros; no estoy capacitado para ello. Sí conservo mi sentimiento y, para ello, me apoyo en aquel gran escritor (también racista a ultranza) Domingo F. Sarmiento, quien expresara: “bárbaros, las ideas no se matan”.
Sí quiero comentar dos hechos que me recordaron, tanto las entrevistas hechas en El Eco, como también un acto fallido por parte de la Armada Argentina que, según expresó en un tuit que posteriormente, por su rechazo generalizado, debió retirar: “El ARA Gral. Belgrano se hundió en aguas del Atlántico Sur”.
Uno está referido al conflicto Malvinas y otro, específicamente al crucero en sí.
Con respecto al conflicto de Malvinas, años atrás concurrí con mi señora a un desfile cívico-militar realizado frente al palacio municipal. Situados a un costado del palco donde se encontraban las autoridades, disfrutábamos de un día lo suficientemente bueno para estar al aire libre y, sobre todo en mi caso, para sobrellevar tamaña multitud (al respecto, debo expresar que soy un tanto reacio a ello, es más, salvando las distancias con la intención que H. Hess le dio a su libro, realmente me siento, cada vez más, una especie de lobo estepario).
Volviendo al tema, encontrándonos junto a civiles y militares y en espera del inicio del acto, se acercó un señor a presenciar el mismo. Nada menos que, a nuestro lado, se encontraba el Comodoro Raúl Angel Díaz (piloto-héroe de aquella gesta) ignorado por civiles y lo que es peor aún, por militares, quizá porque eran jóvenes, quizá porque no eran todos de su propia fuerza o, seguramente, porque los gobiernos (no estaba en el palco (?)) y el pueblo no los han honrado lo suficiente.
En lo referente al tema del Crucero, me encuentro justo leyendo un libro titulado “1093 tripulantes” escrito por quien fuera su propio comandante, Héctor Bonzo. En uno de sus párrafos, con motivo de la despedida a su tropa, dice textualmente: “el protagonismo que el destino les reservó está ya incorporado a la historia, sin buscarlo ni pretenderlo, de la misma forma como está en la mente y en el cuerpo de cada uno. De hecho, está más allá de la propia voluntad. De manera que recae sobre todos la responsabilidad de impedir el olvido o la distorsión. No hacerlo sería como retacear la contribución histórica”.
En otro párrafo en el cual le responde por escrito a una carta que recibiera de una maestra de las dos escuelas que la dotación, de su propio bolsillo y esfuerzo, apadrinaban, expresa: ” Dios quiera, señora, que muchos argentinos espiritualmente ausentes del país puedan captar los mensajes que como el suyo, se suelen escuchar desde el sur del Río Negro…”.
Qué ironía, ¿no?, la del destino: gobiernos y pares propios, contribuyen a honrar nuestra consabida falta de memoria.
Carlos P. Escapa
DNI 10.825.289
El virus de la inflación
Señor Director:
Al parecer la inflación es una “enfermedad” que en Argentina habría comenzado a gestarse a través de un “virus” a fines del año 1953.
Según opinión de especialistas esta “enfermedad” se relaciona con descuidos en la salud de la Nación, es decir, estarían actuando diversos factores patológicos que han venido debilitando el organismo de la República, quitándole sus defensas de manera que teniendo en cuenta que la “enfermedad” se viene transmitiendo de una generación a otra, desde unos 56 años, sin que todavía se haya descubierto un antibiótico adecuado para su tratamiento, los especialistas coinciden, con pesimismo, que esta “enfermedad” por su complejidad, será difícil su curación mientras subsistan problemas muy profundos en el país.
Preguntando a los mismos cuáles serían las causas que debilitan el organismo de la República, facilitando la acción virósica, dicen que el factor principal es la división que se ha producido en la sociedad, por los desencuentros en la política, sin voluntad de “poner el hombro”, piensen lo que piensen, lo que ahora se ha dado en llamar grieta.
Por lo tanto los aprovechadores de siempre encuentran un terreno propicio para especular y enriquecerse.
Otro factor importante que afecta a la salud en cuestión, es la irresponsabilidad de algunos políticos y analistas-económicos que confunden a la población con sus críticas destructivas, fogoneando la desesperanza.
No escapa a estos factores adversos los procedimientos poco claros del proceso productivo y la cadena de comercialización que deben ser honestos en la formación de precios y su agregado hasta llegar al consumidor, lo justo, sin abuso.
No obstante, esos profesionales nos dejan una ¡última oportunidad! Nos dicen que al final del túnel hay una lucecita con un indicador del lugar que se encuentra el “antibiótico” que buscamos para derrotar el virus maligno, pero, hay que dejar de discutir inútilmente y darnos los argentinos un fuerte abrazo, abriéndose entonces la posibilidad de brindar trabajo digno para todos.
Ismael Alfredo Fuentes
DNI 5.355.846
Negrita
Señor Director:
Cuando un “¿Por qué le habrán puesto caballos?” de alguna añosa publicidad deja de parecernos ingenuo y una esquiva verdad se evidencia en algún forzado silencio, el eco de los mismos cascos de briosos corceles, que gallardos señores hoy ponderan, cuenta otra historia. Duele escucharla, porque en una rara lengua hablan de miedos, de pánico, de corridas, de seres sensibles obligados a batiruna batalla impropia; por el honor de una especie cobarde, por la continuidad de la suprema mentira.
No es de extrañar que a falta de valor se use el del otro para que el propio nombre se acuñe en bronces, y sea alabado heroicamente. Bayo, ruano, zaino, pardo, gateado o tordillo se nos antojan semidioses cuya voluntad sólo puede doblegar un humano cruelmente, como lo ha hecho y hoy lo hace. Nuestra más gloriosa historia de próceres, batallas y aceros va montada en corceles más veloces que el viento que corren por terror, no por voluntad.
Fuego, estruendo, amenaza o droga, poco importa cuál sea el detonante de ese pánico, ese miedo profundo y ancestral cuya innata respuesta es la carrera a la salvación o la muerte. Negrita (la yegua que falleció el 1 de mayo en el hipódromo de Neuquén por dopaje- probablemente por ser inyectada con cocaína líquida, mezclada con vitamina B12 como tantos otros caballos del Turf) no buscaba ganar un premio, ni cobrar una apuesta, sólo buscaba huir, y ante la mirada atónita de quienes verían su última y corta carrera, Negrita huyó para siempre.
No más dopaje. No más carreras de caballos, No más abuso de equinos en Argentina.
Karina Zerillo Cazzaro
DNI 21653863
Un tránsito invadido por conductores salvajes
Señor Director:
Hay una infinidad de “apurados” en la ciudad. Andan por todos lados, se te aparecen por todos lados. Se te aparecen desde cualquier sitio. Van y vienen, zigzagueantes. Ocupan casi todos los espacios. Se meten y salen de los recovecos. Son miles de “apurados” que circulan en todas las direcciones. No respetan nada. Se te adelantan a toda velocidad y nos esquivan con lo justo. No nos chocan por milagro. Se cruzan y se pasan por centímetros unas a otras. Ya no caben dudas, son “locos” que aprendieron a manejar y conducen motos, autos, colectivos y hasta poseen licencia para hacerlo, pero no dejan de ser “locos”. Manejan temerariamente, bordean los límites, efectúan peligrosos virajes, frenan y aceleran caóticamente.
Atraviesan las bocacalles en el último segundo de la luz amarilla o directamente con la roja. No se los puede disciplinar porque se rigen por instintos, y no se les puede detener porque huyen rápidamente sin dejar rastros. Eran humanos, pero han abandonado esa condición ya hace un tiempo. Ahora son conductores con cierto déficit mental. Debido al creciente número de estos hombres agresivos que pululan en el tránsito urbano, los seres humanos normales debemos continuar perseverando con nuestros vehículos o de a pie y defendernos como podamos de esta invasión.
Jorge Ballario.
