La feria de artesanos del centro cierra las vacaciones con más público y un leve repunte en las ventas
Los feriantes coincidieron en que el receso invernal dejó un balance positivo por la llegada de turistas y una mejora en las ventas respecto al resto del año, aunque aclararon que el consumo continúa por debajo de los niveles de temporadas anteriores.
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Las vacaciones de invierno volvieron a representar uno de los momentos más importantes del año para la Feria de Artesanos de la Plaza Independencia, que durante el receso funcionó todos los días y recibió una importante afluencia de turistas y vecinos. Si bien el contexto económico continúa condicionando el consumo, los artesanos coincidieron en que el movimiento fue superior al que venían registrando durante el resto del año.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailLa presidenta de la feria, Gisella Pérez, destacó que hubo una gran cantidad de visitantes, aunque aclaró que el poder de compra no fue el mismo que en otras temporadas. "Anduvo mucha gente. Se nota por ahí que la economía no es la de otros años, pero hubo mucha cantidad de gente y mucho turismo", resumió.
Durante la primera semana del receso, el clima estuvo marcado por varios días de lluvia. Sin embargo, lejos de perjudicar a la feria, esa situación terminó favoreciendo la circulación de personas por el centro. "Nosotros tenemos la particularidad de que trabajamos igual con lluvia. De hecho, el día feo nos beneficia un poco porque la gente se queda dando vueltas por el centro en vez de ir a los paseos y pasa por la feria", explicó.
Según indicó, cuando el tiempo acompaña ocurre el fenómeno contrario: los turistas suelen aprovechar los paseos serranos durante el día y regresan al centro recién por la tarde o la noche. "Los días lindos se nota que la gente se va a los paseos y viene al centro más a la tardecita, noche, a cenar y dar una vuelta", señaló. No obstante, remarcó que la ubicación de la feria, en plena Plaza Independencia, garantiza un importante flujo de vecinos y visitantes durante toda la jornada, tanto de turistas como de tandilenses que circulan por el centro.
En cuanto al aspecto comercial, Pérez sostuvo que las vacaciones significaron un pequeño alivio para los artesanos. "Se vendió mejor que lo que se venía vendiendo en el año, pero porque venimos bastante bajos. No fue excepcional, aunque un poquito más siempre ayuda", expresó.
Además, recordó que las vacaciones de invierno y Semana Santa son los dos momentos más importantes del calendario para la feria. "Vacaciones de invierno por la cantidad de días hace la diferencia y Semana Santa sabemos que Tandil explota", afirmó.
La feria permanecerá abierta todos los días hasta el domingo, en el horario de 10 a 21, y luego retomará su cronograma habitual de funcionamiento los sábados y domingos.
Balances positivos, aunque con matices
Los testimonios de los propios feriantes reflejaron un panorama similar: el movimiento fue mayor al habitual, aunque las ventas estuvieron lejos de ser extraordinarias.
Uno de los artesanos, que participa de la feria desde hace siete años, aseguró que estas vacaciones fueron algo inferiores a las del año pasado, aunque mejores que las registradas en 2022 y 2023. También destacó que el último fin de semana marcó un cambio respecto a los meses previos. "Respecto incluso a la semana anterior, el fin de semana repuntó bastante y el lunes también estuvo muy bueno", comentó. Según explicó, los turistas buscan desde pequeños recuerdos, como mates o alcancías, hasta piezas artesanales de mayor valor, como cuencos pintados a pincel.
Otra de las feriantes consultadas también realizó un balance favorable y aseguró que el incremento de visitantes se reflejó en las ventas. "Hubo turismo y estuvo bueno. En mi caso fue un balance positivo. Se notó un ascenso porque hubo mucha más gente", sostuvo. En su puesto, los productos más buscados fueron los cuadernos artesanales, además de imanes y pequeños recuerdos. Explicó que muchos compradores regresan cada vez que visitan Tandil porque ya conocen su trabajo.
Entre los puestos también hubo lugar para nuevas experiencias. Una artesana proveniente de Valeria del Mar decidió instalarse por primera vez en Tandil durante las vacaciones de invierno, aprovechando la menor actividad que registra la costa en esta época del año. La experiencia, aseguró, superó sus expectativas. "Me animé, probé y encontré gente maravillosa. Me abrieron las puertas y estoy muy contenta de estar en Tandil", expresó.
La feriante destacó además que el público tandilense valora especialmente el trabajo artesanal y adelantó que buscará regresar siempre que tenga la oportunidad, ya que tanto la organización como sus colegas la hicieron sentir parte del espacio desde el primer día.
No todos los balances fueron iguales. Otro de los artesanos consultados sostuvo que, si bien la presencia de turistas fue evidente, las ventas quedaron por debajo de las expectativas. "Estuvo tranquilo, pero siempre en positivo. Se notó el turismo, aunque el clima tampoco acompañó demasiado. Las expectativas eran un poco mayores, sinceramente, pero es lo que hay", concluyó.
Más allá de las diferencias entre rubros y experiencias particulares, todos coincidieron en que las vacaciones de invierno volvieron a convertirse en uno de los momentos más importantes del año para la Feria de Artesanos de la Plaza Independencia, permitiendo recuperar parte del movimiento perdido durante los meses previos y sostener la actividad en un contexto económico que continúa siendo desafiante para el sector.
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