Caso de la familia trasladada: Azul propuso crear una mesa conjunta y rechazó hacerse cargo de los gastos
La respuesta de Azul. "Se evaluó que contaban con las condiciones necesarias para alojarse en la ciudad".
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El gobierno municipal de Azul respondió a la nota enviada por el intendente Miguel Lunghi, en relación al caso de la familia trasladada a Tandil. En su respuesta, la comuna vecina reiteró que el traslado se efectuó a pedido de los adultos del grupo familiar, y que “se evaluó que contaban con las condiciones necesarias para alojarse en la ciudad”. A su vez, rechazó hacerse cargo de los gastos ocasionados, y propuso la creación de una mesa conjunta para abordar la situación.
“Proponemos la conformación de una mesa de trabajo conjunta entre ambos Departamentos Ejecutivos —con la participación de las áreas sociales de ambos municipios— cuyo primer paso sea, precisamente, escuchar de manera directa y personal a los integrantes adultos de la familia sobre su situación y su voluntad actual, en un marco de pleno respeto a su autonomía", expuso Azul en la respuesta a Lunghi.
Cabe recordar, el propio Intendente comunal envió una nota a su par de Azul -Nelson Sombra-, para que regularice la situación de la familia trasladada a Tandil la semana pasada. El grupo familiar viajó desde la localidad vecina en un móvil oficial del Municipio azuleño, que dejó a los integrantes en la Estación de Ferrocarril.
Tras registrar la presencia de personas en el lugar, la Secretaría de Protección Ciudadana dio aviso a la Policía, y activó junto a Desarrollo Humano el protocolo para personas en situación de calle. La familia fue alojada en pensiones locales, y cuatro de los menores ya retomaron su escolarización en la ciudad.
El caso motivó denuncias, una por averiguación de ilícito, presentada de oficio por la Policía con sede en Tandil. Otra, del concejal azuleño Agustín Puyou contra el funcionario Omar Seonae, responsable del área que trasladó a la familia.
La nota de Azul
Luego de que el caso tomara notoriedad, funcionarios de Azul hicieron declaraciones públicas para transmitir que la familia manifestó su consentimiento para el traslado. Pero desde Tandil plantearon diferencias con dicho argumento, en particular por cómo desde la localidad vecina procedieron con el seguimiento del acompañamiento familiar. “Los dejaron a la deriva", señalaron autoridades comunales. El propio Lunghi envió una nota a su par azuleño, y la respuesta llegó el sábado 22 de agosto.
“Me dirijo a Usted en respuesta a su nota con fecha 20 de agosto, mediante la cual formula acusaciones de extrema gravedad contra este Municipio y sus funcionarios, sobre la base de afirmaciones dogmáticas, calificaciones apresuradas y conclusiones que, al presente, carecen del debido sustento fáctico y jurídico”, comienza el texto enviado desde Azul.
Acto seguido, recuerda que la familia en cuestión es oriunda de Bolívar, que reside en un asentamiento denominado Los Piletones -afectado por contaminación-, y que desde hace cuatro años reciben asistencia de parte del Municipio vecino. “La familia es una de las beneficiarias de los módulos habitacionales que se proyectan construir en el predio del Tiro Federal”, explica la respuesta.
Por tal motivo, marcaron desde Azul, “claramente el pedido de su traslado no se originó ni tuvo fundamento en necesidades habitacionales ni de carencia de asistencia. La solicitud de ser trasladados a la ciudad de Tandil realizada por uno de los adultos, se motivaba en contar con oportunidades laborales y alojamiento para su grupo familiar”.
Al respecto, remarca que el Municipio azuleño evaluó que la familia “contaban con las condiciones necesarias para alojarse en Tandil”, razón por la cual dispuso "el traslado en un vehículo oficial del grupo familiar compuesto por diez integrantes (cuatro adultos y seis menores). En dicho sentido, no se comprende la referencia a once personas que Ud. hace en su nota".
“Tergiversación injuriosa”
Azul negó también que no se hayan respetado los derechos de los menores del grupo, y que en el Servicio Local de la localidad no existían antecedentes de intervención del organismo. “La responsabilidad parental era ejercida de forma plena por los progenitores del grupo”, señala.
Por otra parte considera “improcedente toda construcción discursiva orientada a presentar a este Municipio como autor de una supuesta maniobra de ´expulsión´ o ´abandono´ territorial, cuando la realidad de las actuaciones demuestra la existencia de asistencia previa y seguimiento institucional".
Además, planteó que el traslado no fue una derivación compulsiva sino que se trató de un requerimiento del propio grupo: “pretender convertir ese episodio, sin más, en una suerte de ´deportación municipal´ constituye una tergiversación injuriosa e inadmisible de los hechos. Asimismo, revela un nivel de liviandad institucional impropio de una comunicación entre jefes comunales”.
Al respecto, considera también improcedente la exigencia de un “retorno seguro” y de la “asunción definitiva” de parte de la asistencia del Municipio de Azul, ya que “ninguna autoridad municipal posee facultades para disponer compulsivamente el traslado de personas adultas ni de grupos familiares de una ciudad a otra por la sola voluntad de un intendente. Esto expone la inconsistencia de una pretensión que desconoce principios elementales de legalidad, autonomía personal, libertad ambulatoria y dignidad humana”.
Gastos y mesa de trabajo
“Corresponde rechazar su pretensión de trasladar a este Municipio los gastos que, según refiere, habría decidido afrontar la Municipalidad de Tandil. No existe fundamento legal para transformar una decisión adoptada por su administración, en el marco de su propia evaluación de situación, en una acreencia automáticamente exigible a la Municipalidad de Azul”, remarca el texto, que agrega que las personas tienen el derecho a elegir su lugar de residencia “aunque ello no sea de su agrado”.
En la misma línea señala que “la vulneración de estos derechos es una práctica que ha sido desterrada desde hace muchos años en nuestro país y la mera alusión a disponer de las personas como si se tratara de objetos, remite a períodos muy oscuros de nuestra historia reciente”.
Disponer de un "retorno", expresaron desde Azul, “sin verificar antes, en forma directa y personal, cuál es la voluntad actual y real de cada uno de los adultos de esa familia respecto de dónde desean residir, incurriría exactamente en el vicio que su nota le atribuye a esta administración: una decisión sobre la vida de personas vulnerables adoptada sin ellas, y no con ellas”.
Tras reafirmar el compromiso con el bienestar de la familia, Azul propuso “la conformación de una mesa de trabajo conjunta entre ambos Departamentos Ejecutivos —con la participación de las áreas sociales de ambos municipios— cuyo primer paso sea, precisamente, escuchar de manera directa y personal a los integrantes adultos de la familia sobre su situación y su voluntad actual, en un marco de pleno respeto a su autonomía”. Como cierre de la carta, planteó la espera de una respuesta de parte de Tandil.
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