¿Con cuántos locales habilitados para la música en vivo cuenta Tandil?
Javier Camgros confirmó que hay más de 60 lugares aptos en Tandil entre bares, centros culturales y estadios.
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La escena musical de Tandil atraviesa un proceso de reconfiguración marcado por la convivencia entre la normativa municipal y el empuje de la gestión independiente. En ese contexto, el director general de Inspección y Habilitaciones, Javier Camgros, detalló el panorama actual respecto a los lugares habilitados para la presentación de bandas en vivo y los requisitos técnicos que deben cumplir los propietarios y productores para garantizar la seguridad de los asistentes.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailSegún explicó el funcionario, la ciudad cuenta hoy con un abanico diverso que supera los 60 espacios disponibles. Este número se compone por una estructura que incluye desde centros culturales hasta estadios y bares.
Camgros puntualizó que existen alrededor de 15 centros culturales, a los que se suman más de 30 establecimientos entre bares, restaurantes y locales bailables, además de unos diez clubes o estadios donde se realizan eventos de mayor envergadura.
Para que un espacio pueda albergar música en vivo, debe atravesar un riguroso proceso administrativo y técnico. El funcionario señaló que, debido a la zonificación, muchas veces la actividad de "espectáculo" se encuentra dentro del uso de sala de reunión, lo que en ciertos barrios puede estar prohibido. Ante esta situación, los interesados deben tramitar una excepción a través del Concejo Deliberante mientras trabajan en paralelo con la carpeta técnica de seguridad.
Uno de los actores centrales en este esquema es el cuerpo de Bomberos, que es el encargado de fijar la capacidad máxima de cada recinto. Camgros aclaró que no se trata de un cálculo lineal basado únicamente en los metros cuadrados, sino de una fórmula que contempla las vías de escape y las salidas de emergencia.
"Hasta el año pasado se calculaba una persona por metro cuadrado y ahora eso ha variado hasta tres personas, pero siempre sujeto a cuánta gente puede salir por minuto según el ancho de las puertas", precisó.
Además del informe de Bomberos, cada local debe presentar un informe de seguridad e higiene y un estudio de sonido que garantice la convivencia con el entorno. En el caso de los eventos puntuales o "mega recitales", las exigencias se intensifican. Para estas ocasiones, se requiere la presencia de ambulancias, personal policial, seguridad privada, el certificado de bromatología si hay expendio de comida y el correspondiente permiso de REBA para la venta de bebidas alcohólicas.
Categorías y vigencia de los permisos
La normativa local, bajo la ordenanza 15.810, establece diferentes tipos de habilitaciones comerciales según la situación dominial y edilicia del lugar. Camgros detalló que existen tres categorías principales para los espacios culturales y nocturnos.
Por un lado están las habilitaciones definitivas, las cuales son destinadas a aquellos locales donde los titulares son dueños de la propiedad y no presentan irregularidades. Por otro lado, las permanentes, las cuales se otorgan cuando los titulares alquilan el local. En estos casos, el permiso va atado al contrato de locación o comodato, con un máximo de 20 años.
Por último, las provisorias, que son aplicables a lugares que no cuentan con final de obra o planos actualizados. Tienen una vigencia de dos años, renovables por otros dos. Independientemente de la categoría de la habilitación, el funcionario subrayó que la carpeta de Bomberos debe renovarse anualmente de forma obligatoria para mantener la operatividad del lugar.
La visión de los artistas
A pesar de la oferta de espacios, los músicos locales plantean una mirada crítica sobre las dificultades estructurales que enfrentan. Muchos de ellos dialogaron en "Cultura Zip", programa que se emite por El Eco Streaming, Eco TV y 104.1 Tandil FM, y dejaron en claro su punto de vista respecto a una situación que siempre se presenta adversa desde la perspectiva de los trabajadores de la cultura.
Daniel Roca, integrante de Pezcuis, reconoció que si bien la escena ha crecido, los desafíos económicos son el principal obstáculo. "Para una banda, pagar 800 mil pesos de sonido es un tema", ejemplificó el músico, poniendo de relieve la brecha entre la voluntad de producir shows de calidad y los recursos disponibles. Roca valoró espacios como Macanudo Bar, Arte y Parte y 990, aunque insistió en la necesidad de mejorar las condiciones de producción.
En una línea similar se expresaron Hernán y Tomás, miembros de El Síndrome de la Desatención. Si bien se mostraron conformes con la infraestructura existente, remarcaron que la oferta resulta limitada para la gran cantidad de artistas en actividad que tiene Tandil. "Siempre estaría lindo que haya más lugares. Los que están son buenísimos, como el espacio 990, donde la calidez y la predisposición son destacables", afirmaron.
Para los integrantes de esta formación, el circuito local se sostiene primordialmente por el esfuerzo autogestivo, pero advirtieron sobre la falta de una red formal que nuclee a los protagonistas. "Sería importante que exista un colectivo de músicos para hacer movidas en conjunto y motivarse entre todos", sostuvieron, planteando la necesidad de una organización para fortalecer el sector.
Por su parte, el músico conocido como Lobi aportó una perspectiva optimista sobre la evolución de la cultura musical tandilense. Aseguró que, a pesar de los cambios de nombres en los locales o la aparición de nuevos festivales, el circuito se mantiene en constante movimiento. "La cultura local es rica y siempre está apareciendo algo nuevo", destacó. Hizo hincapié en la importancia del recambio generacional y en la apertura de quienes ya tienen trayectoria para recibir a los nuevos proyectos.
El panorama trazado por Camgros y los artistas locales refleja una ciudad con una infraestructura importante, pero que demanda una articulación más fluida entre los requerimientos estatales y las posibilidades reales de los productores independientes. Mientras el Municipio enfoca su tarea en el cumplimiento de las normas de seguridad y nocturnidad, los músicos apuestan a la organización para superar las barreras económicas de una industria en constante crecimiento.