De La Canal celebra siete décadas de su tradicional picnic
El emblemático festejo del paraje rural, que nació en 1954 como un asado entre amigos de la comisión directiva del Club Defensores de De la Canal, se consolidó a través del tiempo como un patrimonio cultural vivo. Tras atravesar transformaciones sociales y el cese del ferrocarril, el evento hoy convoca anualmente a casi mil personas a las orillas del arroyo Langueyú, manteniendo intacto el espíritu de trabajo mancomunado y pertenencia que define a este rincón del partido de Tandil.
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Hace siete décadas, De la Canal era una comunidad en pleno apogeo. Nacida al calor del paso del ramal ferroviario en 1891, la localidad presentaba en la década del 50 un movimiento constante: cuatro trenes de pasajeros diarios, tres almacenes de ramos generales, fábricas de queso y una intensa actividad tambera que marcaba el ritmo del pueblo.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailEn ese contexto de prosperidad y sociabilidad, surgió lo que hoy conocemos como el Picnic de De la Canal, una festividad que logró persistir y adaptarse a pesar de que el tren y el trajín cotidiano ya no son los mismos de antaño.
La vida en el paraje no era solo trabajo. Según narró la historiadora Patricia Gavazza, en 1951, tras el cierre del antiguo Club Girado, se fundó el Club Defensores de De la Canal. Fue la comisión directiva de esta nueva institución la que, en un caluroso domingo de febrero de 1954, decidió reunirse para compartir un asado a las orillas del arroyo Langueyú tras una de sus sesiones habituales.
