De la mano de Tandil Lee, la lectura compartida se convierte en un hábito especial en la ciudad
La fundadora del proyecto, Mariel Godoy, transformó su refugio personal en un punto de encuentro para diversos lectores.
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En un mundo saturado de notificaciones, debates acalorados y una inmediatez que agota, encontrar un refugio parece convertirse en una tarea de supervivencia. Bajo esa premisa nació Tandil Lee, un espacio que invita a los vecinos a encontrarse para algo tan simple como potente como es leer. La propuesta recientemente sumó el formato de “Silent Reading Parties”, denominadas en español como “Fiestas de Lectura Silenciosa”, que lograron congregar a decenas de lectores en una experiencia que desafía la soledad habitual de la literatura para llevarla al ámbito de lo compartido.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailLa iniciativa surgió de una necesidad personal que se volvió colectiva. Mariel Godoy, docente de inglés y creadora del espacio, recordó que la inquietud nació luego de pandemia, ese momento bisagra donde las formas de ver la realidad cambiaron drásticamente. "Todos veníamos muy cargados del confinamiento, del continuo bombardeo de los medios, de la mala onda y las catarsis. En la vuelta a la presencialidad, sentía una tensión constante", explicó en diálogo con este medio. Ante ese panorama, su refugio fueron los libros y el deseo de replicar en la ciudad encuentros que, hasta entonces, solo existía de forma virtual.
Los primeros pasos de Tandil Lee se dieron en agosto de 2022. En aquel entonces, la propuesta era ambiciosa y un tanto inusual para la época, tratando de combinar el trekking con la lectura. Godoy rememoró entre risas que aquel formato inicial no tuvo la aceptación esperada. Sin embargo, la esencia del proyecto permaneció intacta, buscando crear un espacio estilo "burbuja" donde las conversaciones que producen malestar o incomodidad quedaran fuera. De esta forma, se consolidan como “un tercer lugar” diferente al hogar y al trabajo, en donde las personas se reúnen para compartir, conversar y construir una comunidad.
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Según la docente, los libros permiten identificarse con el otro más allá de la cultura o el momento político y económico que se esté atravesando. Esa búsqueda de lo universal fue lo que la llevó a insistir con el proyecto, que comenzó a tomar forma definitiva cuando se vinculó con la Municipalidad de Tandil a través de la Subsecretaría de Cultura y Educación.
El apoyo institucional fue clave para el crecimiento de la propuesta. Tras una charla en el evento Flama, donde Godoy compartió su experiencia con los libros, se abrieron puertas en la Casa de la Cultura y en la Biblioteca Rivadavia. Aunque un viaje a Italia puso una pausa temporal en las actividades presenciales durante 2024, el regreso en 2025 marcó el inicio de una nueva etapa, esta vez ocupando bares y espacios públicos de la ciudad.
El fenómeno de las “Tardes de Lecturas Silenciosas”
La evolución más reciente de Tandil Lee se inspiró en una tendencia global, que pisa fuerte en ciudades como Barcelona y Nueva York. Se trata de las fiestas de lectura silenciosa, dinámicas que proponen fomentar la conexión entre lectores y compartir conocimientos. Mariel Godoy le presentó la idea al Municipio, mostrando videos de cómo se realizaban estos encuentros en otras partes del mundo. La respuesta fue inmediata y positiva, facilitando los permisos para utilizar el espacio público en un entorno natural privilegiado.
El formato es sencillo pero transformador. Los participantes se reúnen en un punto acordado, se presentan brevemente y luego se sumergen en 35 o 40 minutos de lectura compartida en absoluto silencio. "Se trata de generar ese espacio para transformar un acto que es privado en algo compartido, en silencio pero también con el otro", describió la organizadora. Al finalizar el tiempo de lectura, se abren espacios de charla espontánea donde los asistentes comparten qué están leyendo, por qué eligieron ese autor y qué sensaciones les despierta el texto.
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El último encuentro, realizado el pasado sábado en el bosquecito cercano al Lago del Fuerte, superó todas las expectativas de la organización. Múltiples personas se acercaron con sus mantas, reposeras y equipos de mate para formar parte de la experiencia. La repercusión en las redes sociales fue fundamental para atraer a un público que, aunque curioso, a veces no se anima a participar de propuestas novedosas. "Mucha gente se acercó a preguntar cómo era, si era abierto, cómo se podían sumar. Fue una recepción hermosa", destacó Godoy.
Uno de los aspectos que más sorprendió a los organizadores fue la heterogeneidad de los asistentes. La convocatoria atrajo a familias completas, madres que leían en voz alta a sus hijos pequeños para incentivarlos en el hábito y lectores de todas las edades. La diversidad de gustos también fue notable, abarcando desde clásicos de la literatura y novelas contemporáneas hasta libros de filosofía y desarrollo personal. Incluso convivieron armónicamente los defensores del papel con los usuarios de dispositivos electrónicos.
"Había tres personas con Kindle, que son ideales por la pantalla sin brillo, aunque después estaba el fanático que decía que necesitaba el olor al papel y la experiencia de tocar el libro. Todas las formas son válidas", relató Godoy. Para ella, el hecho de visibilizar al lector es uno de los mayores logros de estas jornadas. A diferencia de otras actividades que se ven a simple vista en la ciudad, el lector suele habitar el ámbito privado de su casa. Godoy aseguró que poner "en pantalla" a la gente leyendo en un espacio público es una forma de contagiar el hábito, evidenciando que Tandil tiene una comunidad lectora mucho más amplia de lo que se percibe habitualmente.
Próximas ediciones y rotación de espacios
Tras el éxito rotundo del último encuentro, ya se planifican nuevas fechas para que los tandilenses se sumen a esta "burbuja" literaria. El próximo sábado 28 de febrero, a partir de las 18, se llevará a cabo una nueva edición en el bosquecito del Dique con el apoyo del Municipio de Tandil. La misma dinámica también se replicará el sábado 7 de marzo. La idea de la organización es ir rotando los lugares para aprovechar la riqueza paisajística de la ciudad y permitir que más vecinos descubran el placer de leer acompañados.
"Estamos muy contentos de que se ponga en pantalla a gente leyendo", concluyó Godoy, entusiasmada con la posibilidad de seguir ampliando este círculo de lectores. En definitiva, Tandil Lee no es solo un club de lectura, es una invitación a apagar el ruido externo para encender la imaginación y habitar un mundo donde la única urgencia es pasar a la siguiente página.