De Tandil a Alaska: la aventura sin tiempo de Josefina y Nahuel a bordo de “La Mulita”
En octubre de 2024, la pareja de jóvenes salió en “La Mulita”, una Volkswagen Transporter T4 modelo 1997 que se transformó en su casa rodante, con el sueño de recorrer América Latina. Ahora, después de atravesar gran parte del continente, Josefina Ortega y Nahuel Etcheverry buscan llegar hasta Alaska. De visita por unos días en Tandil para tramitar la Visa, pasaron por El Eco Multimedios y contaron su historia.
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rHace poco más de un año y medio dejaron Tandil con una idea tan ambiciosa como incierta: recorrer América en una combi reciclada y llegar “lo más arriba posible”.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailHoy, después de atravesar gran parte de Sudamérica y Centroamérica, Josefina Ortega y Nahuel Etcheverry están un paso más cerca de concretar aquel sueño que comenzó casi como una charla de pareja y que hoy los encuentra rumbo a Alaska, Estados Unidos.
De visita en Tandil –a donde volvieron por unos días para tramitar la visa- los jóvenes pasaron por “Plataforma Magazine”, por ECO TV y la 104.1 FM, y contaron su historia, una historia que empezó incluso antes de que existiera “La Mulita”, la Volkswagen Transporter T4 modelo 1997 que los acompaña desde octubre de 2024 y que se transformó en su casa rodante.
“Esto empezó prácticamente cuando nos conocimos, hace seis años atrás”, recordó Josefina. Según contó, fue Nahuel quien primero le compartió el deseo de viajar por el continente y conocer distintos países. “Me preguntó si yo me animaría a eso y le dije que sí, que estaba dispuesta”, relató.
En aquel momento ambos trabajaban en la ciudad y llevaban una vida completamente distinta a la actual. Nahuel se desempeñaba en una empresa de telecomunicaciones, mientras que Josefina hacía suplencias como maestra jardinera y además trabajaba en un emprendimiento familiar.
Con esfuerzo y ahorro lograron comprar la camioneta y comenzar un proceso de restauración y adaptación que demandó años.
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El vehículo había sido adquirido en La Plata y rápidamente se convirtió en un desafío mecánico y económico: Tuvieron que rehacer el motor completo y transformar el interior para convertirlo en un hogar sobre ruedas.
La camioneta quedó equipada con cama, cocina, heladera, baño, ducha, tanque de agua y paneles solares. Gran parte del trabajo fue realizado por el padre de Nahuel, a quien apodan “El Peludo”, motivo por el cual la combi terminó bautizada como “La Mulita”.
“A la camioneta la restauramos toda antes de salir”, recordó Nahuel, quien explicó que el proyecto se construyó lentamente, mientras ambos seguían trabajando.
Finalmente, el 1ro. de octubre de 2024 emprendieron viaje hacia el norte argentino, sin demasiadas certezas más allá de seguir avanzando ruta arriba.
“Estamos sin tiempo”
Desde Tandil recorrieron Córdoba, Santiago del Estero, Tucumán, Salta y Jujuy, para luego cruzar hacia Chile y continuar rumbo a Perú. “Estuvimos tres meses en Perú recorriendo lo más que pudimos”, contó Nahuel.
La lógica del viaje nunca estuvo atada a los tiempos tradicionales ni a un itinerario rígido. “Estamos sin tiempo”, resumieron ahora, luego de haber atravesado ya varios países del continente.
Pero el viaje también implicó aprender a sobrevivir de otra manera. Josefina reconoció que uno de los mayores desafíos fue salir “sin un ingreso fijo”.
Los ahorros iniciales estaban destinados, principalmente, a afrontar uno de los tramos más complejos de la travesía: el cruce entre Colombia y Panamá, donde el Tapón del Darién interrumpe la ruta panamericana.
“Son 200 kilómetros donde no hay ruta y la camioneta tuvo que ir en un contenedor, mientras nosotros viajamos en avión. Todo eso fue costoso y ya lo sabíamos previamente”, explicó.
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Con el correr de los meses, ambos comenzaron a desarrollar nuevas herramientas para sostener el viaje. "Fuimos aprendiendo a hacer artesanías. Eso fue lo más difícil”, contó Josefina. La necesidad económica se mezcló con el aprendizaje y el intercambio cultural propio del camino.
Actualmente elaboran pulseras, collares y trabajos en metal con piedras naturales. Una de las más valoradas es la rodocrosita, considerada la Piedra Nacional Argentina, que se convirtió en uno de los productos más buscados entre turistas y viajeros extranjeros.
“No sabés cómo la quieren”, aseguró Josefina, mientras destacaba el trabajo artesanal que realiza Nahuel con acero y alpaca, técnicas que aprendieron gracias a otros artesanos que conocieron en la ruta.
El oficio improvisado terminó funcionando mejor de lo esperado. Panamá fue, según contaron, el lugar donde mejor les fue económicamente y el punto de inflexión para tomar una nueva decisión: intentar llegar hasta Alaska.
“Ahí tomamos la decisión de seguir y de tratar de hacer la visa para ingresar a Estados Unidos. Era todo un desafío porque nos habían sugerido hacerla en nuestro país, pero no queríamos volver”, explicó Josefina.
Visita a Tandil y recarga de energías
Actualmente la camioneta permanece en Costa Rica, mientras ellos regresaron temporalmente a Tandil para realizar el trámite migratorio. La visita a familiares y amigos fue sorpresiva y profundamente emotiva. “Fue hermoso y emocionante, una alegría enorme ver la reacción de la gente”, expresó Josefina.
Ambos reconocieron que el viaje les hizo revalorizar aspectos cotidianos de su ciudad y de la cultura argentina. “Extrañábamos mucho porque somos muy familieros y cuanto más lejos estás, más valorás todo”, agregó.
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En estos casi dos años de viaje acumularon también innumerables anécdotas. Una de las más recordadas ocurrió en Centroamérica, cuando sintieron que la camioneta se movía violentamente mientras descansaban. “Pensamos que alguien nos estaba moviendo la camioneta”, recordó Josefina entre risas. Sin embargo, al salir descubrieron que se trataba de un temblor terrestre. “Nosotros no estamos acostumbrados y allá hay muchos”, explicó Nahuel.
También desarmaron algunos prejuicios que llevaban antes de salir. En ese sentido, Venezuela fue uno de los países que más los sorprendió. “Nos habían asustado mucho sobre Venezuela y nos terminamos quedando tres meses; nos encantó”, contó Nahuel.
Con la visa aprobada y el regreso a Costa Rica ya planificado, la pareja retomará la semana que viene el recorrido hacia Nicaragua y luego continuará avanzando hacia el norte del continente.
No saben cuándo volverán a Tandil ni cuánto demorará concretar el objetivo final. Tampoco parece preocuparles demasiado. “Esto es de un aprendizaje enorme. No es nada fácil, pero cuando uno hace lo que le gusta, le pone toda la garra para que se dé”, reflexionó Josefina para terminar.
Los jóvenes crearon la cuenta en Instagram: @lamulitaviajeratandil. Allí comparten fotos y videos de su recorrido por el continente.
Periodista de El Eco de Tandil.