Desalojarán a una familia después de vivir 45 años en una casa y sus vecinos aseguran que es una injusticia
Abel Uranga, quien reside en la vivienda situada en Patagonia 175 con su esposa Cristina Cejas denunció que su hermana lo estafó y busca desalojarlo de la casa que es de su propiedad. “Tenemos más de 60 años, adónde creen que vamos a ir”, expresó Cristina Cejas y recalcó “quiero justicia, prefiero morir de pie y no de rodillas”.
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Vecinos de Patagonia al 100 salieron a expresar públicamente su repudio ante el inminente desalojo de un matrimonio mayor que vive en la cuadra hace 45 años por considerar que se trata de algo “injusto”. Sucede que, según denunciaron, la hermana del dueño lo estafó para quitarle la casa que le pertenece y busca dejar a la familia en la calle.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailCon diversas pancartas en el frente de su propiedad ubicada en Patagonia 175, los vecinos expresaron su repudio e indignación por la situación que atraviesan Abel Uranga y su esposa Cristina Cejas, quienes fueron intimados a desalojar la vivienda el 1 de julio. Cerca de 20 frentistas se congregaron en la vivienda con el matrimonio afectado por esta situación para contarle a El Eco de Tandil la compleja situación que atraviesan, ya que si no hay una solución en pocos días van a quedarse en la calle.
Cristina Cejas contó que la hermana de su marido en 2008 al morir su suegro comenzó a reclamar la casa donde ellos viven hace 45 años como de su propiedad.
“Comenzó a reclamar la casa de manera abrupta, mandándome a retirar el medidor, después tuve una agresión por parte del marido de ella en la calle. Ella reclama la casa porque la escritura está a nombre de ella, porque cuando el padre sacó el crédito en el banco lo puso a su nombre porque mi marido era menor con la condición de que le hiciera la transferencia a su mayoría de edad. Como en las mejores familias, los años pasaron, y eso no sucedió porque se ve que ella ya tenía en mente hacer esta trastada a su hermano”, lamentó.
A su vez, explicó que “yo tenía un abogado que, en verdad trabajó para ellos, me llevó una carta que no tiene ninguna validez legal y me la hizo contestar con una carta documento. Y de esa forma me hizo perder mi casa porque de esa manera interrumpió el proceso de ley de usucapión, porque con la carta documento le dimos validez a la otra carta”.
En la carta (completamente informal) se intimaba a la familia a restituir el inmueble en el plazo de 48 horas.
“Nosotros llegamos a este punto porque este abogado no hizo lo que correspondía, actuó de mala fe, yo le pagué, confié en él y lo hizo con total intención, no me quedan dudas”, señaló.
Posteriormente contrataron a otro abogado que “de entrada me dijo que cuando le pagué al abogado en 2012 él tendría que haber presentado todo para iniciar el juicio por usucapión, el tema es que él no presentó nada, más todos los errores que cometió me hizo perder la casa.
Si hubiese presentado todo eso yo en este momento no estaría atravesando este problema”.
A pesar de que apelaron la sentencia, volvió desfavorable para ellos.
El pedido de justicia
“Yo estoy pidiendo justicia y que esto se revea de acuerdo a los 45 años que llevamos acá, y el trato de su hermana para con su hermano y su padre, porque se quedó con una escritura que no es de ella, tenemos todos los vecinos de testigos más los testigos que presentamos en la causa que se los desestimó”, indicó.
Por su lado, Abel Uranga puntualizó que “la casa era mía, lo que pasa es que ella empezó mintiendo diciendo que compró este terreno cuando no es verdad. Y en segundo lugar, ella como es una delincuente esperó que se muriera mi padre para empezar el juicio porque sabía que si él hubiera estado vivo hubiera dicho que la casa era mía y se terminaba todo”.
Cristina Cejas recordó que “la primera sentencia llegó 10 minutos antes de comenzar la pandemia, en marzo del año pasado, pasó todo el año, después apeló mi abogado, expresó agravios pero no fuimos escuchados tampoco en Cámara”.
“La sentencia de entrada se empieza a escribir de la siguiente manera, diciendo que ella nos prestó la casa porque yo en el año 1976 estaba embarazada y no tenía donde vivir, lo cual es mentira porque yo me casé en 1977 y fuimos los primeros moradores, y yo no vivía debajo de un puente yo vivía en la casa de mi mamá, ella no me prestó ninguna casa. Es muy bajo”, cuestionó.
En tanto, Laura Kain, amiga de la familia, afirmó que “necesitamos que un fiscal actúe aunque sea de oficio porque acá no se tuvieron en cuenta los testimonios de los testigos. Uno interpreta que el juez que dictaminó ni escuchó los testimonios. Hay una pila de pruebas que no se tomaron en cuenta”.
“Cristina desconoce de leyes, el abogado debería haberle dicho que la carta no servía para nada, en cambio les hizo responder con una carta documento, de esa manera interrumpió el proceso de ley de usucapión, y el dio validez y entidad a un papel que no tiene valor, y el juez eso ni lo mira. El abogado terminó actuando a favor de la otra parte. Hay muchas irregularidades en la causa por lo cual debería actuar un fiscal de oficio, hay una familia en la calle después de 45 años”, manifestó.
Y agregó que “esto no se puede permitir, es una vergüenza, el juez Blanc tiene que explicar muchas cosas”.
El inminente desalojo
En ese contexto, el 1 de julio están intimados a entregar la llave de la casa y en caso de no hacerlo se pedirá el desalojo.
“Nos quedamos totalmente en la calle, pero yo no voy a dar el brazo a torcer ni me voy a callar la boca. Aseguro que se van a cargar un muerto porque me voy a sentar en la vereda de Rodríguez y San Martín y si a mí me pasa algo hago responsable a los jueces, al abogado que me estafó. Yo no tengo por qué ir a la calle después de 45 años, y con todas las pruebas que presentamos”, manifestó.
Y señaló que “toda la gente sabe cómo se construyó esta casa, los vecinos lo hicieron a la par nuestra, la construyó él con su padre. Tenemos mucho apoyo de los vecinos”.
Laura Kain aseguró que “los vecinos lo conocen desde que él era un nene, entonces la gente del barrio no lo puede creer, ni ninguno de nosotros puede creer lo que está pasando, es una locura, es un escándalo lo que está haciendo la justicia en Tandil”.
Por último, Cristina Cejas le pidió al “doctor Blanc que se ponga la mano en el corazón y me llame, que nos pongamos a leer la sentencia y los errores y horrores y por qué se desestimó a mis testigos en su momento. ¿No valen nada los 45 años que llevamos acá donde nacieron mis hijos, donde se criaron mis nietos, donde pasamos la vida? Tenemos más de 60 años adonde creen que vamos a ir, él (por su marido) irá a refugiarse en un techo yo no lo voy a hacer, yo quiero justicia, prefiero morir de pie y no de rodillas”.
“Los queremos muchísimo, no queremos perderlos”, dijo una vecina
A su turno, Silvia Pichinotti, una de las vecinas, expresó su sentir por la complicada situación que vive el matrimonio.
“Nosotros construimos la casa juntos, y me acuerdo perfectamente cómo fueron las cosas porque Abel Uranga padre siempre decía ‘esta casa es para Abelito’ y verdaderamente fue el primero que vino a vivir a esta casa. Nos hemos criados juntos, nuestros hijos, todos como una familia”, destacó.
Y subrayó que “ella como enfermera con su profesión es una mujer que ha dado servicio a todos los vecinos, todo el mundo la quiere y ha sido maravillosa. Los queremos muchísimo, no queremos perderlos, es más son gente que está del lado de la luz, por eso le pido a Dios que los bendiga, y pido que ayude y bendiga esos corazones tan duros, que están haciendo tanto daño porque no se puede ser feliz con la infelicidad del otro, por cuatro ladrillos”.
“Es muy injusto, deberían rever esta situación, es muy triste, y como dice el cartel Dios los está mirando”, sostuvo.
Otro de los vecinos, Aldo Bobiesi pidió que los jueces “si quieren saber cómo son las cosas que hablen con los vecinos, que sepan quién es esta gente. No pueden dejar a una familia en la calle por un capricho, tienen que sensibilizarse”.