Día Mundial de la Donación de Órganos: la historia de Inés Socobehere y una nueva oportunidad de vivir
La pequeña tandilense recibió un trasplante de corazón en julio de 2025, luego de meses de incertidumbre. En la actualidad, su familia transforma aquella experiencia en un llamado a la solidaridad y a la concientización sobre la donación pediátrica.
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La historia de Inés Socobehere es un testimonio concreto de cómo la donación de órganos puede cambiar el destino de una familia. La niña tandilense atravesó meses de internación, incertidumbre y una espera que mantuvo en vilo a sus seres queridos y movilizó a toda la comunidad. Finalmente, el 4 de julio de 2025, recibió el trasplante de corazón que necesitaba para seguir viviendo.
Este 14 de octubre, en el marco del Día Mundial de la Donación de Órganos y Tejidos, sus padres, Julia Fuentes y Juan Socobehere, volvieron a compartir un mensaje de concientización a través de las historias de la cuenta de Instagram @uncorazonparaines. A través de sus palabras, recordaron que detrás de cada donación existe la posibilidad de transformar una situación de dolor en una nueva oportunidad de vida.
“14 de octubre, Día Mundial de la Donación de Órganos y Tejidos. Hoy hay cerca de 200 niños que aún esperan una oportunidad de vida. Donar órganos salva vidas, de verdad”, expresaron.
Una enfermedad inesperada y una espera que movilizó a Tandil
La historia comenzó el 3 de enero de 2025, cuando Inés sufrió una grave descompensación. Hasta entonces, era una niña sana, pero un cuadro viral derivó en una miocardiopatía dilatada que comprometió severamente su corazón.
En un primer momento, recibió atención en el Hospital de Niños de Tandil pero, debido a la gravedad de su cuadro, fue trasladada a Buenos Aires. Luego de permanecer 21 días en el Sanatorio Finochietto, ingresó al Hospital Italiano, donde continuó su tratamiento.
En febrero, la familia recibió una de las noticias más difíciles: Inés necesitaba un trasplante de corazón. Con apenas un año, ingresó a la lista nacional de emergencia del Incucai y comenzó una espera que se prolongó durante meses.
La campaña “Un corazón para Inés” permitió visibilizar su situación y convocó a vecinos de Tandil y de distintos puntos del país, que acompañaron a la familia durante el proceso. La historia también impulsó iniciativas de concientización sobre la donación pediátrica en la ciudad.
El 4 de julio, el día que cambió sus vidas
Después de aproximadamente seis meses de internación y 180 días de espera, llegó el corazón que Inés necesitaba. El trasplante se realizó el 4 de julio de 2025 en el Hospital Italiano de Buenos Aires.
En diálogo con El Eco de Tandil, su papá, Juan Socobehere, había compartido las primeras novedades después de la intervención y destacó tanto la evolución de la pequeña como el trabajo del equipo médico.
También expresó un agradecimiento profundo a la familia donante, cuyo gesto permitió que su hija tuviera una nueva oportunidad.
La recuperación continuó paso a paso. Inés permaneció internada hasta el 16 de septiembre de 2025, cuando recibió el alta médica después de 253 días de internación. Aquel momento significó un nuevo comienzo para Julia, Juan, sus hijos y todos quienes habían seguido de cerca la historia.
Una nueva vida y un agradecimiento permanente
En los meses posteriores, la familia compartió los avances de Inés y celebró cada pequeño logro de su recuperación. En septiembre de 2026, al cumplirse un año del alta, sus padres recordaron la emoción de poder abandonar juntos el hospital y regresar a una vida cotidiana que durante mucho tiempo parecía lejana.
El agradecimiento a la familia donante continúa siendo una parte central de su historia. Sus padres se refieren con cariño a la donante como su “Angelita” y mantienen presente el gesto solidario que hizo posible el trasplante.
La experiencia también les dio una razón para insistir en la importancia de hablar sobre la donación de órganos, especialmente cuando se trata de pacientes pediátricos que necesitan un trasplante para sobrevivir.
Donar órganos es dar una oportunidad
En este 14 de octubre, el mensaje compartido por los padres de Inés recupera el sentido más profundo de la donación: la posibilidad de que otros niños y sus familias puedan atravesar la espera y llegar a una nueva oportunidad.
La historia de Inés no borra los meses de angustia ni las dificultades que enfrentó, pero muestra lo que puede suceder cuando una familia decide donar en medio del dolor y un equipo de salud convierte esa decisión en una posibilidad concreta de vida.
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