El Enacer dejó su huella con la construcción de un horno en la Escuela de Artes y Oficios
Fue realizado por el grupo Hornos sin Fronteras en el marco del 18vo. Encuentro Nacional de Ceramistas.
Tandil se convirtió en sede del 18vo. Encuentro Nacional de Ceramistas (Enacer). En este contexto, la Escuela Municipal de Artes y Oficios “Ernesto Valor” recibió un aporte para su comunidad educativa: la construcción de un horno de leña.
Recibí las noticias en tu email
Accedé a las últimas noticias desde tu emailLa obra estuvo a cargo de la organización Hornos sin Fronteras, que trabajaron en la concreción de esta herramienta que permitirá a los alumnos de la institución hornear sus piezas a bajo costo y con una técnica distinta a la industrial.
El Enacer es un encuentro federal que se realiza cada dos años y que reúne a ceramistas del país y de América Latina con el objetivo de fortalecer los lazos de una comunidad unida por una misma pasión.
Se realiza de manera itinerante desde 1988 en diferentes localidades del país y este año llegó por primera vez a Tandil, donde hubo más de 600 inscriptos que participaron de los talleres y de las distintas propuestas.
El espacio se convirtió en un momento de encuentro para que los ceramistas utilicen su arte como “herramienta para el cambio social”, a la vez que fomentó amistades y colaboraciones dando lugar a talleres, escuelas y otras iniciativas.
En diálogo con El Eco de Tandil, los referentes del colectivo Hornos sin Fronteras, Emilio Villafañe y Marcela Romano, explicaron que el objetivo central de su visita fue generar un “intercambio de conocimientos y recursos técnicos” para que la institución del nivel municipal cuente con una estructura donde hornear piezas.
“Propusimos esta modalidad para que los alumnos tengan la experiencia de la hornada a leña y para bajar costos, ya que se trabaja con rezagos de pallets y madera”, señaló Villafañe al comparar el gasto que genera un horno industrial eléctrico.
El horno, que permanecerá de forma definitiva en la escuela ubicada sobre Quintana, en Villa Italia, representa una solución práctica y económica para la comunidad artística y es el 46to. construido por la organización.
Una herramienta que quedará
La estructura construida es un horno de tiro invertido, una técnica que optimiza la circulación del calor y permite obtener resultados distintos al de los tradicionales hornos eléctricos.
Con una capacidad de 45 por 40 por 70 centímetros, la estructura fue levantada íntegramente con ladrillo común, lo que limita su temperatura máxima a los 1000 grados centígrados.
De todos modos, aclararon que es una herramienta para la producción artesanal ya que “en este horno podríamos meter 400 mates”, graficó Villafañe para dar cuenta de su potencial productivo.
Otro de los colaboradores del proyecto, Pedro Crispo, construyó otro horno en la Escuela Provincial de Cerámica de otras características, “mucho más sencillo y versátil”, pero que igualmente permitió la incorporación de otra herramienta de trabajo “muy valiosa”.
Al ampliar detalles de la tarea, Crispo destacó que con una inversión aproximada de 80 mil pesos “cualquiera puede tener un horno con una buena capacidad”.
“La idea es que, si no contamos con el recurso eléctrico, tenemos muchos otros recursos para volver al origen”, valoró Romano, que destacó que, además de la funcionalidad técnica, el uso de la leña aporta una estética singular a las piezas.
Asimismo, Villafañe agregó que “nos interesa construir los hornos para que, a partir de eso, se genere un proyecto educativo, pero especialmente el oficio”.
“Nos interesa que la gente pueda hacer cerámica para vivir”, reconoció para poner en valor una actividad.
El encuentro y su impacto
Para el encuentro, Tandil recibió a cerca de 600 ceramistas, de los cuales más de 400 llegaron desde distintos puntos de la Argentina y de países vecinos. Romano expresó su felicidad y agradecimiento de formar parte del encuentro “y de la comunidad”.
Según los representantes de Hornos sin Fronteras, la respuesta de la comunidad y de los organizadores fue “impecable”, logrando una logística que permitió para albergar a los participantes que se encuentran cada dos años para celebrar lo que denominaron “un bien común social”.
Al referirse al impacto de estas recorridas por el país, Villafañe reflexionó que es “múltiple” y de “muchos aspectos”. Más allá del oficio, “hay una construcción humana, afectiva, que se genera a partir de la construcción del horno”.
“Planteamos valores que no son los que habitualmente se imparten, sobre todo en este momento. Nosotros no somos crueles; padecemos un Gobierno de la crueldad feroz”, cuestionó y agregó que “somos seres humanos sensibles que compartimos e incorporamos conocimientos”. Desde su perspectiva, la construcción del horno genera un vínculo “para siempre”.
“Un bien común social”
En otro pasaje, se refirieron a la cerámica como actividad que, lejos de ser una práctica en extinción, transita por un momento de auge. Villafañe consideró que tiene “desarrollos diversos”, no solo en la cuestión técnica sino también de “miradas”.
“Pensamos a la cerámica como un bien común social; no es un hecho individual”, definió el ceramista para explicar el enfoque de quienes desarrollan el oficio.
A partir de ahí, dijo, “se establece una forma de hacer cerámica que potencia el conocimiento porque esa necesidad hace que se potencie el conocimiento”.
Asimismo, señaló que la asamblea del Enacer recibió siete postulaciones para ser la sede del próximo encuentro en dos años, lo que hace prever que la comunidad seguirá creciendo. “Seguramente el próximo encuentro tendrá 800 ceramistas, más talleres y más ideas”, vaticinó Villafañe.
“Lo que más rescatamos de todo esto es la comunidad, la hermandad, la horizontalidad, que es la característica de Hornos sin Fronteras como del Enacer”, concluyó Romano.
En medio de un momento para el encuentro y el intercambio, el cierre de la jornada estuvo marcado por la apertura del horno y el descubrimiento de las piezas de cerámica que se sometieron al proceso de cocción durante cuatro horas.
Más de 143 años escribiendo la historia de Tandil