El Hospital Lanteri ofrece un espacio público y accesible para dejar de fumar en Tandil
Los grupos de cesación tabáquica del Hospital Julieta Lanteri funcionan desde hace dos décadas con un enfoque interdisciplinario, gratuito y abierto a toda la comunidad. La propuesta combina acompañamiento grupal, seguimiento individual y tratamiento médico, con resultados que alcanzan hasta el 50 por ciento de éxito entre quienes sostienen el proceso.
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Entre 60 y 70 personas pasan por semana por alguno de los grupos gratuitos de cesación tabáquica que ofrece el Hospital Zonal Dra. Julieta Lanteri de Tandil, un dispositivo específico para dejar de fumar que surgió hace dos décadas y que, con el paso del tiempo, se consolidó como una referencia en el abordaje del tabaquismo dentro del sistema público de salud.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailActualmente, el espacio es coordinado por la médica generalista María San Miguel y la psicóloga Mercedes Buquete, quienes continúan una tarea iniciada hace 20 años por profesionales de distintas disciplinas.
El servicio que tiene la modalidad de encuentros grupales depende de este Centro de Enfermedades Crónicas No Transmisibles de la provincia de Buenos Aires y está dirigido a toda la comunidad, sin distinción de cobertura médica. Es gratuito y, según señalaron sus coordinadoras, la demora para ingresar es baja, con un plazo que no supera el mes desde la inscripción.
El acceso comienza con una entrevista de admisión individual, que se solicita en Mesa de Entradas del Hospital, ubicado en Avenida España 101 (exdispensario).
Según explicó Buquete a El Eco de Tandil, ese primer contacto permite evaluar cada caso en particular antes de integrar a la persona a uno de los grupos. En esa instancia se indagan aspectos vinculados al consumo, la historia personal con el tabaco y la motivación para dejar de fumar, así como posibles enfermedades asociadas o tratamientos en curso.
A partir de allí, quienes deciden avanzar se incorporan a un grupo que funciona semanalmente.
En la actualidad hay seis grupos activos, con encuentros de una hora y una conformación de entre diez y doce personas cada uno. Las admisiones se realizan todos los jueves y, de acuerdo a la demanda, cada semana se suman nuevos participantes.
“Los interesados se tienen que anotar por Mesa de entradas, pedir un turno para la entrevista de admisión, que es individual. Luego de esa entrevista se incorporan a un grupo”, detalló Buquete, al describir el circuito de ingreso.
En la misma línea, remarcó el carácter abierto del dispositivo: “la admisión es para todos, no hay gente que se queda afuera. Esto es público, es gratuito y todas las semanas hay admisiones”, señaló.
María San Miguel, por su parte, se refirió al contenido de ese primer encuentro: “En general, en la entrevista de admisión lo que primero le preguntamos a la persona es si quiere dejar de fumar. Si nos dice que sí, le preguntamos por qué quiere dejar de fumar y le hacemos un test de dependencia”, contó a este Diario.
A partir de allí, agregó, se evalúan distintos aspectos del consumo y de la salud general para definir el tratamiento más adecuado.
El funcionamiento de los grupos combina pautas comunes con un seguimiento personalizado. “Semana a semana les vamos dando pautas y, por más que sea grupal, las estrategias van siendo individuales para cada caso. Hasta que ponemos un día –que llamamos ‘el día D’– para que dejen de fumar”, explicó Buquete.
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Luego de ese momento, el acompañamiento continúa durante dos meses, con una frecuencia que va de lo semanal a lo quincenal.
Modalidad y pautas para la participación
En los encuentros, los participantes se sientan en ronda y comparten sus experiencias, mientras las profesionales guían la dinámica.
“El grupo es bien exclusivo para cesación tabáquica”, subrayó San Miguel, al aclarar que, si bien el consumo está inevitablemente cruzado por otras cuestiones personales, el espacio mantiene un enfoque específico.
En esa línea, Buquete agregó: “todo consumo está atravesado por alguna cuestión personal, pero eso excede el espacio de este grupo”.
Como parte del proceso, se establecen consignas concretas orientadas a modificar hábitos. “Ahí establecemos tres pautas: que fume solo, afuera y sin hacer nada. Sin hacer nada quiere decir sin usar el celular, sin colgar la ropa, sin charlar con nadie; tiene que ser aburrido”, detalló San Miguel.
A esto se suma un registro diario del consumo, que permite a cada participante tomar mayor conciencia de su conducta.
El tratamiento se apoya en un enfoque integral. “Consiste en terapia cognitivo-conductual y farmacológica o médica combinada”, indicó San Miguel, al tiempo que precisó que la instancia farmacológica puede extenderse entre ocho y diez semanas, mientras que el proceso completo ronda los tres meses, aunque con variaciones según cada caso.
Un éxito cercano al 50 por ciento
En términos de resultados, el equipo distingue distintos niveles de análisis. Si se toma el total de personas que se acercan a anotarse, alrededor del 37 por ciento logra dejar de fumar.
Sin embargo, cuando se considera a quienes sostienen la participación activa en los grupos, los números mejoran.
Buquete explicó que, excluyendo a quienes no continúan luego de la admisión, el índice de éxito se ubica entre el 40 y el 50 por ciento y aumenta aún más en quienes asisten a más de dos encuentros.
El perfil de los participantes se concentra mayormente en personas de entre 35 y 65 años, aunque también se registran algunos casos de jóvenes y adolescentes.
La dinámica de ingresos es constante, con entre ocho y diez admisiones por semana, lo que permite sostener la accesibilidad del dispositivo.
Lejos del enfoque tradicional, que ponía el acento en los perjuicios del tabaquismo, la mirada actual se centra en las ventajas que tiene dejar de fumar. “Se sabe muy bien cuáles son todos los beneficios de no fumar”, señaló Buquete. Entre ellos, mencionó mejoras en la circulación, la capacidad respiratoria y la calidad del sueño, así como un aumento general de la energía.
En la misma línea, San Miguel describió que, a lo largo del proceso, muchas personas experimentan cambios que exceden la cesación tabáquica, incorporando actividad física y modificando su estilo de vida. Los testimonios que surgen en los grupos –dijeron las coordinadoras- dan cuenta de esas transformaciones, que impactan tanto en la salud física como en el bienestar general.
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También se registran avances significativos en los aspectos clínicos: “normalización de la presión arterial y la frecuencia cardíaca, mejora en la oxigenación de la sangre, recuperación del olfato y beneficios en la salud bucodental”, según señaló San Miguel.
En el plano emocional, disminuyen síntomas como la ansiedad, la irritabilidad o el insomnio vinculados al consumo.
Quienes deseen sumarse pueden acercarse al Hospital, de lunes a viernes entre las 8 y las 18, o comunicarse por WhatsApp al (249) 431-2574.
También está disponible un formulario de inscripción a través de Instagram en la cuenta htal_julietalanteri_tandil_.
Reconocimiento al dispositivo
El dispositivo de cesación tabáquica del Hospital Zonal Dra. Julieta Lanteri será reconocido el próximo 28 de mayo por el Concejo Deliberante de Tandil, en un acto a realizarse en el Salón Blanco del Municipio, como parte de un recorrido sostenido que lo posiciona como una herramienta clave en la prevención y el cuidado de la salud.
El 31 de mayo, por su parte, se celebra el Día Mundial Sin Tabaco, establecido por la Organización Mundial de la Salud (OMS) en 1987 para concientizar sobre los efectos letales del tabaquismo y fomentar políticas de cesación.
Durante todo el mes de mayo, se llevarán adelante en el Hospital distintas acciones de concientización de la problemática del tabaquismo.
Periodista de El Eco de Tandil.