El Indio Solari y Tandil: los "Ricotitos de Redonda" y otros recuerdos de la identidad ricotera de la ciudad
Un repaso por algunos momentos del vínculo entre Tandil y el Indio Solari.
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Entre las miles de publicaciones, artículos periodísticos, recuerdos personales y hasta banderas y remeras colgadas en ventanas y balcones tras conocerse la noticia de la muerte del Indio Solari, hubo muchas menciones a Tandil: una ciudad en la el cantante de Patricio Rey dejó grabados momentos imborrables que forman parte de la memoria ricotera.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailLa historia de Carlos Solari y Tandil fue de menor a mayor: empezó con la primera vez de Los Redondos en el Teatro Estrada –hoy Teatro del Fuerte- en 1989, siguió con la mítica noche bajo la lluvia para presentar Luzbelito en el Estadio San Martín, y llegó a su punto máximo con el recital del 2016, en el predio del Hipódromo, donde cerca de 200 mil personas saltaron juntas en el pogo más grande del mundo.
En el medio, el Indio visitó el Teatro Cervantes, y hasta se hicieron dos películas –y un especial de El Eco- sobre su paso por la ciudad. Algunas anécdotas quedarán para siempre entre los recuerdos de los tandilenses, como aquella frase del intendente Zanatelli y sus “Ricotitos de Redonda”, los trenes que llegaron a Tandil solo para trasladar a fanáticos, y hasta el cambio que se puso de manifiesto a nivel local: de los reparos iniciales del concierto del 97 a los vecinos que aprovecharon la llegada de multitudes para vender choripanes o alquilar estacionamiento.
El recuerdo del Indio Solari y las canciones de Patricio Rey quedarán para siempre. También en Tandil, que entre muchas otras cosas, es una ciudad ricotera.
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El primer recital de Los Redondos en Tandil
El lugar donde hoy funciona el Teatro del Fuerte perteneció por muchos años a la Acción Católica local, y supo llamarse Teatro Estrada. Ahí fue que se presentó por primera vez en Tandil Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota. Fue el 20 de agosto del año 1989, poco antes de la salida de ¡Bang! ¡Bang!... Estás liquidado.
Algunas reseñas publicadas en la web dicen que “no había más de 500 personas”, pero de acuerdo a algunos de los asistentes consultados por El Eco, “no había más de 30 personas”..
Por entonces “Ji,ji,ji” ya formaba parte de la lista de la banda, pero el cierre de la noche fue para un clásico de la primera época de Patricio Rey, “Un tal Brigitte Bardot”.
Uno de los auspiciantes del recital fue “El Nuevo Bar Tito”: fue también el lugar al que los redondos fueron a cenar después del show.
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Bajo la lluvia en el Estadio San Martín
El segundo show del Indio en Tandil –como parte de Los Redondos-, tuvo lugar el 4 de octubre de 1997. Fue para la presentación de uno de los discos más recordados de la banda: Luzbelito.
“Más de 15 mil personas vibraron con Los Redondos”, publicó El Eco en la portada del día siguiente al recital. El título fue la culminación de una extensa cobertura alrededor del concierto. Poco tiempo antes, las autoridades de OIavarría había suspendido un show programado en la localidad y, tras una mítica conferencia de prensa de la banda, comenzó un intenso debate para decidir sobre la posibilidad de que el recital se realice en Tandil.
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Entre reuniones en el Municipio y la intervención del Concejo Deliberante, el Intendente Zanatelli amagó con prohibir el show, pero después dio marcha atrás. En el medio, dejó una frase que todavía se recuerda en la ciudad, cuando se refirió a la banda como “los Ricotitos de Redonda”.
Las gestiones del peronista José Mario Pedersoli empujaron la confirmación, y el recital pudo hacerse. Fue una noche de lluvia intensa, y las crónicas de entonces dieron cuenta de una realidad que se profundizaría con el correr de los años: la “ciudad conmovida”. No tanto por la presentación de la banda, sino por recibir a miles de fanáticos. No faltaron los comercios que, por las dudas, y alertados por hechos de violencia alrededor de los shows de Patricio Rey, bajaron las persianas.
Por la polémica, por la lluvia, y por la mística alrededor del concierto, Los Redondos en el Estadio General San Martín se convirtió con el paso del tiempo en uno de los más recordados en la historia del grupo.
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Una visita al Cervantes
En el año 2011, el Indio Solari visitó otra vez Tandil, pero no fue para presentarse en público, sino –trascendió-, para una sesión de fotos. Fue nada menos que en el Teatro Cervantes de calle Rodríguez.
Las imágenes fueron registradas por el fotógrafo oficial de Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado, Edgardo Andrés Kevorkian, y de acuerdo a información que circuló entonces, iban a ser utilizadas para ilustrar una nota para la revista Rolling Stone.
Sin embargo, se conocieron una década después de haber sido tomadas. El propio Indio Solari las publicó en tandas, en su cuenta oficial, a partir de fines del 2020. Más de un rumor se disparó en la ciudad a partir de las fotografías, aunque ninguno se confirmó.
Hay un punto de contacto entre la sesión en el Cervantes y la carrera posterior del Indio: una de las últimas presentaciones más recordadas de Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado fue en Epecuén. La estética ruinosa del teatro local se replicó en la de la localidad que fue el escenario de un concierto transmitido en vivo.
El Indio vuelve
Tras la publicación de El tesoro de los inocentes en 2004, el Indio comenzó una carrera solista marcada por una serie de presentaciones en vivo cada vez más convocantes. Una de esas paradas fue la de Tandil en el 2008, como parte de los shows en vivo del segundo disco con Los Fundamentalistas, Porco Rex. Alrededor de 70 mil personas coparon el predio del Hipódromo aquella noche de julio.
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La historia continuaría, y el Indio seguiría eligiendo la ciudad: en noviembre de 2010 y en diciembre de 2011.
Los conciertos crecieron en convocatoria, y el del 2011 fue documentado en la película Piedra que late, dirigida por el periodista Julio Leiva y estrenada en 2013.
El documental dio cuenta no solo de un recital masivo, sino una verdadera misa, la del Indio Solari en Tandil. La película comienza evocando la presentación de Patricio Rey en el Estadio, y muestra a la ciudad en los días previos al recital. Luego da paso a la llegada de miles y miles de personas de todo el país, en colectivos, en autos, en trenes, en carpas, en hoteles, en grupos de amigos, en familia. Piedra que late es un registro de cómo la cultura ricotera encontró un lugar en Tandil.
El pogo más grande del mundo
“La última misa serrana”, tituló El Eco a un especial con motivo de conmemorarse 10 años de marzo de 2016, cuando se produjo un concierto histórico, no solo para el Indio Solari, sino para la historia musical argentina: el recital que el cantante y los Fundamentalistas del Aire Acondicionado brindaron en el Hipódromo para ¿150 mil? ¿200 mil personas?
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El show –que motivó otra película, Tsunami: un océano de gente, producida por Vorterix-, quedó en la memoria ricotera como el momento en el que ocurrió el definitivo “pogo más grande del mundo”, durante “Ji,ji,ji”.
Para Tandil, el concierto fue mucho más que la confirmación de su identidad redonda. La ciudad se transformó con la llegada de un público que –por lo menos-, duplicó su población. A diferencia de lo que ocurrió en 1997, donde hubo más de un reparo en la llegada de los fanáticos de la banda, en 2016 la realidad fue otra: muchísimos vecinos y vecinas aprovecharon la ocasión y montaron puestos de venta de choripanes y hamburguesas. Otros alquilaron cocheras, o baños.
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