El Municipio defendió el ritmo del programa de autoconstrucción
El subsecretario de Desarrollo Humano y Hábitat explicó que el avance depende de la participación de los adjudicatarios.
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El subsecretario de Desarrollo Humano y Hábitat, Alejo Alguacil, abordó la actualidad del Programa de Autoconstrucción de La Movediza, que volvió a la agenda tras el debate en el Concejo Deliberante por la demora en la entrega de las viviendas y la reciente contratación de mano de obra calificada por 69,7 millones de pesos para completar seis unidades habitacionales.
En diálogo con El Eco de Tandil, el funcionario explicó cómo se implementa el sistema, qué se contrata y cuándo estiman entregar las próximas unidades. “No es que largamos hoy autoconstrucción y en diciembre vamos a tener las 22 casas, porque todo es un proceso de aprendizaje y de participación de los mismos vecinos en construir sus propias casas”, señaló.
El programa de Autoconstrucción Asistida de Viviendas con Ayuda Mutua es una política pública destinada a acompañar a familias que no pueden acceder a la vivienda por medios propios ni a través de créditos hipotecarios.
La iniciativa, impulsada por el Municipio y creada por ordenanza del Concejo Deliberante, promueve un modelo de trabajo colaborativo basado en el “esfuerzo compartido, la ayuda mutua y el acompañamiento técnico del Estado local”.
Actualmente, el programa está integrado por 22 familias adjudicatarias, seleccionadas mediante un sorteo público entre personas inscriptas en el Registro de Demanda Habitacional del Municipio.
Las viviendas se construyen en el predio delimitado por las calles Salta, Azucena, Alvarado y Paseo de los Niños.
De las 22 unidades previstas, seis ya fueron entregadas, otras tres se encuentran en la etapa final y se adjudicaron los trabajos de terminación de otras seis. La expectativa es poder completar el barrio el año próximo, según señaló.
Una modalidad de trabajo comunitario
A diferencia de los programas habitacionales tradicionales, en los que el Estado contrata a una empresa para ejecutar la totalidad de la obra, esta iniciativa contempla la participación directa de los vecinos en la construcción.
Cada inscripto debe cumplir 48 horas mensuales de trabajo en la obra. La tarea no se limita a la vivienda propia, sino que se organiza de manera conjunta para avanzar en las 22 unidades.
Las empresas no construyen las viviendas. Se contratan para las terminaciones que requieren gasistas, plomeros y electricistas, y para la colocación de pisos, tareas que describió como “trabajos más certificados” para los que los vecinos todavía no tienen capacitación.
En cuanto al estado de las casas, Alguacil indicó que “todas tienen techo” y que en algunas se avanza con los revoques.
Además, el Concejo autorizó la contratación de una nueva empresa, por oferta única por 69,7 millones de pesos, para terminar otras seis viviendas.
“Es un proyecto más bien comunitario y solidario. No es que cada vecino hace su propia casa, sino que contribuye con la de los demás”, insistió el subsecretario.
Para acompañar el proceso, el Municipio cuenta con dos capacitadores que trabajan en el lugar y realizan el seguimiento junto con el área de Vivienda de la Secretaría de Desarrollo Humano. A partir de ese acompañamiento se organizan las tareas y se proyectan los avances de cada etapa.
El funcionario reconoció que pueden registrarse demoras, aunque las vinculó con la disponibilidad de los participantes y la organización de los trabajos.
“Puede haber demora, pero tiene que ver más que nada con la disponibilidad y los planes de trabajo que se están dando entre los mismos vecinos y con el plan que propone el capacitador”, indicó.
Las etapas de finalización
En cuanto al estado actual del programa, seis viviendas ya fueron entregadas y otras tres se encuentran próximas a finalizar. Para estas últimas, una empresa trabaja en la instalación de los servicios y las terminaciones necesarias.
Además, se realizó una nueva licitación para avanzar con otras seis unidades. El funcionario estimó que la entrega podría concretarse entre mediados y fines de febrero, aunque aclaró que se encuentran a la espera de la fecha correspondiente.
La contratación de empresas se concentra en tareas específicas que requieren intervención profesional, como las conexiones de gas, electricidad y plomería, además de algunas terminaciones y colocaciones de pisos.
“Las casas se levantan desde los cimientos hasta el techo con la participación de los vecinos. La contratación final es para resolver lo que tiene que ver con los servicios y algunas terminaciones que son más específicas o profesionales de obra”, precisó.
En esta última etapa, a diferencia de los trabajos de autoconstrucción, sí se establecen plazos de ejecución para las empresas contratadas.
El aprendizaje como parte del proceso
Desde el área municipal consideraron que la propuesta permite combinar la construcción de viviendas con la capacitación en oficios y la participación comunitaria.
En ese sentido, el funcionario sostuvo que el acompañamiento resulta fundamental para que los vecinos puedan adquirir conocimientos y avanzar en las distintas etapas de la obra.
“Nos parece que sí, que sirve. Es un muy buen proyecto donde los vecinos ponen manos a la obra para levantar su propia casa, con el acompañamiento del Municipio en todo lo que tiene que ver con materiales y demás”, afirmó.
Por último, planteó que las posibles mejoras al programa deben contemplar también la disponibilidad de quienes participan. “Se puede plantear mejoras, por supuesto, pero todas esas mejoras, el tiempo de dedicación y todo lo demás, tienen que ver con la disponibilidad de cada uno de los vecinos”, concluyó.
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