El Municipio pidió a la Provincia el dragado del Langueyú
El secretario de Obras Públicas, Luciano Lafosse, detalló las gestiones iniciadas ante el Gobierno bonaerense.
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El Municipio solicitó formalmente a la provincia de Buenos Aires el dragado del arroyo Langueyú, una obra considerada prioritaria para optimizar la capacidad del sistema hídrico local y mejorar el drenaje ante las precipitaciones previstas para el otoño y el invierno.
Recibí las noticias en tu email
Accedé a las últimas noticias desde tu emailEl secretario de Obras Públicas de la Municipalidad, Luciano Lafosse, repasó que la solicitud se fundamentó en los informes de Defensa Civil y del Servicio Meteorológico Nacional, que prevén precipitaciones de variada intensidad para lo que resta del otoño y el inicio del invierno.
Las tormentas registradas entre el 17 de marzo y el 1 de abril encendieron las alarmas. Durante esos episodios, se produjeron anegamientos en diversos sectores, incluyendo un incidente en el puente de la calle Darragueira, donde un remisero quedó atrapado por el agua dentro del vehículo y debió ser rescatado por los servicios de emergencia.
“Sabiendo que todas las lluvias tienen comportamientos diferentes, nos abocamos a los trabajos que podemos hacer desde el Municipio y pedimos la colaboración de la Provincia para el resto”, explicó Lafosse, que apuntó a la importancia de contar con un sistema hídrico “preparado para recibir la mayor cantidad de agua posible en el menor tiempo”.
El plan de acción diseñado por la Secretaría de Obras Públicas dividió las tareas según las jurisdicciones. Por un lado, la administración comunal lanzó una licitación para la limpieza y el recalce de los cauces de los arroyos Blanco y Del Fuerte, en un tramo de aproximadamente 800 metros desde la desembocadura de los entubamientos.
Por el otro, requirió a la administración provincial el dragado del Langueyú desde su conformación en la confluencia de los arroyos Del Fuerte y Blanco -a la altura de la calle Dinamarca y la Ruta 226- hasta la Ruta Provincial 30.
Para agilizar estas obras, el intendente Miguel Lunghi mantuvo una comunicación telefónica la semana pasada con el subsecretario de Recursos Hídricos de la Provincia, Néstor Álvarez. Durante el diálogo, el jefe comunal anunció la presentación formal del proyecto.
El funcionario municipal estimó que una intervención de estas características podría demandar entre “seis meses y un año” de ejecución, dependiendo de la maquinaria disponible y la asistencia técnica. “Es una obra de ampliación del cauce para que pueda tener la posibilidad de trasladar mayor cantidad de caudal de agua”, enfatizó.
Abordaje
En paralelo a las gestiones por el dragado, el intendente Lunghi encabezó una serie de reuniones con funcionarios actuales y anteriores para analizar la situación hidráulica del partido. Entre los convocados estuvo el exintendente Indalecio Oroquieta, reconocido por su amplia experiencia en la materia y su conocimiento del sistema de escurrimiento local.
El objetivo de estos encuentros fue generar consensos sobre las tareas de prevención necesarias para evitar situaciones críticas como las que ocurrieron recientemente en otras localidades bonaerenses, “fundamentalmente, tener todos los sistemas de escurrimiento con la capacidad de trasportar el agua de lluvia lo más rápidamente posible”.
En ese sentido, Lafosse aseguró que el Gobierno realiza inspecciones periódicas de los entubamientos para garantizar su correcto funcionamiento. “El que más dudas generaba fue el del arroyo del Fuerte, por lo que se hizo una revisión desde el Parque Norte hasta las cercanías del Dique y el personal del área de Vialidad constató que existe muy poco sedimento acumulado”.
Según el secretario, esto permitió confirmar que el “principal colector de excedentes pluviales trabaja en buenas condiciones” a pesar de la magnitud de las últimas tormentas.
Mantenimiento
“Es mucho más conveniente prevenir los efectos de las inundaciones antes que sufrir las consecuencias”, definió.
No obstante, el funcionario reconoció que la topografía de Tandil presenta singularidades que no posee el resto de la provincia de Buenos Aires. “Las complicaciones es que el propio sistema de desagües pluviales de la ciudad está diseñado para lluvias de determinada magnitud”, y cuando se ven excedidas, el agua termina “escurriendo por superficie”. En el caso de Marconi y Balbín el sistema se agota en su capacidad, pero vuelve a trabajar con normalidad apenas disminuye la intensidad de la lluvia, detalló.
Para mejorar la respuesta del sistema, se realizaron tareas de limpieza y desobstrucción en las bocas de tormenta y recordó que en enero pasado el Municipio incorporó un camión desobstructor que permitió intervenir el conducto ubicado bajo avenida Avellaneda.
“Constantemente estamos haciendo trabajos de mantenimiento, que tal vez no se ven o tienen poca difusión, pero que son necesarios para que funcione de mejor manera el sistema hídrico ante estos eventos climáticos que son cada vez más recurrentes”, concluyó.
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