En condiciones especiales, se realizó un operativo de vacunación Covid para niños con alergias graves
La acción fue para un grupo reducido con anafilaxia severa a otras vacunas que estaba en lista de espera para inmunizarse contra el Covid. Bajo un protocolo modelo para reducir los riesgos, Región Sanitaria y el Hospital de Niños concordaron cada paso. Si bien toda la campaña de vacunación avanza muy bien, admitieron que siempre quisieran más, en este caso que haya más niños inoculados.
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Ayer se llevó adelante el primer Operativo de Vacunación contra el Covid-19 para niñas y niños con alergias graves que requerían recibir su dosis en un ambiente controlado para minimizar cualquier riesgo en el procedimiento.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailEl mismo se dio por la mañana gracias a un trabajo conjunto de la Región Sanitaria VIII y el Hospital de Niños Debilio Blanco Villegas que propició de sus instalaciones de Guardia para realizar la intervención en pos de continuar avanzando en la inoculación de la población.
Tal como se desarrolló a lo largo de meses para adultos, pero en un solo día debido a la menor demanda, la operación alcanzó aproximadamente a unos 20 chicos de entre 3 y 11 años, que recibieron días antes la debida atención pediátrica para ajustar la dosis de antihistamínico a cada necesidad y, recibir finalmente la Sinopharm.
Muy conforme con el resultado de esta acción, la directora asociada de la Región, Martina Iparraguirre, explicó que abarcó a pacientes con antecedentes graves y alergias severas, basándose en un diagnóstico que se denomina “Gold standard”. Remarcó, además, que todo el operativo estuvo bajo la coordinación de Juliana Cuin, que “como una artesana” es la única en la región que desarrolla esto.
Para casos precisos
En conversación con El Eco de Tandil, la médica detalló que se trató de un operativo muy pensado y que se diagramó junto con referentes del Hospital pediátrico, ya que para estos casos es necesario definir un esquema de premedicación.
Así, los profesionales tuvieron que acordar en la precisión de las dosis de antihistamínico que cada chico, de acuerdo a su peso y condición, debió tomar dos días antes de la aplicación de la vacuna Covid.
“Fue un laburo finito y preciso”, reconoció Iparraguirre, quien contó que cada paciente primero debió visitar a su pediatra, y los que no contaban con un profesional de rutina, fueron recibidos por la doctora Carolina Richiusa.
En todos los casos, como indicó la médica, se trató de niños con “anafilaxia severa”, que son básicamente alergias e gravedad con diversidad de causas.
Para llegar al desarrollo de esta jornada de inoculación, primero debieron completar un número significativo en la lista y según destacó, al momento no queda ninguna persona de ese rango etario en espera, aunque no descartó que puedan aparecer otros. “Son casos muy puntuales”, dijo.
Modelo a seguir
Orgullosa por los procedimientos que se han estado, y siguen, llevando a cabo, la directora regional de salud enfatizó que Tandil “ha sido modelo en cuanto a lo estricto de los protocolos”.
Al respecto, reveló que muchas ciudades no han vacunado a personas con estas complicaciones, mientras que otras lo han hecho pero en los vacunatorios comunes y con una ambulancia en la puerta por si ocurría alguna emergencia.
Aquí, el objetivo en todo momento fue minimizar al máximo los riesgos, y por eso en estos casos se los citó en la guardia del Hospital de Niños, donde se pudo tener una mayor contención.
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“Definimos hacerlo de común acuerdo y de la manera correcta”, expresó, poniendo en valor la gran relación con la todavía Jefa de Emergencias (que hoy asume como directora del Hospital Santamarina), Cecilia Martens, y la directora del Hospital Debilio Blanco Villegas, la pediatra Manuela Beazley. “Impecable”, calificó.
“Siempre hay pendientes”
En un breve repaso sobre lo sucedido en estos meses reconoció todo lo que se ha avanzado, sin embargo también admitió que “siempre hay pendientes”. En este caso, esbozó que querría tener a esta altura todo el universo vacunado con dos dosis.
Desde lo personal, ratificó que esperaba que haya más niños inmunizados. “Me hubiera gustado que los vacunatorios sean un jardín de infantes”, figuró, reflexionando que como papás la responsabilidad con las escuelas está en llevar a los chicos vacunados.
Por otro lado, también va avanzando la aplicación de segundas dosis en los rangos de 18 a 29 y de 30 a 40 años, que son aproximadamente los que están en edad universitaria, y si bien quedan pendientes alrededor de cuatro mil, se mostró conforme porque varios de ellos en realidad están esperando que transcurra el tiempo determinado con respecto a la primera.
La esperanza está puesta en el Pase Sanitario como incentivo. “Es más un estímulo que una cuestión de coacción”, dijo Iparraguirre, con la ilusión de que al terminar las clases, y antes del inicio de las colonias de vacaciones, los padres acompañen a los menores a inocularse.