Familias de Rosales y Patagonia acceden al agua (contaminada) por mangueras precarias y piden una obra para el barrio
El Eco dialogó con Mónica y Rocío, vecinas del lugar.
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En el predio de Rosales y Patagonia viven unas veinte familias que acceden al agua a partir de una conexión precaria. Un estudio reciente de la Unicen arrojó que la mayor parte de las muestras analizadas no son aptas para consumo y dieron positivo de contaminación fecal.
Por tal motivo, vecinos y vecinas del barrio siguen reclamando por una conexión formal tanto de agua como cloacas: “Queremos vivir dignamente. Somos ciudadanos de Tandil como cualquier otro, y queremos tener las mismas posibilidades”, expresaron Rocío y Mónica, en diálogo con El Eco. Ambas residen junto a sus hijos en el lugar.
En principio, acceder al agua y las cloacas no sería un proyecto tan lejano. Una obra que cuenta con financiamiento de Provincia podría brindar una solución a la problemática, pero el proyecto requiere de un último aval de parte del Municipio. Organizaciones barriales, autoridades provinciales y responsables de diferentes áreas del gobierno local mantienen reuniones en pos de poder avanzar con el visto bueno para la obra.}
“Es complicado por el tema de los chicos”, señaló Rocío, con su hijo de un año en brazos. Vive junto a otros dos hijos (de 16 y 13) y tiene en su casa una sola canilla, la del baño. Sin embargo, poco uso puede darle: en invierno las mangueras se congelan, y en verano la presión no alcanza. Si un vecino en un extremo de la red abre el suministro, es frecuente que el resto se quede sin agua.
Acceso al agua
El predio de Rosales y Patagonia pertenece al barrio popular conocido como Tarraubella, aunque no se trata de las torres de edificios sino del “llano” lindante a las mismas. El lugar forma parte del Registro Nacional de Barrios Populares (Renabap) y del Registro de Villas y Asentamientos de la Provincia. Las obras en carpeta integran la Etapa 3 de los trabajos que ya se realizaron en la zona: mejoras en las viviendas, conexiones y hasta una plaza pública.
Pero en el llano viven unas veinte familias que acceden al agua (cuando pueden) a través de una conexión informal.
“Seguimos pasando el agua de terreno en terreno, y por momentos no tenemos agua. Ahora estamos con el tema de los pozos que se rebalsan, está cada vez peor la situación”, compartieron las vecinas.
Más allá de que contar con poca presión de agua, luego de conocerse los resultados de los análisis que llevó adelante la Unicen, los vecinos tampoco la consumen. “Abro la canilla y no sale agua. Con las heladas que cayeron se me complica cada vez más. No sale agua y además como está contaminada, ahora estoy comprando cinco bidones de 20 litros para tomar”, señaló Rocío.
Días atrás, agentes comunales recorrieron las viviendas. Fue en el marco de la elaboración de proyectos para dar el visto bueno a la obra de Provincia. “Pasaron casa por casa los chicos de Obras Públicas, le mostramos cómo estamos viviendo, porque ellos sacaban una foto de la esquina y no veían lo que es adentro de las casas”, marcaron las vecinas.
En el verano, agregaron, es recurrente que pasen hasta una semana sin una gota de agua en las canillas. “Pagamos los impuestos, la luz”, sostuvieron las vecinas. “La conexión de cloacas está en la esquina justo, y esto serían dos cuadras nomás, Rosales y Patagonia”, solicitaron.
En el llano de Tarraubella continúan esperando. El Eco dialogó con las vecinas luego de una de las reuniones que realizan junto con otros frentistas y organizaciones sociales. Así como sostienen la organización barrial, también lo hacen con su reclamo para acceder al agua y las cloacas.
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