Inés y su familia regresarán este sábado a Tandil: una caravana los esperará desde las 16 horas
Seis meses después del trasplante en Capital Federal, la pequeña Inés Socobehere y su familia regresarán a su hogar.
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Inés Socobehere, que fue trasplantada en el Hospital Italiano el 4 de julio como consecuencia de miocardiopatía dilatada, regresará el sábado a su hogar junto con su familia. A cuatro meses de la operación, la pequeña “está increíble, con un corazón fuerte y sano, para volver a nuestra casa”, anunció Julia Fuentes, su mamá.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailLa confirmación que podían retornar a la ciudad tras un año del diagnóstico que cambió sus vidas llegó poco antes de las Fiestas, por lo que la noticia tuvo una carga emocional extra. “Pero fue todo alegría; es volver a la vida real, como me dijo una médica”, contó en una entrevista telefónica desde Capital Federal.
En diálogo con El Eco de Tandil, compartió detalles sobre el estado de salud de su hija y el operativo de regreso que preparan tras haber superado con éxito un trasplante de corazón que movilizó a toda la ciudad. “La idea es hacer algo sencillo, como un agradecimiento de nuestra parte a la ciudad”, reconoció.
Un año que cambió “todo”
“Es una locura”, dijo en referencia a cómo transita los días previos al regreso y con una mirada en retrospectiva de lo que sucedió. “Hoy (por el jueves) es mi cumpleaños y el año pasado este día fue tremendo, no fue nada feliz, Inés estaba en estado crítico en terapia intensiva”, recordó.
Es que la niña se descompensó en Tandil el 3 de enero de 2025. Tras ser atendida y compensada en el Hospital de Niños “Dr. Debilio Blanco Villegas”, fue la trasladada en avión sanitario de urgencia a Capital Federal.
“Y hoy estoy celebrando mi cumpleaños con mis dos hijos, con mi marido, a dos días de volver a Tandil. Cómo un año cambia todo. Es increíble”, reflexionó.
El proceso no fue sencillo. Desde aquella situación médica, Inés debió superar una internación de nueve meses en un centro de salud antes de recibir el trasplante de corazón que le salvó la vida el pasado 4 de julio.
Desde entonces, su familia permaneció en Capital Federal para cumplir con el protocolo médico que exige un seguimiento estricto durante el primer semestre posterior a la intervención.
En ese tiempo, es cuando pueden aparecer las complicaciones. “Inés no tuvo nada de eso, al contrario, todo en ella fue mejoría y cosas buenas”, destacó. Según explicó su madre, la niña mostró una buena recuperación y su progreso llevó a los médicos a otorgarle la autorización para el traslado, estableciendo que los controles se realizarán de forma mensual.
El después
“El 4 de enero se cumplieron los seis meses de trasplante” y el área de cardiología del Hospital Italiano “nos confirmó que podíamos volver a nuestra ciudad”.
Inés tendrá “controles de por vida, pero ahora serán una vez por mes”, y a medida que vaya creciendo “serán cada tres meses, luego cada seis y así”.
El camino hacia el alta definitiva implicó un desafío para Julia y Juan, el padre de la niña, que tuvieron que prepararse para llevar adelante los cuidados correspondientes. “Nos pasamos todo el día medicando, con alarmas en los teléfonos para recordar que teníamos que medicarla y estar atentos a que no presente nada que pudiera generar preocupación”, narró.
Hoy, a sus dos años, Julia la describió como un “terremoto” que explora el mundo con la energía propia de su edad. “Le tenés que estar atrás, siguiéndola; su hermano se divierte y me ayuda un montón. Es una nena completamente normal, con un corazón fuerte y sano”.
“Hoy camina, así que lo logró. Para ella no hay nada que no pueda hacer, simplemente le falta estimulación por los nueve meses que estuvo internada”, indicó.
El operativo retorno y el recibimiento
La familia emprenderá regreso a Tandil el sábado. Ese día planea salir de Capital Federal con el objetivo de arribar a la cuidad por la tarde, alrededor de las 16. Para coordinar la bienvenida, se pusieron en contacto con el Cuartel Central de Bomberos para encabezar una caravana que acompañe a la familia en sus últimos kilómetros antes de llegar a casa.
A la espera de confirmación, el itinerario previsto para el recibimiento comenzará en la rotonda de la Ruta 226 y Espora. Desde allí, la idea es que una autobomba guíe a la familia hasta el mural que reza “Gracias”, ubicado en Pinto al 600, a metros de la esquina con 9 de Julio.
Ese punto se convirtió en un símbolo de la lucha por la donación pediátrica y del acompañamiento de la comunidad, que siguió las novedades sobre su estado de salud a través de las redes sociales y los medios de comunicación.
A pesar del deseo de agradecer por el acompañamiento, Julia remarcó que deberán extremar los cuidados sanitarios ya que la niña no puede tener contacto estrecho con personas ajenas a su círculo familiar. “No sabíamos qué hacer porque Inés es chica, no usa barbijo porque se lo saca”, explicó la madre de la niña al exponer las opciones que evaluaron para el recibimiento, que lo pensaron con la idea de agradecer todo el apoyo que sintieron durante el año de ausencia.
Por la donación pediátrica
Independientemente del regreso, la familia de Inés asumió el compromiso de mantener activa la concientización sobre la donación de órganos. En ese sentido, fue enfática al recordar que la vida de su hija se salvó gracias a la decisión de otra familia en un momento de profundo dolor. En cada publicación y en cada avance de Inés, “siempre el agradecimiento a la familia donante por permitirnos regalarle vida a nuestra hija”.
El compromiso es “siempre hablar de donación de órganos”. El 2025 cerró con cifras alentadoras, siendo un año récord en materia de trasplantes, lo que marca una tendencia positiva. Sin embargo, “todavía hay 200 chicos” en lista de espera, advirtió.