Juventud Unida fomenta la inclusión con su escuela de fútbol adaptado
A través del proyecto "La Juve sin barreras", busca derribar mitos sobre la discapacidad en la comunidad.
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El Club Juventud Unida dio un paso significativo en materia de integración al inaugurar "La Juve sin barreras", un proyecto de fútbol diseñado específicamente para personas con síndrome de Down. La iniciativa, que se desarrolla todos los viernes a las 17.30 en la sede ubicada en Rodríguez al 1539, nació con el propósito de garantizar el acceso efectivo al deporte como un derecho humano fundamental.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailCon una planificación estratégica y progresiva, la entidad buscó dar respuesta a una necesidad detectada en Tandil. De este modo, se posiciona desde una perspectiva que se aleja del asistencialismo tradicional para centrarse en el desarrollo de capacidades deportivas y personales.
Para la construcción de este espacio, los coordinadores del club realizaron una distinción fundamental entre el deporte inclusivo y el deporte adaptado. Mientras que la ciudad ya contaba con diversas opciones de participación compartida, el diagnóstico reveló una clara vacancia de espacios de deporte adaptado.
Esta modalidad requiere el diseño y la adecuación de reglamentos, metodologías y dinámicas de entrenamiento. Es aquí donde el club decidió intervenir, transformando la práctica recreativa en una propuesta deportiva profesionalizada.
La realidad local indicaba que, si bien existían propuestas de carácter recreativo, faltaban escuelas deportivas orientadas al entrenamiento formal y la competencia para personas con síndrome de Down. El proyecto no solo contempló el fútbol en su etapa inicial, sino que proyectó la incorporación de otras disciplinas en el futuro cercano. De esta manera, el club busca que los jóvenes dejen de ser espectadores para convertirse en protagonistas, asumiendo el rol de atletas dueños de su autonomía.
Este nuevo esquema de trabajo representa un cambio de paradigma para la comunidad local. El objetivo central se desplaza de la mera contención hacia la búsqueda de un rendimiento deportivo que permita, a largo plazo, la formación de deportistas federados. Este impacto se extendió de forma directa a las familias, que encuentran en la institución un entorno de contención profesional, y a la sociedad en general, al derribar mitos sobre la discapacidad mediante la visibilización de la competencia formal.
Una idea de profesionalización
El profesor Facundo Salaverry, responsable de coordinar la actividad junto a María Basualdo, explicó los pormenores de la iniciativa que comenzó a rodar hace unas semanas. Según detalló, la propuesta se pensó inicialmente para jóvenes de 12 años en adelante, con una visión que contempla el crecimiento de la matrícula. “Probablemente, cuando tengamos un buen número de participantes, hagamos un equipo por división. Es mixto y los interesados se pueden acercar a la sede del club para sumarse a este desafío”, sostuvo.
La prioridad está puesta en la calidad del estímulo brindado a los alumnos. Salaverry recordó que la idea中心 fue formar deportistas para mejorar su rendimiento, asegurando que todos los participantes se encuentren en las mismas condiciones de aprendizaje y exigencia. “Buscamos que el deporte tenga beneficios reales en sus vidas y que el entrenamiento sea serio y planificado”, señaló, enfatizando que la profesionalización es la clave para que los jóvenes puedan desarrollar su máximo potencial dentro de la cancha.
El proyecto también fue concebido como una herramienta de visibilización. A través del trabajo diario, se busca que la comunidad conozca las capacidades reales de los jugadores, rompiendo con prejuicios que suelen limitar el desarrollo de las personas con síndrome de Down. La intención de los coordinadores es sumar un nuevo estímulo en el futuro cercano para consolidar la frecuencia de los entrenamientos y fortalecer el sentido de pertenencia al Club Juventud Unida.
El inicio del programa se dio el pasado mes de mayo y surgió a partir de una propuesta realizada por el propio Salaverry a los directivos de la entidad de calle Rodríguez. Actualmente se desempeñan siete chicos de entre 13 y 28 años. Respecto al trabajo propiamente dicho, se hace hincapié en la técnica con ejercicios de baby fútbol y luego se desarrollan partidos con el reglamento del futsal para que vayan integrando la dinámica del partido.
Finalmente, el equipo de "La Juve sin barreras" invitó a los vecinos y a las familias interesadas a interiorizarse sobre la propuesta a través de sus canales de comunicación. “En nuestras redes sociales, @lajuvesinbarreras, vamos a ir informando todo lo que estamos haciendo. Queremos que la gente nos conozca y pueda ver de qué se trata el mundo del deporte adaptado”, concluyó Salaverry. Con esta iniciativa, el club reafirmó su compromiso social como un espacio de puertas abiertas y sin barreras.