La alta tasa de suicidio y el impacto de la pospandemia en la salud mental, bajo la lupa del psiquiatra Garaguso
El mapa del riesgo y la curva demográfica. El impacto de la crisis sanitaria y el aislamiento digital
:format(webp):quality(60)/https://cdn.eleco.com.ar/media/2026/07/garaguso.webp)
Un reciente informe reveló que las muertes por suicidio en la ciudad superaron a los homicidios y a los fallecimientos por siniestros viales, situando la tasa local por encima de la media nacional. El médico psiquiatra Jorge Garabuso analizó en los estudios de El Eco el aumento de los cuadros de depresión y ansiedad tras la crisis sanitaria, la vulnerabilidad de los adolescentes y adultos mayores, y la urgente necesidad de mayores recursos presupuestarios para un abordaje preventivo y comunitario.
Recibí las noticias en tu email
Accedé a las últimas noticias desde tu emailUn trabajo de investigación realizado por La Vidriera encendió las alarmas en la comunidad al exponer una cruda realidad: en Tandil, el suicidio se consolidó como una de las principales causas de muerte violenta, superando incluso a los hechos delictivos y a la siniestralidad vial. Según los datos analizados, la tasa local de este fenómeno no solo es preocupante, sino que se encuentra por encima del promedio de la Argentina. Frente a este escenario, el médico psiquiatra Jorge Garabuso visitó el programa La Mañana de la radio de El Eco para desglosar los factores de riesgo y el contexto histórico de una problemática que, lejos de ser nueva, experimentó una explosión de casos post pandemia vinculada a la salud mental.
El profesional, quien posee una vasta trayectoria en el estudio del suicidio en la región, recordó que este tema ya había sido central en la agenda de la ciudad entre finales de la década del 90 y principios de los años 2000. En aquel entonces, Tandil competía en tasas de suicidio adolescente con San Martín de los Andes, lo que generó movimientos sociales históricos como la "Marcha por la Vida" impulsada por el padre Troncoso. Sin embargo, Garabuso advirtió que la actualidad presenta desafíos inéditos, especialmente por la fragilidad del tejido social y el aumento de los trastornos de ansiedad y consumo de sustancias tras el confinamiento.
El mapa del riesgo y la curva demográfica
Durante la entrevista, Garabuso describió que el suicidio no debe entenderse como un hecho aislado, sino como una problemática social y comunitaria. Al analizar la incidencia por edades, el médico utilizó una analogía visual para explicar quiénes son los más vulnerables hoy en día. "La vida es como una letra U; en los extremos, a los 15 años y a los 80, se encuentran las poblaciones de mayor riesgo que son los adolescentes y los adultos mayores", señaló el profesional, destacando que son precisamente estos grupos los que más sufren la soledad y la falta de escucha.
En relación con el género, el psiquiatra detalló que existe una disparidad marcada entre los intentos y las muertes consumadas. En Tandil, al igual que en la tendencia global, de cada cinco suicidios, cuatro fueron cometidos por varones y uno por mujeres. No obstante, en lo que respecta a los intentos —conocidos clínicamente como acting out—, la frecuencia es mayormente femenina. Garabuso explicó que, detrás de cada gesto o amenaza, hay una angustia que debe ser abordada con seriedad, desmitificando la idea de que "quien avisa no lo hace". Para el médico, cada señal es una oportunidad de intervención que la sociedad no debe dejar pasar.
El impacto de la crisis sanitaria y el aislamiento digital
La pandemia de Covid-19 marcó un punto de inflexión negativo en la salud mental de los tandilenses. Según el especialista, tras la emergencia sanitaria se produjo una proliferación de cuadros depresivos, irritabilidad y un incremento notable en el consumo de psicofármacos, alcohol y drogas ilegales. Esta situación afectó con especial dureza a los jóvenes, quienes se encuentran atravesados por una "doble vida": la real y la digital. Garabuso enfatizó que, si bien la tecnología es un medio, también se convirtió en un factor que acrecienta el aislamiento dentro del propio hogar.
"El teléfono móvil genera mayor soledad y una desconexión de las redes afectivas reales, como el diálogo en la cena familiar", advirtió el médico. En este sentido, comparó la situación de los adolescentes actuales, nativos digitales, con las generaciones de las décadas del 60 y 70, quienes crecieron bajo reglas más rígidas que, paradójicamente, otorgaban mayor seguridad y límites claros. El profesional celebró medidas como las adoptadas en países como Francia, donde se limitó el uso de dispositivos en menores de 16 años, considerándolo un paso necesario para fomentar el encuentro humano.
Respuestas institucionales
A pesar del panorama complejo, Tandil ha dado pasos importantes en materia de infraestructura de salud. Garabuso destacó la creación de un sector de prevención del suicidio y, fundamentalmente, la implementación de las guardias permanentes de salud mental tanto en el Hospital Municipal Ramón Santamarina como en el Hospital de Niños Dr. Debilio Blanco Villegas. Estos espacios resultan vitales para la contención de crisis inmediatas y el abordaje de la multicausalidad que rodea a cada paciente.
Sin embargo, el sistema de salud enfrenta una barrera económica crítica que limita su eficacia. El médico hizo hincapié en que ninguna ley de salud mental podrá ser plenamente efectiva si no se destinan los recursos necesarios. "Se recomienda que el diez por ciento del presupuesto de salud sea para salud mental, pero actualmente apenas se aporta un 1,6 por ciento", denunció, citando datos que reflejan la desatención estatal a nivel general. Sin fondos para personal, medicación y seguimiento, el trabajo de los profesionales se vuelve una tarea heroica frente a la demanda creciente de una sociedad angustiada.
La sociedad como factor de salvación
Para Garabuso, el abordaje del suicidio no debe quedar encerrado exclusivamente en el consultorio médico. La prevención es una tarea que involucra a docentes, familiares, amigos y vecinos. El profesional insistió en que el entorno es el que tiene la capacidad de detectar el aislamiento temprano y brindar el espacio de diálogo necesario para que el sujeto pueda expresar su dolor. "La sociedad es la que salva vidas", sentenció, subrayando que la empatía y la observación del "otro" son las herramientas más poderosas contra el desencuentro y la desesperanza.
En su reflexión final, el psiquiatra abordó el impacto que el suicidio de un paciente tiene sobre el propio profesional de la salud. Relató su experiencia personal y cómo el duelo del médico es un proceso muchas veces invisibilizado, pero necesario para seguir ejerciendo con humanidad. "El profesional tiene que hacer también su duelo, porque se establece un vínculo muy importante", concluyó, reafirmando que la salud mental es un compromiso que requiere, ante todo, recuperar el sentido de pertenencia y comunidad en una ciudad que hoy se ve golpeada por estas cifras.