“No hay que mezclar las cosas”, dijo el presidente de los Veteranos de Malvinas sobre el partido contra Inglaterra
Héctor Murúa brindó su perspectiva sobre el enfrentamiento futbolístico entre Argentina e Inglaterra.
:format(webp):quality(40)/https://cdn.eleco.com.ar/media/2026/07/malvinas_murua_veterano_14_07_26.jpeg)
En el marco de la expectativa que genera el cruce deportivo entre Argentina e Inglaterra por la semifinal del Mundial de fútbol 2026, las voces de quienes vivieron en carne propia el conflicto del Atlántico Sur cobran una relevancia especial. Héctor Murúa, presidente del Centro de Veteranos de Guerra de Malvinas de Tandil, institución que nuclea a 40 socios además de familiares y viudas de quienes ya no están, se refirió a la narrativa de "revancha" que rodea al encuentro.
Recibí las noticias en tu email
Accedé a las últimas noticias desde tu emailPara Murúa, es fundamental trazar una línea divisoria clara entre la competencia deportiva y la historia diplomática. Según el veterano, el enfoque debe centrarse en la camaradería y el respeto mutuo. "Por el tema de Malvinas tiene que existir un respeto hacia nuestros 649 héroes, que son los custodios de nuestra soberanía en Malvinas, tanto en el cementerio de Darwin como en el fondo del mar argentino tras el hundimiento del Belgrano. Para nosotros, para mí, es un partido más donde tiene que existir un respeto mutuo y no hay que mezclar las cosas", afirmó.
El excombatiente, quien tenía 18 años durante el conflicto de 1982, recordó con dolor el contexto social que atravesaba el país mientras se desarrollaba el mundial de aquel año. "La guerra tuvo mucho sacrificio. Yo soy parte de los jóvenes de Malvinas, que contaba con 18 años en aquella época. Y hay otra dolencia más, porque en el '82 nosotros estábamos en Malvinas mientras se desarrollaba el campeonato mundial, y para una zona amplia de la República Argentina predominaba más el campeonato mundial que lo que estaba sucediendo en Malvinas", rememoró.
Al ser consultado sobre la carga emocional que implica enfrentar al seleccionado inglés, Murúa desestimó la idea de un enfrentamiento bélico trasladado a la cancha. "Pienso que no hay que mezclar las cosas. Una cosa es una actividad deportiva donde tiene que predominar la camaradería, el deporte, el divertimiento y que gane el que tenga que ganar. Está la mano de Dios y nosotros tenemos las piernas de Messi, pero no hay que mezclar las cosas porque si no también tendríamos cierta disputa con Francia, o con España por lo que nos lleva la historia", explicó el referente tandilense.
Malvinizar siempre
En cuanto a su rutina personal durante los eventos deportivos, Murúa confesó que mantiene una costumbre arraigada desde hace décadas. "Desde el año 86 que no miro ningún partido, lo veo al otro día, lo veo en diferido, lo escucho por la radio. Cada uno lo ve en su casa con su familia y cada uno tiene su cábala, así que después nos juntaremos para analizar, charlar y como somos todos expertos, a criticar o a sacar el cuero a los jugadores", relató con tono distendido.
El veterano también destacó el cambio de paradigma en la valoración social de los excombatientes, especialmente por parte de las nuevas generaciones. "Yo hoy cuento con 62 años y tenés veteranos de guerra que superan ampliamente los 80 años. Para nosotros, todo lo que sea un homenaje, y más de parte de los pibes, nos fortalece. Porque hemos sufrido muchos años por distintos gobiernos, por distintos políticos, y hoy ver que los jóvenes con una canción, con una poesía, con un verso, nos homenajea, nos carga de energía", expresó con gratitud.
Murúa aprovechó la oportunidad para reconocer el trabajo constante de las instituciones locales. "Siempre en Tandil agradezco a la comunidad educativa, la Unicen, al programa Malvinas en Familia, ya que son los que nos encienden la llama o mantienen encendida la llama de Malvinas todos los años", señaló.
Finalmente, el presidente del Centro de Veteranos reflexionó sobre las secuelas invisibles de la guerra y la importancia de la contención. "El veterano de guerra tiene un detonador que son dos letras que siempre que las escuchamos nos aterra un poco: es el “no”. Cuando volvimos de Malvinas, muchos volvieron ocultos, muchos no se pudieron reinsertar en la sociedad y quedaron aislados con problemas psiquiátricos, psicológicos, con problemas de salud", concluyó, destacando que el reconocimiento actual es un proceso que comenzó a sanar heridas tras décadas de silencio y olvido.
Más de 143 años escribiendo la historia de Tandil