"Que la justicia no sea una farsa": la multitudinaria marcha en Tandil a 50 años del golpe
Cientos de vecinos, agrupaciones sociales, ONGs, movimientos políticos, murgas, entre otros, protagonizaron una masiva movilización en el Día de la Memoria.
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Con el condimento especial de realizarse a 50 años del golpe militar que impuso en Argentina un “proceso de reorganización nacional” que incluyó terrorismo de Estado, la desaparición de 30 mil personas, represión sistemática, clausura del Congreso y una profunda reestructuración económica; tuvo lugar en distintos puntos del país la tradicional marcha por el Día Nacional de la Memoria por la Verdad y la Justicia, que, como siempre, tuvo su versión en Tandil.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailEl acompañamiento fue multitudinario, con una presencia juvenil marcada y múltiples mensajes tanto para los represores de aquella época como para el actual gobierno nacional. La misma partió, así como hace 30 años y coincidiendo con la fecha en la que se creó el grupo Memoria por la Vida en Democracia, desde el Murallón del Lago del Fuerte.
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Desde las 17:30, la columna de tres cuadras de longitud desfiló por avenida Alvear, al canto de “Ole ole ole ola, como a los nazis les va a pasar, a donde vayan los iremos a buscar”, tomando por calle Libertad para llegar a la plaza céntrica avanzando por Fuerte Independencia.
Además de los familiares y allegados de los desaparecidos que aún llora la ciudad y sobre los que se exige saber qué ocurrió, cientos de vecinos, junto con agrupaciones sociales, ONG, movimientos políticos, murgas, entre otros, protagonizaron un evento igual de alegre que emotivo, que marcó una vez más el contundente apoyo de una gran parte de los tandilenses a las causas que reivindican la verdad, la memoria y la justicia.
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Con una fuerte presencia de niños y jóvenes, la multitud arribó a la plaza Independencia portando carteles con las imágenes de los desaparecidos locales y frases tales como “sembrar memoria evita el olvido”, “los arrojaron al mar y no cayeron al mar, lo hicieron sobre nosotros”, “un pueblo con memoria es democracia para siempre”, “plantaremos memoria, regaremos verdad y sembraremos justicia”, entre muchos otros mensajes.
Durante el recorrido, que tuvo su paso por la comisaría 1ra, se realizaron algunas paradas en las que se repasaron historias de aquella época y se remarcaron algunos Sitios de Memoria, donde se llevaron a cabo delitos de lesa humanidad. Asimismo, frente al Palacio Municipal se instaló un escenario, desde donde múltiples referentes leyeron un emotivo documento final que ofició como cierre de una jornada que sumará otro capítulo a la memoria colectiva de Tandil.
El documento completo
POR LA VERDAD Y LA MEMORIA: QUE LA JUSTICIA NO SEA UNA FARSA
Memoria por la Vida en Democracia
24 de marzo de 2026
- A 50 años del golpe cívico, militar, eclesiástico y empresarial, nos volvemos a encontrar junto al Monumento de nuestras compañeras y compañeros detenidos-desaparecidos, para comprometernos una vez más a sostener principios y banderas que son irrenunciables y cada vez más necesarias.
- Como familiares de detenidos-desaparecidos, como personas que hemos sufrido las consecuencias del terrorismo de Estado en persona, como organismo de Derechos Humanos, levantamos nuestra voz para decir que hace 50 años en nuestro país se iniciaba la dictadura más sangrienta y se profundizaba la lógica del terror de Estado.
50 años que entraron en nuestras casas y nos arrebataron a nuestros familiares para desaparecerlos. 50 años que se llevaron a nuestros padres, madres, hermanos, hermanas, hijos e hijas, y se robaron nuestras pertenencias. 50 años que nos asesinaron. 50 años que se llevaron los bebés de nuestras familias, a quienes todavía buscamos. 50 años que nos detuvieron y llevaron a centros clandestinos de detención y exterminio, a cárceles con regímenes que apuntaban a la destrucción moral y psicológica. 50 años que nos obligaron a exiliarnos afuera del país o adentro, en el ostracismo. 50 años que debimos guardar silencio por miedo.
- Hoy, 50 años después, mientras desde las esferas públicas oficiales avanzan los discursos de una “memoria completa”, en Córdoba, gracias al trabajo científico del Equipo Argentino de Antropología Forense, están apareciendo los restos de compañeros y compañeras que aún estaban desaparecidos.
Los huesos son una prueba patente, irrefutable, científica de lo que fue capaz de hacer el Estado genocida. Los huesos nos interpelan en plena tormenta de crueldad y negacionismo. Frente a un Estado que niega y miente en lugar de generar respuestas, volvemos a reafirmar una consigna histórica: ¡Que digan dónde están!
- Estamos viviendo un tiempo de retrocesos que no son accidentes: están escritos, ejecutados y celebrados por quienes creen que el futuro se compra con el desguace del presente.
Lo que alguna vez conquistamos colectivamente —salud, trabajo, educación— hoy se desmorona bajo una lógica de destrucción sistemática. Frente a eso, no venimos solo a denunciar: venimos a recordar que la memoria es el único territorio donde la impunidad no puede habitar.
- Asistimos a una ofensiva sin precedentes contra los pilares que sostienen la vida en comunidad. La reforma laboral no es una actualización técnica: es un mecanismo para precarizar el trabajo y silenciar a quienes reclaman derechos.
La represión a la protesta social ya no es la excepción: es moneda corriente. Enfrentamientos en las calles, quita sistemática de derechos, retroceso en políticas de derechos humanos: nada de esto es colateral. Es el eje central de un plan que busca desarticular toda forma de organización popular, hecho a medida de los cómplices comprados por el gobierno y bajo la inacción de la burocracia sindical.
- Desmantelar el Estado no es una abstracción económica. Significa menos salud: hospitales sin medicamentos y capacidad operativa. Menos educación: escuelas sin recursos, universidades asfixiadas.
Se está destruyendo el aparato productivo: generaciones enteras condenadas al desempleo. La soberanía se juega hoy en la Ley de Glaciares, en el cuidado de los recursos naturales, en la defensa del agua y la tierra frente a quienes solo ven mercancía.
Porque sin soberanía no hay Estado ni futuro.
- Cuando la justicia no es justa, las detenciones se convierten en secuestros; los presos, en presos políticos. Desde la arbitraria detención de Milagro Sala hasta los absurdos hechos por la justicia de Jujuy, el espiral represivo no ha hecho más que agravarse.
Asistimos atónitos y atónitas a la fabricación de causas penales motorizadas por el poder político que, como en el caso de la ex presidenta de la nación Cristina Fernández de Kirchner, no hacen más que empañar el funcionamiento del poder judicial y ponerlo al servicio de los intereses de otros poderes.
El poder judicial ya no protege ni garantiza derechos: por el contrario, criminaliza y castiga la promoción y defensa de los derechos, la protesta social y los intentos de defensa contra la injusticia embestida desde el mismo Estado. Las acciones amparadas por la Constitución Nacional se pagan con cárcel y represión.
- Los procesos judiciales por delitos de lesa humanidad se tornan cada vez más lentos; se les quitan recursos humanos y materiales para investigar, para colaborar en la recolección de testimonios y pruebas.
Lo que vivimos en Tandil y la región durante los años anteriores es una prueba de esto: condenas bajas y absoluciones. Sabemos, y así lo vivimos, que los procesos se sostienen por los familiares y las organizaciones que continúan reclamando por verdad y justicia.
De allí que el negacionismo no es una postura ideológica: es la coartada para borrar el terrorismo de Estado y justificar la persecución actual.
- Frente a este escenario, no cabe la neutralidad. La defensa de la vida y la democracia exige un compromiso ciudadano activo. Sabemos que el camino no es individual: es colectivo.
Por eso reafirmamos la necesidad de un trabajo articulado entre distintos sectores:
- los trabajadores que sostienen la producción con el cuerpo;
- les estudiantes y las organizaciones sociales;
- las y los jubilados que salen a las calles con la dignidad de quienes construyeron este país;
- y todas aquellas fuerzas vivas que se niegan a aceptar la destrucción como destino.
- Que la memoria venza la impunidad no es una consigna más: es la certeza de que ningún retroceso es eterno cuando los pueblos se organizan.
Es la convicción de que el juicio a los responsables de este presente de horror también llegará. Porque la historia no se construye sobre el olvido, sino sobre la verdad.
Hoy, el mejor homenaje a nuestros queridos compañeros y compañeras desaparecidos es sostener que el terrorismo de Estado no impidió ni impedirá que continúe la lucha del pueblo trabajador.
- Por eso sostenemos de manera inclaudicable, con el cuerpo, con la voz y en la calle, que la reforma laboral actual pretende echar atrás la enorme conquista de derechos que supieron conseguir las compañeras y compañeros de los ‘70.
Por ellos sostenemos las banderas de ayer y de hoy:
¡Que digan dónde están los desaparecidos!
¡Libertad de todas las presas y presos políticos!
¡Por un Estado presente que garantice salud, educación, soberanía y justicia!
¡No a la represión ni a la judicialización de la protesta social!
¡Que la memoria sea nuestra trinchera y venza a la impunidad!
¡No al alineamiento con los estados genocidas de EEUU e Israel!
¡No a la guerra con Irán!
¡No al bloqueo a Cuba y al intervencionismo en Venezuela!Por todo ello, hoy como hace 50 años decimos:
30.000 COMPAÑERAS Y COMPAÑEROS DETENIDOS DESAPARECIDOS
PRESENTES. AHORA Y SIEMPRE.
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