Quedan seis familias que ocupan los lotes en el barrio Palermo y temen por el inminente desalojo
Hasta el 14 de enero tendrían tiempo de retirarse del predio voluntariamente. “Esperamos la negociación para tener una solución, para que puedan reubicarnos en algún lado porque no tenemos donde ir”, dijo una de las mujeres que reside en esas tierras.
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Las familias que tomaron las tierras situadas en la manzana delimitada por las calles Segundo Sombra, Casacuberta, Muñiz y Caseros, en pleno corazón del barrio Palermo, expusieron preocupación porque hasta el 14 de enero tienen tiempo de retirarse del predio voluntariamente, pero los que aún permanecen ahí no disponen de lugar alguno para irse y expresaron la incertidumbre que viven al no haber recibido tampoco intervención alguna por parte del Municipio.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailRomina Moure, una de las ocupantes, contó que “la fecha de la prórroga se dio hasta el 14 de enero, según lo que sabemos esa fecha es el desalojo voluntario, es una instancia para los que se quieran ir voluntariamente puedan hacerlo, los que tengan dónde irse, según lo que nos dijo el doctor Diego Araujo, que es el defensor nuestro. El juez también ordenó una audiencia de mediación, donde tienen que estar las partes estatales, ya sea Municipio, Provincia, nosotros y también el dueño”.
“Todavía no tenemos noticias de la fecha en la que será esa mediación, pero estamos a la espera de que se pueda dar antes de que se venza la prórroga para poder hablar y que tengamos buenas noticias. Nosotros nunca pudimos hablar con el dueño, Defensoría habló con su abogado. Siempre quisimos acercarnos a él porque al principio nuestra intención era ver cómo se podía arreglar este tema, pagarle cada uno el lote que le corresponde, pero no era intención de él vendernos nada a nosotros y se negó”, manifestó.
Mientras se desarrollaban las reuniones para buscar una solución para las veinte familias que había ocupado los terrenos, unas 14 dejaron el lugar y quedan 6 a la espera de alguna alternativa que les permita resolver su situación habitacional.
En tanto, la vecina sostuvo que “no tiene problema con la espera porque el desalojo compulsivo, de forma violenta tampoco es la idea, según el dueño, y nosotros tampoco queremos eso porque tenemos los chicos y gente grande. Pero esperamos la negociación para tener una solución para que puedan reubicarnos en algún lado porque no tenemos donde ir”.
“Hay familias que se han ido, que tomaron esa decisión porque tuvieron la oportunidad de irse a algún otro lado. Quedamos seis familias viviendo acá actualmente y que no tenemos otra alternativa para irnos a otro lugar. Entonces estamos acá, esperando respuestas por parte del Estado para que puedan reubicarnos en otro lado y transportar nuestras casas y cosas a otra parte donde no nos saquen”, manifestó.
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“Es feo vivir así”
Por su parte, Jonathan Baldovino contó que “si tuviéramos la oportunidad ya nos hubiésemos ido, porque la verdad que estar así, sin luz ni en las casas ni en la calle… En las casas nunca tuvimos electricidad, hace dos años y pico que vivimos acá y no tenemos. Nosotros salimos de trabajar tarde, es un peligro porque parece una avenida o una ruta, pasan a las chapas y no hay luz”.
“Es feo vivir así. Con el calor que hace ni siquiera podemos poner un ventilador. Si tuviéramos otra alternativa, seguro que ya nos hubiéramos ido porque vivir así te angustia”, manifestó.
En tanto, Romina Correa contó que “del Municipio vinieron de Desarrollo Social, nos censaron, saben la situación de cada uno, las necesidades que cada uno tiene en sus casas, aparte de la necesidad básica de tener luz y agua”.
“La mayoría no tiene agua. Nosotros pudimos sacar una boca de agua, y con eso le pasamos a los de atrás, pero hay muy poca presión. Obras Sanitarias tampoco nos permite abrir boca”, indicó.
Pamela Laria indicó que el Municipio se acercó “en el momento en que se hizo público el desalojo, que nos llegó a nosotros la citación; anterior a eso en ningún momento se hizo presente. Inclusive acá en las salitas nos han negado ayuda”.
Romina Moure explicó que “queremos que nos den una solución así nosotros podemos pagar los impuestos; el lote que nos den y pagar como corresponde”.
“Acá todos trabajan”
Romina Correa enfatizó que “acá todos trabajan. Nadie vive del Gobierno ni recibimos ninguna ayuda. Solamente nos están ayudando ahora algunas agrupaciones de la ciudad y estamos agradecidos”.
En tanto, Romina Moure sostuvo que “es complicado porque podríamos poner nuestras casas más lindas pero uno no quiere hacer nada, nos tira abajo porque nos van a sacar. No podés cerrar las piezas de los chicos porque es un gasto que nos lo van a tirar abajo, poner los pisos tampoco porque sabemos que eso lo vamos a perder”.
“Los chicos que tienen casa de chapa no pueden levantarse una de materiales porque se las van a tirar abajo”, afirmó.
Y Romina Correa expresó que “estamos con la incertidumbre de que se está acercando nuevamente la fecha de la última prórroga que nos hicieron y todavía no solucionaron nada”.
“Necesitamos que el Municipio intervenga”
Jonathan Baldovino aseguró que “necesitamos que el Municipio intervenga, que nos dé una solución como ciudadanos, nacidos y crecidos en Tandil, y que nos dé una mano. No queremos nada gratis. Queremos que nos dé vivienda o un pedazo de tierra y que yo pueda desarmar acá y armar en otro lado, criar a mis hijos tranquilo con comodidad, higiene y vivir como una familia normal”.
“No quiero tirar manteca al techo, quiero vivir tranquilo, quiero levantarme, prender la luz cuando voy al baño, poner un ventilador cuando hace calor. Yo no tengo problema con ningún extranjero pero como puede ser que en la ciudad viene cualquiera de afuera, se mete a un terreno y en menos de un mes tiene todos los servicios. Nosotros somos nacidos y criados acá”, remarcó.
Y señaló que “ellas jugaban en este predio, que tenía los pastos altos, estaba abandonado”.
Pamela Laria indicó que “hace más de 30 años que no se hace ningún mantenimiento en este terreno, ni pagos, ni nada porque nosotros averiguamos todo y de golpe, una persona pagó un montón de deuda de 11 lotes”.
Baldovino sostuvo que “la situación nos llevó a no tener otra opción. Hoy para entrar a un alquiler que nunca va a ser de uno hay que arrancar con 10 lucas, más 10 de depósito, más 10 de adelanto. Nosotros trabajamos todos pero en negro, a nosotros nos llueve una semana y es una semana perdida y el 10 debés tener la plata de alquiler”.
Romina Correa explicó que “mi marido se quedó sin trabajo y no nos quedó otra que venir acá, era esto o ir literalmente debajo de un puente con los chicos”.
Moure destacó que nunca rompieron nada para ingresar al predio. “Nosotros sabíamos que el predio no estaba a nombre de nadie y como él, podríamos haber hecho usucapión, pero nosotros no teníamos ni la información ni la plata”, señaló.
Para cerrar, Baldovino consideró que “tantos años abandonado el predio creíamos que el dueño se iba a acercar para que nos diera cuotas para pagar, o algo”.
