Salud pública: la voz de quienes hacen el Hospital de Niños, que cumple 18 años y forma nuevos pediatras
El Hospital de Niños cumple 18 años. Trabajar, formar, contener.
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Detrás de los 30 mil pacientes anuales atendidos por Guardia, de las 40 mil atenciones por consultorios, de las 1500 internaciones, de la formación continua de nuevos pediatras “de Tandil y para Tandil” que tiene el Hospital de Niños Dr. Debilio Blanco Villegas, están sus directivos y trabajadores: autoridades, médicos, residentes, enfermeros y muchos otros que hacen el día a día de la institución que celebra 18 años de vida.
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Accedé a las últimas noticias desde tu email“Esto es un equipo, y cada uno en su rol intenta que el Hospital se mantenga desde la infraestructura, del recurso humano y de la importancia del clima de trabajo. Acá pasamos cosas muy lindas, porque en el cuidado de la salud nos acompañamos en los éxitos, en las cosas que salen bien y también en las cosas que no salen bien, en las tristezas, los dolores que nos son propios, son de nuestros pacientes y que uno los vive siempre con amor o con el deseo de ir para adelante y de seguir creciendo”, transmitió Ileana Mastropierro, una de las profesionales que trabaja en la institución desde su fundación.
Fue un 21 de junio del 2008 cuando las autoridades municipales inauguraron el Hospital de Niños Dr. Debilio Blanco Villegas. Se trata de un proyecto concretado a partir de la donación del empresario Jorge Blanco Villegas, y lleva el nombre de su padre, quien fuera un reconocido pediatra de la región.
Con motivo del aniversario, El Eco visitó el Hospital municipal. Sábado por la mañana, feriado, el lugar se encontraba tranquilo. Parte de la demanda invernal bajó –aunque se espera un repunte-, por lo que pocas personas esperaban en la Guardia. Muchas familias de la ciudad lo saben: el lugar y sus profesionales están disponibles las 24 horas, todos los días.
En sus casi dos décadas de existencia, el Hospital de Niños se consolida como un establecimiento público de referencia a nivel local y provincial. Pero para sus trabajadores y trabajadores es más que un ámbito laboral: es un espacio con el que generan identificación, y al que integran como parte de un equipo.
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Atender y enseñar
El 18vo aniversario del Hospital es una fecha especial porque coincide con los diez años de la Residencia de la institución: desde su creación en el 2016, del espacio ya egresaron más de una decena de pediatras formados en el lugar, con conocimiento de la población y de la dinámica del establecimiento.
Pero además de la Residencia, la función docente del Hospital de Niños se expresa en muchas otras iniciativas que se consolidan. Una de ellas es el aula de simulación, de las cuales existen pocas similares a nivel provincial, en la que se realizan capacitaciones continuas para todo el personal. El Debilio recibe también estudiantes de universidades como la UNLP, la UBA, la de Mar del Plata y la Unicen, que realizan prácticas situadas y orientadas por pediatras docentes.
“El Hospital de Niños forma parte de un polo sanitario muy importante que todo toda la ciudadanía conoce. Pero además es el único centro que, cuando se requiere, recibe la emergencia, la internación y la terapia intensiva de todos los niños de Tandil y buena parte de la zona. Está posicionado estratégicamente para que los niños y sus familias puedan acudir ante cualquier requerimiento y dando siempre la respuesta que las personas, que las familias y que la ciudadanía necesita. Para eso estamos”, expresó la directora del Debilio, Nancy Guerrero.
En números, el Hospital recibe a 30 mil pacientes por año a través de la Guardia, y a 40 mil por consultorios. Las internaciones en sala general alcanzan las 1500 anuales, mientras que son casi un centenar (95), las registradas en la Unidad de Terapia Intensiva.
“El hospital crece en innovación asistencial con especialidades, proyectos centrados en el abordaje humanitario como la terapia asistida por perros, la Terapia Intensiva de puertas abiertas –sin visitas restringidas-, payamédicos, espacios artísticos y de yoga para pacientes internados, espacios de bienestar para los trabajadores (como el de meditación), consultorio de pediatría integrativa, consultorios de reticentes a vacunas, y espacio de abordaje integral del neurodesarrollo infantil, entre otros”, transmitieron desde la dirección del Hospital.
El establecimiento está incorporado al Programa de Salud Escolar, y está además anclado en el Comité de Ética en investigación del Sistema Integrado de Salud Pública. Parte del equipo de trabajo integra el Espacio de Procuración de Órganos y Tejidos.
Gran parte de los recientes avances e incorporaciones del Debilio, destacó su directora, se ampara en el trabajo constante y la ayuda de la Fundación del Hospital y del acompañamiento de voluntarios y voluntarias.
“Es lo que realmente amo”
Nancy Guerrero lleva 30 años trabajando en salud, y desde el 2014 lo hace de manera exclusiva en el Sistema Integrado de Salud Pública. Después de asumir diferentes roles, en el presente dirige el Hospital de Niños. “Es lo que realmente amo”, contó a El Eco.
“Este año celebramos el 18vo aniversario, la mayoría de edad de este Hospital que tanto ha crecido en estos pocos años. Tiene características particulares, y es muy vital, es muy enérgico, es muy dinámico. Yo siempre digo que es como un organismo vivo”, consideró la directora.
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A Guerrero le tocó estar en la transición del Servicio de Pediatría dentro del Hospital Municipal, a contar con un establecimiento propio para Niños. Casi triplicar el número de camas, nuevas áreas y desafíos. Entre muchas otras particularidades del Debilio, la directora destacó el perfil docente y formador de pediatras de la institución, así como también los cuidados humanitarios que caracterizan a su terapia intensiva.
“Es de puertas abiertas, no hay horarios de visita, la familia puede estar permanentemente con el familiar internado. Acompañar durante todo el proceso, en los momentos más críticos y en los momentos menos críticos”, señaló.
De cara al futuro, Guerrero proyectó que “si el Hospital sigue con esta potencia, no sabemos cuál es el techo”.
“La capacitación permanente es un valor agregado”
La doctora Ileana Mastropierro está en el Hospital de Niños desde el día en el que se inauguró, y en el presente asume dos roles vitales y complementarios: está a cargo de la Sala de Internación –el día a día con los pacientes-, e integra el Departamento Docente como responsable del Área de Simulación. En este último ámbito, trabaja con estudiantes de medicina y residentes.
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“Ya hay más de 10 egresados de la residencia de Tandil. Se forman en Tandil y para Tandil, haciendo rotaciones acá en el Hospital y en otros de la zona”, destacó sobre el rol docente y formador de la institución.
“La capacitación permanente ayuda a la actualización, a traer nuevas ideas. Hacemos prácticas que tienen que ver con la formación in situ y también simuladas. En el Centro de Simulación recreamos escenarios que pueden ocurrir en la vida real”, contó Mastropierro.
La formación de profesionales dentro del Hospital, consideró, “es un valor agregado que hace que la calidad del Debilio crezca y sea cada vez mejor. Y nos obliga a una capacitación permanente. Además genera también profesionales que luego se van a poder insertar en la sociedad y van a favorecer a la mejor atención de toda la población de Tandil”.
La profesional celebró el equipo que forman el conjunto de trabajadores de la institución, y proyectó que, a futuro, “el Hospital va a seguir creciendo”.
“Un buen lugar para hacer la residencia”
Valentina y Emilia son dos ejemplos del desarrollo del perfil formador y docente del Hospital de Niños: la primera se encuentra iniciando su residencia, la segunda ya se cursa su cuarto año.
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“Soy de Olavarría, lo elegí por un lado por la cercanía con mi ciudad, y también por redes sociales o comentarios que me han llegado de que era un buen lugar para hacer la residencia”, compartió Valentina. “Yo soy de Tandil y estudié en la UBA. En un momento de duda de si me quedaba o no, cuando vine a hacer el último año de la carrera elegí rotar acá y el Hospital me encantó. Me gustó el equipo de trabajo, así que decidí volverme y quedarme”, sumó Emilia.
Como parte de la residencia, trabajan en los diferentes ámbitos de atención del Hospital: pasan por consultorios externos, demanda espontánea, internación, guardias y ámbitos académicos.
“Yo estoy hace muy poquito pero se nota que hay un sentido de pertenencia, que el equipo de trabajo es muy bueno, que siempre estás acompañada por tanto mis compañeros de residencia como también los médicos de planta. Así que en ese sentido me siento muy acompañada y me parece un buen lugar para hacer la residencia”, contó Valentina.
El equipo, sumó Emilia, está presente tanto en los momentos buenos como en aquellos más complejos. “Somos todas muy amigas, entonces en los momentos difíciles también nos apoyamos. Creo que eso es lo fundamental”, concluyó.
“Me encanta trabajar en el Hospital de Niños”
Ana Esther Díaz lleva 7 años como enfermera de internación en el Hospital de Niños. Está día a día con los pacientes, y entre sus tareas enumeró tanto el tomar controles y suministrar medicación como el diálogo constante.
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“Muchas veces es contener a los pacientes y a sus familias. Más allá de que tenemos pacientes que se encuentran pocos días de internados, hay otros que están un periodo largo y más que nada en ellos tratar de contenerlos”, marcó.
Ante los momentos difíciles, agregó, surge la contención entre el equipo de trabajo. “Charlamos entre nosotras, hasta que hacemos una catarsis y nos sacamos todo lo feo de encima”, contó.
“La verdad me encanta trabajar en el Hospital de Niños. Yo venía de trabajar en adultos y la verdad, acá encontré una faceta que el paciente pediátrico te da, que es la satisfacción de que por ahí lo ves irse bien, volver a su entorno con su familia y el la familia agradecida cuando se va, eso es muy importante para nosotros”, dijo sobre su vínculo con su trabajo. “A mis compañeras y a mí nos ha pasado muchas veces de encontrarnos a familias en la calle que nos saludan con un buen recuerdo y eso realmente nos hace bien”, agregó.
De cara al futuro, imaginó al Hospital “trabajando en equipo como se viene trabajando, seguir formándonos, seguir colaborando con la comunidad y que los pacientes pediátricos sigan mejorando en lo que es internación”.
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