La industria metalúrgica, un ADN que forjó la identidad productiva de Tandil
La historia detrás de empresas pioneras, trabajadores especializados y una generación de emprendedores que transmitió conocimientos y dio origen a decenas de firmas que todavía hoy forman parte del entramado productivo local.
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Durante gran parte del siglo XX, el crecimiento de Tandil estuvo estrechamente ligado al desarrollo de la industria metalúrgica. Mucho antes de que la ciudad se consolidara como un polo turístico o tecnológico, el hierro fundido, los talleres y las fábricas marcaron el pulso de una economía que convirtió a la ciudad en una referencia nacional del sector.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailDetrás de ese proceso hubo empresas pioneras, trabajadores especializados y una generación de emprendedores que transmitió conocimientos y dio origen a decenas de firmas que todavía hoy forman parte del entramado productivo local.
La historia comenzó a escribirse en las primeras décadas del siglo pasado con la llegada de los hermanos Bariffi y la posterior creación de BIMA (Bariffi Industria Metalúrgica Argentina), considerada la gran escuela de fundidores de la ciudad. De allí surgieron numerosos trabajadores que más tarde impulsarían nuevos emprendimientos, entre ellos Metalúrgica Tandil, empresa que terminó convirtiéndose en el principal motor de la transformación industrial local.
