Tandil registra una caída en la tasa de nacimientos
La investigadora del Conicet, Adela Tisnes, advirtió sobre la caída en la cantidad de nacimientos en la ciudad.
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La ciudad de Tandil experimentó en los últimos años un descenso en la natalidad al registrar aproximadamente 500 nacimientos menos en comparación con el periodo previo. Así lo confirmó la profesora de geografía e investigadora del Conicet y de la Unicen, Adela Tisnes, que detalló que este proceso, aunque global y latinoamericano, se manifestó de forma particularmente veloz en la región desde 2014. En diálogo con el ciclo Plataforma Magazine (EcoTV y 104.1 Tandil FM), la especialista explicó que, para una población de entre 140 mil y 150 mil habitantes como la local, esa cifra representó un impacto de gran magnitud.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailHistóricamente, la demografía se caracterizó por procesos lentos que justificaron la realización de censos cada diez años. Sin embargo, Tisnes señaló que la caída en la cantidad de nacimientos rompió con ese esquema.
“Desde 2014, cayeron notablemente las cifras a nivel nacional, pero también local”, precisó y agregó que “en los últimos cinco años vemos 500 nacimientos menos en Tandil”.
Los factores
En otro pasaje de la entrevista, la investigadora vinculó este fenómeno a una multiplicidad de causas, aunque aclaró que, como hecho social, “nunca se termina de explicar” y cada lugar tiene particularidades que lo distinguen de otro.
Entre las razones, destacó el empoderamiento de la mujer y su capacidad de tomar decisiones reproductivas fuera de los mandatos sociales tradicionales. En el pasado, la maternidad se percibía como una obligación biológica o social llegada cierta edad; hoy, esa presión “se fue soltando de a poco” y cedió ante proyectos de vida personales, académicos y profesionales.
Asimismo, apuntó como determinante la caída de la fecundidad adolescente, un dato que calificó como positivo para la salud poblacional. “Antes era una problemática y hoy se redujo” y eso es “lo que traccionó una caída notable en la fecundidad”, detalló.
Por otro lado, el contexto socioeconómico actual genera una influencia directa en la planificación familiar.
Las familias de hoy poseen expectativas distintas para sus hijos, priorizando acciones que resultan costosas en términos económicos y de agenda. “Les queremos dar una buena educación, tiempo, acceso a deportes, vida social y eso termina siendo restrictivo en términos económicos”, detalló.
Esta modalidad generó que muchas parejas optaran por tener un solo hijo o directamente no tenerlos, lo que impactó directamente en el tamaño de los hogares tandilenses.
Además, dentro del fenómeno apuntó que el avance de la ciencia permitió que mujeres jóvenes optaran por el congelamiento de óvulos para postergar su fertilidad, lo que acorta la ventana temporal para tener más de un hijo una vez que deciden iniciar su maternidad entre los 30 y los 40 años.
“Postergar el inicio de la maternidad también deja poco tiempo para tener muchos hijo”, por lo que “la edad fértil es más corta y las familias se ven más reducidas”.
Entonces, la tendencia no solo repercute en la cantidad de hijos que se tiene sino también en la conformación de los hogares y “de qué manera transitan la vida actual”.
Finalmente, este cambio en la dinámica demográfica repercutió en la conformación de los hogares, donde hoy es más frecuente encontrar estructuras de pocos hijos y una convivencia intergeneracional más larga.
La investigadora remarcó que actualmente es habitual que un niño conviva con sus cuatro abuelos y hasta bisabuelos, invirtiendo la pirámide de cuidados que existía décadas atrás, cuando muchos nietos se repartían la atención de unos pocos adultos mayores.
El desafío a futuro
A más precisiones, señaló que Argentina se ubicó con una tasa de fecundidad menor a la que se considera necesaria para garantizar el reemplazo poblacional.
En ese sentido, planteó que “lo que hacemos es mirar los países de Europa”, que suelen ser “pioneros” y los que marcan el ritmo demográfico. “Y lo que se ve es que la caída en las tasas de fecundidad es notable y en muchos casos no llega a 2,1 hijos por mujer. En Argentina estamos en 1,4 y algunos países europeos están por debajo”, planteó Tisnes.
“Es un desafío”, advirtió sobre las perspectivas a futuro y apuntó que las políticas “pronatalistas” basadas en incentivos económicos no suelen funcionar, sino que el Estado debe enfocarse en la planificación y el acompañamiento de las familias que ya decidieron tener hijos.
“La población vive más, es cada vez más vieja y eso también tiene un impacto en términos de políticas públicas. En general vivimos cada vez más y mejor porque el acceso a la salud a la educación y a los servicios es cada vez mejor”, describió.
El envejecimiento poblacional plantea la necesidad de rediseñar las políticas de Estado. La demógrafa enfatizó que, al haber menos niños, el desafío no debe ser reducir la cantidad de docentes o escuelas, sino mejorar la calidad educativa. “Hay menos niños, se van a requerir menos escuelas o grados con secciones más pequeñas. Y ahí está planteado el desafío de este monumento. Tenemos menos niños, eduquémoslos mejor”, sentenció y afirmó que estos jóvenes serán quienes en el futuro deban sostener un sistema donde la población activa será cada vez menor en comparación con la población.
Para finalizar, Tisnes repasó que la tendencia a la baja difícilmente se revierta, por lo que el éxito de la gestión local y nacional dependerá de la capacidad de adelantarse a estos cambios demográficos y preparar a la sociedad para una realidad con más adultos mayores y nuevas necesidades productivas.
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