Tony Ferrer: “Las pircas están protegidas por Ordenanza hace 30 años y localizadas desde antes”
El Eco dialogó con el especialista. Las leyes vigentes y las localizaciones ya realizadas.
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La destrucción de una pirca histórica denunciada por la Asamblea por la Preservación de las Sierras agitó el debate en torno a los controles sobre el patrimonio natural y cultural de Tandil. Por el tema, El Eco consultó a un especialista, Eduardo “Tony” Ferrer, quien planteó dos aspectos centrales: que las construcciones de piedra se encuentran protegidas desde el año 1995, y que hay trabajos que ya localizaron a las mismas hace casi cuatro décadas. “Comencemos con los registros que tenemos”, expresó.
Además, propuso la creación de una Dirección de Patrimonio para la ciudad. “Ha llegado el momento de promover una reflexión colectiva sobre la preservación del patrimonio histórico y cultural de la ciudad, entendiendo que el patrimonio es, ante todo, una construcción social que una comunidad reconoce, valora y decide preservar”, sostuvo Ferrer.
El historiador y gestor cultural fue uno de los autores de un proyecto de ordenanza presentado en el 2023. La iniciativa geolocalizó 43 corrales de piedra, y tuvo como base investigaciones previas del mismo autor junto a las de académicas y académicos locales y nacionales.
Cabe recordar, la Asamblea por la Preservación de las Sierras denunció la destrucción de una pirca histórica en un loteo ubicado en la calle Tandileofú, cerca del barrio cerrado Sierras de Tandil y del Sendero de Las Ánimas, en Zona Natural Protegida. Desde el Municipio aseguraron que se encuentran rastreando si existen registros de la existencia de la construcción, mientras que desde la Comisión de Patrimonio indicaron que comenzaron a analizar la posibilidad de geolocalizar a todas estas edificaciones similares.
Las pircas y corrales de piedra ya se encuentran protegidas por la normativa local. Sin embargo, Ferrer planteó el interrogante sobre si dicha protección se cumple. “Cuando nos referimos a la pirca en cuestión, estamos hablando probablemente de un muro bajo utilizado para la división de un terreno, aunque también existen otras de mayor altura, destinadas al encierro de ganado. Ambas tipologías se encuentran protegidas desde 1995 por la Ordenanza 6839, inciso J”, explicó Ferrer, quien agregó que esa ordenanza fue un antecedente del Plan de Desarrollo Territorial (PDT), que en su anexo 5 establece que el resguardo para esas construcciones será para “todas las existentes” .
Las pircas localizadas
Desde la Comuna y la Comisión de Patrimonio marcaron la necesidad de contar con una localización de las construcciones de piedra a proteger, ya que la normativa resguarda “todas las existentes”. Sin embargo, Ferrer indicó que existen registro s de investigadores como Leonel Acevedo Díaz, de arqueólogos como Mariano Ramos, y hasta un artículo publicado en 1988 que señala la existencia de “cinco corrales de piedra en la estancia La Juanita, en Sierra de las Ánimas”.
En el año 2006, sumó, publicó junto a la investigadora Victoria Pedrotta el trabajo “Corrales de piedra”, en el cual se localizaron construcciones de piedra en la Estancia de Machiarena, Sierra de Las Ánimas. Esas y otras publicaciones fueron antecedentes del proyecto de ordenanza presentado por Ferrer, Pedrotta y otros en el 2023: consta de 200 fojas con el registro de 43 construcciones de piedra, con fichas individuales documentadas, geolocalización, planialtimetría, fotos y planos.
“Los registros consignados en cada una de las fichas permiten establecer con precisión las características y localización de cada sitio, lo que posibilita realizar un seguimiento sistemático de su estado de conservación”, señaló Ferrer.
El historiador y licenciado en Gestión Cultural agregó que el debate abierto marca la necesidad de contar con “una Dirección de Patrimonio integrada por especialistas de distintas áreas, que permita desarrollar un trabajo interdisciplinario”, expresó.
Ferrer dejó una conclusión final: “Valorar, restaurar y proteger el patrimonio cultural constituye un indicador claro de los procesos de recuperación, reinvención y apropiación de una identidad colectiva. En este contexto, el Estado tiene la obligación de inventariar, preservar y poner en valor el patrimonio cultural —material e inmaterial—, así como el patrimonio natural, garantizando su protección. Esta responsabilidad implica no solo el cumplimiento de las normativas vigentes, sino también la implementación de políticas públicas sostenidas que aseguren su conservación para las generaciones presentes y futuras”.
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