Un gran giro en la historia
Cuando el clima y la fauna cambiaron drásticamente, los grupos humanos iniciaron una nueva adaptación a su entorno. Y así comenzó la gestación de nuevos pueblos que intercambiaban productos y costumbres en Tandil.
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La historia tandilense comenzó a cambiar hace unos 10.000 años, cuando la megafauna aún no se había extinguido y los primeros pobladores humanos aprovechaban la carne de los gliptodontes, megaterios, milodones y algunos otros grandes herbívoros de movimientos lentos.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailSin embargo, pocos siglos después, por la presión de la caza humana o por otras cuestiones, como el cambio climático, esta fauna desapareció. En ese período la temperatura se hizo más suave y los distintos casquetes glaciares desaparecieron o perdieron volumen, lo que provocó un ascenso en el nivel del mar. Así, el aumento de la humedad y de la temperatura generó condiciones muy favorables para la vida en torno a nuestra región, y la abundancia de piezas de caza, entre las que sobresalían el guanaco y el venado de las pampas, generó un aumento significativo de la población y una especialización marcada en la fabricación de piezas de piedra.
Hoy, los campamentos hallados de aquellos primitivos fabricantes de cuchillos, raspadores, punzones y puntas de dardos aportan gran cantidad de información sobre la cultura de esos cazadores. La facilidad para obtener materia prima en "canteras" como las ubicadas en Tandil generó que las piezas se volvieron descartables, cuando anteriormente probablemente eran cuidadosamente recuperadas después de cada uso.
