Unión y Progreso advierte por la quita de Zona Fría en los clubes
El presidente de la institución, Gustavo Leanes, manifestó su preocupación ante el impacto del recorte del beneficio.
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En el marco de las recientes reuniones de comisión directiva en el Club Unión y Progreso, el clima de incertidumbre por el futuro de los esquemas tarifarios nacionales se posicionó como el eje central de la agenda. El presidente de la entidad, Gustavo Leanes, confirmó que, si bien el tema se encontraba bajo análisis, el conocimiento detallado sobre la aplicación efectiva de la quita del subsidio de Zona Fría generó una señal de alerta entre las autoridades de la institución de Villa Italia.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailLa preocupación no es aislada. Según explicó el referente deportivo, la eliminación de este beneficio que contempla descuentos del 50 por ciento en las facturas de gas afectaría de manera directa a todas las instituciones de la región, extendiéndose también a la Costa Atlántica y Mendoza. Para una estructura de la magnitud de Unión y Progreso, el impacto se traduciría en cifras que pondrían a prueba la ingeniería financiera del club.
El principal foco de conflicto reside en las actividades que dependen estrictamente de la climatización durante los meses más crudos del año. Leanes recordó que la institución cuenta con una pileta climatizada, un servicio destacado para la comunidad de Villa Italia, pero que demanda un consumo de gas constante. El temor radica en que el incremento tarifario obligue a replantear el funcionamiento.
Además de la natación, el club alberga disciplinas como el patín y el básquet, denominados tradicionalmente como deportes de invierno por desarrollarse en espacios cerrados que requieren temperaturas adecuadas para el entrenamiento. Para el presidente, el número que resultaría de una factura sin el subsidio de Zona Fría es "muy importante" y obligará a la comisión a evaluar de qué manera se le hará frente a la situación sin afectar el servicio que se brinda a los deportistas y socios.
Desde la dirigencia advirtieron que, a diferencia de otros sectores que pueden optar por bajar el consumo o reducir horas de trabajo, una institución social tiene la responsabilidad de mantener sus puertas abiertas. "Nosotros no podemos dejar de darle ese servicio tanto a los deportistas como a los socios", remarcó Leanes, quien insistió en que el escenario actual que plantean quienes comandan los destinos del país no coincide con la realidad cotidiana de los clubes de barrio.
La incertidumbre sobre si la quita se convertirá en una realidad definitiva en el corto plazo mantiene en vilo a los directivos. Por ahora, el objetivo primordial es buscar la vuelta para que la marcha del club no se detenga. El impacto, aseguran, no solo sería económico, sino que golpearía el corazón de la dinámica deportiva local en un momento donde la contención institucional resulta fundamental.
Un rol social que excede lo deportivo
La función de Unión y Progreso trasciende los resultados en una cancha de básquet o en una competencia de patín. Leanes hizo especial énfasis en el rol social que cumple el club en la barriada de Villa Italia. La institución funciona como un polo de integración donde se generan vínculos constantes con otras entidades que no poseen espacio físico propio y que encuentran en la institución un lugar para desarrollar sus proyectos.
Esta sintonía con otras instituciones permite que el club sea un punto de referencia para toda la zona norte y parte del resto de la ciudad. Sin embargo, la presión económica que supone el aumento del gas pone en jaque esta capacidad de ceder espacios. Si los costos operativos se disparan, la solidaridad interinstitucional podría verse condicionada por la urgencia de cubrir las facturas básicas de servicios.
La contención de los chicos es el valor que la comisión directiva pone por encima de cualquier balance contable. El presidente destacó que el club busca ser un lugar donde el joven se sienta "tranquilo y contenido". En ese sentido, la función social se entiende como una inversión en la comunidad, especialmente en un contexto de vulnerabilidad donde el club es, muchas veces, el único refugio para la práctica deportiva segura.
La preocupación por el futuro se vincula estrechamente con esta misión social. El temor es que, ante una crisis de financiamiento, se pierda ese espacio de pertenencia que tanto ha costado construir y mantener a lo largo de los años. Por ello, la defensa del subsidio de Zona Fría se plantea no como un reclamo corporativo, sino como una necesidad para sostener la vida social de miles de familias tandilenses.
El dilema de la cuota social
A diferencia de lo que podría dictar la lógica comercial ante una suba de costos, el presidente fue tajante al descartar un traslado directo del aumento a los socios. El argumento es simple y contundente: las familias que asisten al club también sufrirán el incremento en sus propios hogares y no están en condiciones de afrontar una actualización excesiva.
"Debemos ser uno de los clubes que tiene la cuota social más baja porque creemos que no está para subirla", afirmó el dirigente. Esta decisión responde a una voluntad política de no perder jugadores ni socios. El temor de la comisión es que, ante un aumento, los chicos dejen de asistir a las actividades, rompiendo el ciclo de contención que la institución se esfuerza por garantizar.
No obstante, la falta de ingresos genuinos por la cuota choca con una realidad edilicia ineludible. Unión y Progreso funciona en un edificio viejo que requiere mantenimiento constante, arreglos y actualizaciones tecnológicas para seguir operativo. La encrucijada es clara: se necesitan fondos para mantener la estructura, pero no se quiere presionar el bolsillo de los vecinos que ya atraviesan una situación económica compleja.
Ante este panorama, la tarea que se avecina para la conducción de la entidad será buscar soluciones creativas y gestiones que permitan sostener el funcionamiento sin sacrificar la accesibilidad. El compromiso expresado por Leanes es claro: buscarán la forma de que el club siga su marcha, priorizando siempre el bienestar de los chicos y la salud de una institución que es patrimonio fundamental de la identidad de Tandil.
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