Vecinos de La Movediza piden que el Municipio tome medidas en Azucena para evitar otra tragedia
“Si hubiese una vereda como corresponde este accidente se hubiera evitado”, aseguró una de las frentistas que reside en la cuadra donde sucedió el siniestro vial que le costó la vida a Sebastián Simón. Aseguran que la arteria tiene un flujo de tránsito muy grande y que los vehículos suelen circular a gran velocidad. Al no existir veredas, la gente debe caminar por la calle ya que no hay otra alternativa, lo cual es un riesgo permanente. “Hay que cruzar corriendo como si fuera una avenida”, dijo una de las vecinas.
Luego del fatal accidente que se cobró la vida del joven Sebastián Simón, en Azucena y Misiones, El Eco de Tandil dialogó con vecinos de la cuadra donde ocurrió el siniestro vial quienes plantearon su preocupación por la falta de intervenciones por parte del Municipio que eviten una tasa de accidentología que según describen, es muy elevada a lo largo de Azucena. Además plantearon que de haber existido veredas, el accidente se habría evitado, porque los jóvenes no hubieran caminado por la calle.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailCabe recordar que Sebastián Simón, de 19 años, fue atropellado en Azucena y Misiones, en el barrio La Movediza, el domingo 5 en horas de la madrugada, por un conductor que se dio a la fuga y horas más tarde se presentó a la Policía, y resultó ser quien en ese momento era director de Espacios Verdes del Municipio Luciano Jaureguiber. Desde ese momento, hubo diversas manifestaciones para pedir que se haga justicia y que el funcionario imputado esté preso y actualmente persiste el acampe en la puerta del Municipio, que se montó tras conocerse el encuentro que tuvo el chofer del Intendente Roberto Pérez con Jaureguiber unas horas después del accidente.
En ese contexto, vecinos de la cuadra donde ocurrió el luctuoso hecho plantearon la necesidad de que el Municipio regule el tránsito en la arteria, ya sea con lomos de burro, con algún semáforo o dándole mano única a Azucena. Asimismo, consideraron que es fundamental la construcción de veredas ya que sumado al gran tráfico que tiene la arteria, que incluye desde vehículos de mayor porte como colectivos, camiones y autos hasta bicicletas y motos, el hecho de la gente se vea obligada a caminar por la calle constituye una peligrosidad latente y constante.
Un accidente que se podría haber evitado
Malvina, una de las vecinas de Azucena, entre Chubut y Misiones, explicó que “esta calle es muy transitada, es una de las entradas principales de La Movediza, pasan muchos vehículos, colectivos inclusive y no hay veredas, pasan las madres con los carritos con los bebés, con los nenes cuando salen del jardín, y van por la calle caminando. Es muy necesario tener veredas, creo que si hubiese una vereda como corresponde este accidente se hubiera evitado”.
Además, remarcó la gran velocidad a la que circulan los vehículos de mayor porte y las motos también. Consideró que sería una buena alternativa contar con algún semáforo o lomo de burro también que permita que disminuyan la velocidad.
Contó que esta situación se da desde hace algunos años, cuando se asfaltó Azucena, ya que antes al ser de tierra, no había tanto flujo de tránsito.
“La gente anda a gran velocidad porque no hay semáforos y no hay una señal que indique la máxima velocidad. Muchas cosas influyen, y eso hace que la calle sea peligrosa para quienes tienen que caminar por la calle de forma obligada porque no hay veredas”, afirmó.
“Hay que cruzar corriendo”
Y aseguró que en horas de la tarde “es más peligroso porque es impresionante el tráfico, hay que cruzar corriendo como si fuera una avenida, porque desde Lunghi hasta el fondo pasan con todo y pusieron veredas más al fondo del barrio que no es muy transitado y en esta calle que sí lo es no”.
Camila, otra de las frentistas que reside a metros del lugar donde ocurrió el siniestro vial, cuestionó que “en las cortadas como Salta y todas esas hay veredas para que la gente ande cuando no hay tanto tránsito como Azucena. Al pasar el colectivo eso genera que haya más tránsito todavía, y aparte hay vecinos que estacionan el auto en la calle, así que para pasar también es complicado”.
Además, plateó que el hecho de que sea doble mano es una complicación también. “En una oportunidad la iban a poner una mano sola pero ahora la volvieron a poner doble mano, y hay constantemente tráfico, hasta camiones pasan, muchos. Yo viví toda la vida acá y esto era re tranquilo, pero ahora mandar un nene a hacer un mandado es un peligro”, afirmó.
En cuanto a la iluminación, consideró que debería mejorarse porque hay foco amarillos y no se ve bien de noche.
A su vez, aseguró que de noche también hay tránsito fluido en la arteria porque “los chicos salen a bailar, entonces un viernes o un sábado a la noche acá es un peligro”.
Malvina contó que “pasan todos en grupitos caminando por la calle, que salen a bailar o van a alguna fiesta, un cumpleaños y pasan todos para el fondo del barrio que es donde está más poblado”.
Además, señaló que “justo donde pasó el accidente está todo descampado en la esquina (Azucena y Misiones) y tenés los pastizales altos. Eso te obliga a que sí o sí tengas que ir por la calle y la iluminación no es buena ahí, creo que hasta hay focos amarillos, de los viejos”.
Camila recordó que “ha habido varios accidentes, la otra vez hace unos meses en Chubut pasó un auto y atropelló a un chico, tuvo fractura de cráneo también, el chico ya está bien pero fue fuerte el accidente”.
“No da para doble mano”
Luis, otro de los frentistas de la cuadra, aseguró que “esta calle no da para doble mano, como una avenida”.
“Hay dos calles asfaltadas en el barrio, Azucena y La Pastora, por donde va el colectivo azul, entonces la gente entra y sale por las calles asfaltadas y esta calle es doble mano con camiones, colectivos, se hace imposible. Cuando vienen familiares de visita les digo que entren el auto porque dejarlo en la calle es un peligro”, manifestó.
Y añadió que “circulan muchas motos que en el centro no se ven porque obviamente no tienen papeles, andan menores, y es un peligro”.
“No hay loma de burro, nada y encima todavía no han habilitado el semáforo de Lunghi. Es impresionante la gente que dobla a la izquierda, que no se puede en una avenida, para ingresar por acá, ahí va a ocurrir otro accidente al doblar a la izquierda en una calle doble mano QUE no se puede porque no está el semáforo habilitado”, advirtió.
Y consideró que son fundamentales las veredas porque “la gente no se arriesgaría a andar con un bebe en una calle en doble mano, lo hace porque no hay alternativa”.
Si bien consideró que el hecho de que se transforme en mano única sería perjudicial para los comerciantes e incluso para ellos mismos porque deberían dar una vuelta enorme para llegar a sus casa, afirmó que “me perjudicaría, tendría que dar toda la vuelta, pero si es para evitar accidentes uno se acostumbra”.
“Lomos de burro podrían ser útiles también porque los fines de semana sobre todo andan a mucha velocidad, como es una zona donde está libre para los infractores, que no tienen registro de conducir, que no tienen una cédula verde como corresponde, andan como quieren, porque no hay inspectores de tránsito que controlen. Esa gente no va al centro, porque saben que se lo sacan a una moto o un auto que está mal de papeles, por eso acá andan como quieren, que acá nadie controla. Entonces se ven muchos chicos sin documentación”, afirmó.
Consideró que “para evitar accidentes sería necesario que el Municipio tome medidas. Es sólo la seguridad de peatón lo que necesitamos porque de a poco han hecho calles, tenemos cloacas, la policía pasa, el resto está bien, pero faltas las veredas, alguna loma de burro, necesitamos que tomen medidas para que esto se vuelva a repetir”.
“Además si hay vehículos estacionados en ambas veredas no queda casi espacio para que pasen los autos, y más si pasa un colectivo o camión que todos pasan y entran por acá porque está asfaltada”, indicó.
Reclamo por más seguridad
Marcela, otra vecina y comerciante de Azucena, a metros de Misiones, remarcó que además de necesitar las veredas para evitar accidentes, tienen un problema grave de inseguridad y pidió que haya más patrullaje.
“La policía tendría que andar cada tanto, porque hay muchos robos en cualquier horario, no solamente a la noche, también de día, a la hora de la siesta. A mí me han robado, pero no son del barrio a veces vienen de otras zonas”, señaló.
Y agregó que “generalmente es cuando ven que alguien se fue a trabajar y ahí entran, ven si hay gente o no en la casa y cuando no hay aprovechan”.
Respecto a las veredas, aseguró que “el Municipio hizo algunas veredas en el barrio, pero después no siguió y a consecuencia de que la gente anda por la calle caminando vienen los accidentes”.
Otro accidente fatal
Una estrella amarilla en Azucena y Los Rosales, a una cuadra y media del accidente en el cual falleció Sebastián Simón, recuerda otro accidente con una víctima fatal ocurrido cuando un joven de 20 años identificado como Fabián Marcelo Leonardi, circulaba con su moto y no advirtió el pozo abierto, por lo cual cayó con su moto dentro del mismo.
Ese accidente ocurrió en abril de 2018. Si bien las características de ambos accidentes son diferentes, ambos ocurrieron en la arteria que tiene todas las falencias y dificultades mencionadas por los vecinos en la nota, lo cual aumenta el riesgo de este tipo de hechos trágicos.
“No hay más accidentes de milagro”, dijo un comerciante de Azucena
Pablo Capoulat, un comerciante de Azucena al 600, a dos cuadras de donde ocurrió el accidente, consideró que “con respecto a poder evitar futuros accidentes el tema de la falta de mantención de las veredas es clave, hay muchas veredas que están con pastos altos, otras con material, pero en desniveles, entonces la gente no le queda otra que caminar por la calle”.
“No hay más accidentes de milagro”, manifestó.
Y contó que “en muchas oportunidades pasa el colectivo y cantidad de vehículos y van las mamás con carritos por la calle, es terrible. Es imposible transitar por las veredas”.
En ese aspecto, consideró que “hay un poco de responsabilidad de ambos lados, principal de los frentistas que no mantienen las veredas como corresponde para que la gente pueda transitar, y también del Gobierno porque no hace las inspecciones necesarias”.
“Desde 2016 habían anunciado obras muy grandes para La Movediza y El Tropezón, la obra de urbanización, y no se completó, nunca más se siguió, que incluían veredas, sería importante avanzar con esas obras”, manifestó.
Además, explicó que “también hay terrenos en esquinas que son baldíos y que la gente no mantienen corto el pasto, entonces llegás a la intersección y no ves si viene una moto, una bici, y menos de noche, entonces responsabilidad del propietario de mantener como corresponde y del municipio de controlar”.
Un barrio de segunda
“Aparte de la falta de mantenimiento de los frentistas tenemos un problema grave en el barrio de suboficiales que ellos mantienen el pasto corto en Lunghi que es donde más gente transita y todo el sector de Azucena pasan meses que nadie corta el pasto, es una sumatoria de hechos que llevan a pensar que al barrio se lo tiene olvidado, y los hechos lo demuestran”, sentenció.
Y opinó que “es triste pensarlo pero ya el hecho de que un funcionario atropelle a un chico y lo deje tirado como a un perro eso también hace pensar que así nos tienen, es como un barrio de segunda. Pedimos que esté más presente el Gobierno, con el tema de al menos exigir a los frentistas que tengan el pasto corto de las veredas si no tienen baldosas”.