“Ya está sucediendo”: docentes y nodocentes que buscan un segundo trabajo y estudiantes que abandonan la Universidad
Referentes de la Unicen analizaron la crisis presupuestaria que atraviesa el sistema universitario nacional y alertaron sobre la pérdida salarial, la deserción estudiantil y el freno a proyectos científicos y de extensión. También convocaron a la marcha universitaria prevista para el próximo martes.
La situación de las universidades públicas sigue en el centro del debate a partir del conflicto por la falta de financiamiento del gobierno nacional desde la asunción de Javier Milei. En ese marco, referentes de distintos sectores de la Universidad Nacional del Centro (Unicen) analizaron en Calle Belgrano, programa de la 104.1 Tandil FM, ECO TV y El Eco Streaming, el impacto cotidiano del ajuste sobre la vida universitaria y coincidieron en advertir que “las consecuencias ya se están viendo”.
Recibí las noticias en tu email
Accedé a las últimas noticias desde tu emailParticiparon del intercambio Claudio Aciti, decano de la Facultad de Ciencias Exactas, Julia Del Río, militante estudiantil, y Diego De Boer, flamante secretario General de los Nodocentes.
“Cuando hablamos de financiamiento tenemos que abordarlo desde distintas aristas porque no solamente es una cuestión salarial o de mantenimiento. También hay un desfinanciamiento muy grande en investigación, extensión y becas estudiantiles”, señaló Aciti.
El decano sostuvo además que el impacto alcanza a organismos vinculados al desarrollo científico y tecnológico, como Conicet, Inta e Inti, y alertó que “a mediano y largo plazo las consecuencias van a ser muy graves”.
“Esto tiene que ver con soberanía científica y tecnológica nacional”, remarcó.
Deserción y dificultades para sostener la vida universitaria
Desde el claustro estudiantil, Del Río aseguró que una de las principales consecuencias ya visibles es el aumento de la deserción.
“Los estudiantes tienen que elegir entre estudiar o salir a trabajar. Hoy realmente no pueden sostener la vida universitaria”, planteó.
La dirigente estudiantil describió que numerosos jóvenes se acercan a las organizaciones para consultar por el boleto estudiantil y por las becas, cuyos montos consideró “congelados” e insuficientes. “Las becas Progresar están en 35 mil pesos. Es una vergüenza”, afirmó.
Además, explicó que muchos estudiantes provenientes de otras ciudades debieron abandonar sus carreras por la imposibilidad de afrontar alquileres, transporte y alimentación. “Hace algunos años era impensado que la universidad dejara de ser accesible para todos. Hoy ya está pasando”, sostuvo.
“Lo que suele ocurrir en contextos de crisis económica es que quienes vienen de afuera dejan de hacerlo y se quedan los estudiantes locales”, indicó.
Pérdida salarial y crisis laboral
Por su parte, De Boer describió una situación “alarmante” dentro del claustro nodocente. “Hemos perdido aproximadamente el 50 por ciento del salario. Tenemos compañeros que están buscando otros trabajos o reduciendo sus jornadas porque no pueden sostener la situación”, expresó.
El dirigente también advirtió sobre las consecuencias emocionales del contexto. “Hay problemas vinculados a la salud mental, a la frustración y a la falta de expectativas. Muchos compañeros sienten que este gobierno los está invitando a irse de la universidad”, señaló.
En la misma línea, el decano de Exactas reveló que docentes e investigadores comenzaron a emigrar hacia el sector privado o incluso al exterior.
“Ya no resulta atractivo ser investigador o docente universitario. Muchos jóvenes que terminan sus carreras no quieren quedarse en el sistema científico porque las becas y los salarios son muy bajos”, explicó.
Según detalló, esa situación pone en riesgo la continuidad de proyectos de investigación históricos y afecta el funcionamiento cotidiano de las facultades.
“No se pueden comprar equipos, hacer salidas de campo, participar en congresos ni publicar investigaciones. La institución se va achicando”, resumió.
“No es sólo un reclamo salarial”
Los tres representantes coincidieron en que el conflicto universitario excede la cuestión salarial y plantearon que está en discusión el modelo de país.
“Esto no es solamente una cuestión de salarios o de aulas. Es una discusión sobre qué país queremos”, sostuvo Aciti.
Del Río, en tanto, advirtió sobre las consecuencias futuras de la crisis educativa. “¿Quiénes van a enseñar historia, geografía o educación inicial el día de mañana si los estudiantes no pueden terminar sus carreras?”, se preguntó.
De Boer retomó una reflexión vinculada al rol transformador de la educación. “La educación no cambia al mundo, cambia a las personas y las personas cambian al mundo. Si queremos una sociedad mejor, tenemos que defender la universidad pública”, expresó.
Convocatoria a la marcha universitaria
Los sectores universitarios adelantaron que durante los próximos días se desarrollarán distintas actividades de visibilización y organización de cara a la marcha universitaria prevista para el martes próximo.
Habrá asambleas, reuniones interclaustros, conferencias de prensa y jornadas de difusión tanto dentro del campus como en distintos espacios de la ciudad.
“Necesitamos que toda la comunidad universitaria se ponga de pie y que la sociedad acompañe”, planteó Aciti.
Del Río destacó la importancia de sostener el vínculo cotidiano con los estudiantes para fortalecer la organización. “Queremos seguir militando estas discusiones en los pasillos y en las aulas porque la universidad también es comunidad”, señaló.
Por último, De Boer afirmó que el objetivo principal de la movilización será exigir el cumplimiento de la ley de financiamiento universitario.
“La única salida es que el Gobierno cumpla la ley. Y la mejor manera de que lo entienda es con la gente movilizada en la calle”, concluyó.
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