El enigma de los siete minutos
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Cierta vez, cuando era adolescente, leí en una de esas publicaciones culturosas que las campanadas del Big Ben se escuchaban antes en Australia que en Londres, donde llegaba primero a través de la BBC radio.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailMe pareció un dato revelador de la vida. Porque además lo entendí: el sonido viaja a unos 300 y pico kilómetros por segundo y las señales de radio van a la velocidad de la luz (300 mil km/s).
Por algún tiempo me sentí parte de un selecto grupo de científicos y no me privé de transmitir ese conocimiento a quien quería (y a quien no) escuchar. De hecho, intenté utilizarlo como herramienta de seducción con resultados verdaderamente magros. Había que ver lo poco que les importaba a las chicas de entonces la diferencia entre la velocidad de la luz y del sonido.
