Malcolm X: la paciencia como privilegio
:format(webp):quality(40)/https://cdn.eleco.com.ar/media/2026/02/malcom.jpg)
De tanto en tanto pienso qué pensaría mi viejo de los tiempos actuales. No lo pienso en términos de “si hoy resucitase y se encontrara con esto…” (estoy seguro que en tal caso pediría que lo regresen de inmediato). Lo imagino viviendo estos acontecimientos, como un contemporáneo más. Hay veces que puedo hacerlo y hay veces que no. Últimamente hay mucho más de esto último. Por ejemplo, qué diría de esta suerte de debate por los therians. Creo que me miraría y se quedaría callado un rato. Recuerdo esas miradas y con el tiempo me parece haberlas interpretado.
Recibí las noticias en tu email
Accedé a las últimas noticias desde tu emailLos de su generación discutían otras cosas —seguro que también pavadas—, pero cuando tocaba hablar de asuntos importantes había un esfuerzo por pensar antes de opinar. No se decía el primer disparate que cruzaba la cabeza.
Recuerdo que a mis seis o siete años, en una mesa familiar con mis tíos y otros grandes, se habló de Martin Luther King. Hacía poco lo habían asesinado y evidentemente, la noticia tuvo repercusión acá también, debajo del Río Bravo.
