Pasiones
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Me lo he preguntado tantas veces durante los últimos años que hasta llegué a pensar que era una de esas (pocas) cosas de mí que nunca alcanzaré a desentrañar.
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Accedé a las últimas noticias desde tu email¿Por qué volví a sentir esa pasión por el fútbol que creí “superada”? Y digo superada porque durante varios años pensé que haberme desentendido de lo futbolístico me había hecho un tipo ligeramente más inteligente. Y es que abandonar una pasión que me acompañó durante casi toda la vida necesitó de dos factores esenciales: por un lado, mucha reflexión que me llevó a edificar sólidos fundamentos y por otro, desenamorarme. No es fácil, porque estar enamorado supone un estado de gracia que difícilmente se pueda alcanzar y explicar con el intelecto. A mí me gustaba estar enamorado del fútbol. Pero me obligué a ver todo lo malo, lo mezquino, lo sucio que abunda hoy en el mundo del fútbol.
Y un tercer factor que no es menor y que precipitó mi decisión de ponerle fin a esa pasión que me acompañó desde muy chico: el retiro de Juan Román Riquelme. Para mí, el mejor jugador que disfruté vistiendo la camiseta de Boca.
