HOY, SÁBADO
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Probadores y reclutas
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No soy de los que se prueban la ropa antes de comprar. Salvo contadas excepciones, los probadores son lugares estrechos, mal iluminados, incómodos, expuestos (los que tienen cortinas, siempre parecen mínimas, si cubren una punta descubren la otra), precarios.
En esos sitios suelo tomar dimensión de mis dimensiones. No sólo por el hecho de tener que pedir un talle más grande de lo que llevé para probarme, sino por la cantidad de golpes le les y me doy contra los tabiques divisorios.
Cuentan estos lugares, por lo general, con una banqueta mínima donde uno tiene que ir dejando la ropa que se saca porque suele haber un único gancho para colgar.

