HOY, MARTES
Señales
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Lo peor es que muy en el fondo sentí algo parecido a la felicidad. Muy en el fondo, pero reconocí esa sensación. Un deja vu no, por supuesto. Porque no me pareció haberlo vivido: lo viví muchas veces.
Pero últimamente no. Pensé que era una etapa superada de nuestras vidas. Una muestra más de que el atardecer de la existencia ya nos está cubriendo con su sombra lánguida.
Una y veinte de la madrugada me sonó el celular: un llamado de mi amigo El Gordo. Como en los viejos tiempos, a deshora, seguramente por alguna estupidez, muy posiblemente con algún tipo de exceso de consumo.

