Microorganismos, lechuga y aprendizaje: una experiencia educativa que unió ciencia y producción
Un proyecto entre una escuela agraria de Balcarce y la Facultad de Ciencias Agrarias de la Universidad Nacional de Mar del Plata permitió mejorar el rendimiento de cultivos hortícolas mediante bioinsumos y, al mismo tiempo, fortalecer la formación de estudiantes a través de la investigación aplicada.
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La articulación entre la Escuela de Educación Secundaria Agraria San José de Balcarce y la Facultad de Ciencias Agrarias de la Universidad Nacional de Mar del Plata dio lugar a una experiencia que combinó producción, ciencia y educación en torno al cultivo de lechuga.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailEl proyecto se enfocó en evaluar el uso de microorganismos promotores del crecimiento vegetal como alternativa sustentable para mejorar la productividad hortícola. A la vez, buscó que estudiantes secundarios y universitarios participaran activamente en procesos de investigación aplicada vinculados con problemáticas reales del sector agropecuario.
La propuesta se desarrolló bajo la metodología de aprendizaje por proyectos, con la participación de alumnos en todas las etapas del trabajo: desde la formulación de hipótesis hasta el análisis de resultados.
Según se informó, el ensayo consistió en evaluar el efecto de la bacteria Pseudomonas sp. LSR1 combinada con un biofertilizante comercial sobre plantas de lechuga. Las semillas fueron inoculadas y cultivadas inicialmente en condiciones controladas, para luego ser trasplantadas y analizadas tanto en invernadero como a campo.
Los resultados mostraron mejoras significativas en las plantas tratadas respecto del grupo testigo. Entre los principales indicadores se registraron mayor altura promedio, incremento del peso fresco y aumento de la biomasa total.
Además, las plantas tratadas alcanzaron un peso promedio cercano al 50 por ciento superior en comparación con aquellas que no recibieron el tratamiento biológico.
Los responsables del proyecto señalaron que, si bien el contenido de materia seca fue ligeramente menor, esto se relacionó con tejidos más hidratados y un mejor estado nutricional, características asociadas a una adecuada disponibilidad hídrica y al buen desarrollo del cultivo.
Más allá de los resultados productivos, desde la experiencia destacaron especialmente el impacto educativo de la propuesta. Los estudiantes trabajaron en el diseño experimental, el procesamiento de datos y la interpretación de resultados, incorporando herramientas cuantitativas y fortaleciendo el pensamiento crítico.
En ese sentido, remarcaron que el proyecto permitió transformar una práctica experimental en una experiencia de aprendizaje significativa, vinculada directamente con la realidad productiva local y con los desafíos actuales de una agricultura más sustentable.
La iniciativa también puso en valor la articulación entre distintos niveles educativos como estrategia para formar futuros profesionales con una mirada integral, técnica y comprometida con el desarrollo sostenible.
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