Casi 70 años grabando la memoria de Tandil: Broncería Tassi y una historia que resiste
Fundado en 1958 por Italo Tassi, el comercio de avenida Brasil al 400 atravesó generaciones y transformaciones urbanas. A los 78 años, su hija, Esterlina, continúa detrás del mostrador, entre los recuerdos de su familia y la confianza de una clientela construida durante décadas.
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“Esta virgen de acá fue bendecida por el Papa Juan XXIII, se la regaló un sacerdote a mi padre, y la gente viene y le toca la cabeza, por eso siempre le pongo algún ramito de nomeolvides”, dice Esterlina Tassi señalando una pequeña gruta dentro de su local, una broncería en el medio de la avenida Brasil.
El negocio lleva casi setenta años en el mismo lugar -es uno de los más antiguos de Tandil- y fue fundado por su papá, Italo Tassi, constructor de bóvedas. Placas de bronce y de acero esparcidas sin solución de continuidad, imágenes religiosas, cruces, flores, cuadros, una virgen de Luján imponente sobre el mostrador, la foto de Italo, que falleció en 1994. Esterlina emerge como una presencia luminosa en la broncería que habitó durante toda su vida. Su nombre remite a la aleación metálica compuesta por plata pura y cobre, dos materiales fundamentales en su vida. También a sterling, “pequeña estrella”, moneda inglesa de un penique adornada con una pequeña estrella que dio origen a la libra esterlina actual.
Elegante y amable, le abrió la puerta a Perspectivas en el lugar que siente suyo y que la mantiene en contacto con la gente. Tiene 78 años y, tras enviudar, su trabajo se volvió un refugio. Recibe a clientes de Tandil y alrededores, pero no solamente hace placas para cementerios, también para homenajes, aniversarios y profesionales. La memoria de quienes ya no están grabada en metal y el tiempo, maldita daga, lamiéndonos los pies. El local de Brasil al 400 se mantiene estoico entre edificios y nuevas construcciones que cambiaron la cara del barrio que supo conocer cuando era un descampado, el último confín de la ciudad.

