Comenzó una promisoria tregua en un Afganistán deseoso de paz tras 100 mil víctimas civiles en 10 años
Un alto el fuego de siete días comenzó ayer en Afganistán. Fue previo a la firma de un acuerdo de paz entre Estados Unidos y los talibanes para tratar de poner fin a una brutal guerra de casi dos décadas que ha dejado más de 100 mil víctimas civiles sólo en los últimos diez años, según informó la ONU.
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El movimiento islamista talibán, las fuerzas estadounidenses y el Ejército afgano se comprometieron todos a respetar la llamada “reducción de violencia”, que es apenas la segunda tregua en más de 18 años de la guerra más prolongada de la historia de Estados Unidos.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailEl alto el fuego, si resulta exitoso, se coronará el próximo sábado 29 de febrero con la firma de un acuerdo de paz entre Estados Unidos y los talibanes que se seguirá luego de negociaciones entre los rebeldes y el gobierno afgano, según han acordado todas las partes.
Cientos de jubilosos afganos salieron ayer a las calles de Kabul y otras ciudades para celebrar lo que podría ser un punto de inflexión en el terrible conflicto, pese a que algunos ataques aislados amenazaban con hacer descarrilar el delicado proceso.
El informe de la ONU
En una señal de lo devastadora que fue la guerra y de los desafíos por delante, un informe publicado ayer por la ONU mostró que más de 100 mil civiles murieron o fueron heridos en los últimos diez años, desde que el organismo internacional ha estado documentando las víctimas del conflicto.
“Casi ningún civil en Afganistán ha escapado a resultar personalmente afectado de una forma u otra por la violencia”, afirmó el jefe de la Misión de la ONU en Afganistán (Unama), Tadamichi Yamamoto, en el informe.
“Es absolutamente imperativo que todas las partes aprovechen la ocasión para detener los combates, ya que la paz es una materia largamente pendiente. Las vidas civiles deben ser protegidas y los esfuerzos de paz están en marcha”, agregó.
El año pasado se registró una leve disminución del número de civiles muertos o heridos, que según el informe obedeció a una reducción de víctimas de ataques del grupo islamista Estado Islámico (EI), que sido diezmado por las fuerzas estadounidenses y afganas y también por los talibanes, de los que son enemigos.
Cifras
Según el informe, 3.943 civiles murieron y 6.989 resultaron heridos el año pasado, informó la agencia de noticias DPA.
Aunque murieron o fueron heridos menos civiles en acciones del EI, hubo más civiles víctimas de los talibanes y de operaciones del Ejército afgano y las tropas estadounidenses.
El informe registró un 21 por ciento de aumento en las víctimas causadas por ataques talibanes y una suba de un 13 por ciento en los civiles muertos o heridos por las tropas afganas o estadounidenses, quienes el año pasado arrojaron más bombas que en cualquier otro desde 2013.
“Todas las partes del conflicto deben cumplir con los principios de distinción, proporcionalidad y precaución para evitar víctimas civiles”, dijo Michelle Bachelet, Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, en un comunicado.
“Los beligerantes deben tomar las medidas necesarias para evitar que mujeres, hombres, niños y niñas sean muertos por bombas, morteros, cohetes o minas improvisadas. No hacerlo es inaceptable”, agregó.
Una semana
La tregua de siete días y el acuerdo de paz entre Estados Unidos y los talibanes es el resultado de más de un año de negociaciones entre las partes en Qatar, de las que no participó el gobierno afgano.
Los talibanes dijeron ayer que el acuerdo se firmará en Doha, la capital qatarí.
Luego de la firma del acuerdo, los talibanes iniciarán negociaciones con el gobierno afgano.
Estados Unidos espera que, a partir de ambas negociaciones, pueda comenzar a retirar a sus soldados de Afganistán casi 18 años después de invadir el país para derrocar a los talibanes del gobierno por dar refugio al líder de Al Qaeda Osama Ben Laden.
El objetivo de las negociaciones entre talibanes y gobierno afgano sería un alto al fuego nacional y una retirada escalonada de fuerzas estadounidenses, que totalizan unos 12 mil soldados y que según el Pentágono podrían reducirse a ocho mil “con el tiempo”.
Los talibanes, además, se comprometieron a no dar refugio a organizaciones “terroristas” internacionales como Al Qaeda, según dijeron la semana pasada fuentes de ambas partes en declaraciones en “off” a varios medios estadounidenses.
Uno de los jefes de la delegación afgana en Qatar, Abdul Salam Hanafi, dijo la semana pasada que, luego de firmar el acuerdo de este mes, Estados Unidos y el gobierno afgano liberarán a cinco mil prisioneros talibanes y los rebeldes liberarán a mil prisioneros.
Analistas han advertido que el camino a la paz en Afganistán no será fácil y que los acuerdos podría naufragar en cualquier momento.
Para peor, los analistas han dicho que las partes en conflicto podrían aprovechar la distensión para reposicionar sus fuerzas en busca de asegurarse ventajas en el frente militar.
En una señal de las dificultades que entraña el proceso, un ataque aislado de los talibanes mató hoy a dos soldados afganos en la norteña provincia de Balkh, según informó la gobernación. (Télam)
