El fuego avanza en Brasil y es eje de preocupación ambiental
Los incendios no dan tregua en la Amazonía, convertida en centro de una crisis ambiental y de tensiones diplomáticas entre Brasil y países europeos, principalmente Francia.
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Porto Velho, la capital del estado de Rondonia (norte), amaneció el lunes con una neblina de humo y con olor a quemado, traídos por los vientos de los incendios, reportaron periodistas de la AFP. El aeropuerto fue cerrado por la mañana durante una hora y media por baja visibilidad.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailDos aviones cisterna Hércules C-130 basados en la ciudad comenzaron su actividad, lanzando decenas de miles de litros de agua en los puntos de incendio de la zona.
Los aparatos forman parte de la operación militar ordenada el viernes por el presidente Jair Bolsonaro, bajo presión interna e internacional. Unos 43 mil soldados de regimientos amazónicos están prontos para entrar en actividad, señaló el ministro de Defensa, Fernando Azevedo e Silva.
Hasta el domingo a las 18H00 GMT se registraron 80.626 incendios en todo Brasil en lo que va de año, un 78 por ciento más que en el mismo periodo del año pasado y 1.113 focos nuevos en relación al sábado, según datos del Instituto Nacional de Investigación Espacial (INPE), de los que más de la mitad queman la región amazónica.
En Brasil, la creciente deforestación provocada para abrir espacio a cultivos o pastoreo agravó la temporada habitual de incendios, según expertos.
Reclamos y polémicas
Bolsonaro trata de jugar a fondo la carta nacionalista en un tema con el que los brasileños tanto de izquierda como de derecha se muestran sensibles.
“Evidentemente, la Amazonía brasileña se sitúa en territorio brasileño y es evidente que Brasil ejerce su soberanía en su territorio. Pero eso no puede ser usado como argumento para justificar la omisión y el inmovilismo del gobierno ante ese patrimonio que es nacional, pero de importancia mundial”, dijo a la AFP el diputado Alessandro Molon, del Partido Socialista (PSB).
Desde que llegó al poder en enero, Bolsonaro protagonizó varias polémicas con los ambientalistas, llegando a cuestionar los datos del INPE y a paralizar el Fondo Amazonía, financiado por Noruega y en menor medida por Alemania, con fines de preservación de la selva tropical.
Su retórica creó malestar en los sectores del agronegocio, que temen el cierre de mercados para carnes y cereales brasileños por sospechas de que podrían proceder de zonas deforesta.
La carta nacionalista no parece en todo caso haberle dado frutos inmediatos al mandatario.
Una encuesta realizada entre el 22 y el 25 de agosto, en plena polémica, reveló que su índice de aprobación cayó de 57,5 por ciento en febrero a 41 en agosto, en tanto que la desaprobación subió de 28,2 a 53,7 por ciento.
“El día del fuego”
Bolsonaro ordenó investigar informes de que numerosos productores rurales, comerciantes y grileiros -como se denomina a personas que se apropian ilegalmente de tierras pública- actuaron concertadamente para encender fuegos el 10 de agosto pasado a lo largo de una carretera del estado de Pará (norte).
Según la Revista Globo Rural, al menos 70 personas se organizaron a través de Whatsapp para incendiar las márgenes de esa carretera entre los puertos fluviales de Rio Tapajós y el estado de Mato Grosso, con el fin de mostrar “apoyo” a las ideas de Bolsonaro en materia de flexibilización de controles ambientales.
Los satélites del INPE detectaron ese día 124 focos de incendio en la zona, un 300 por ciento más que al día anterior. AFP-NA
