El hallazgo del frenular delta revoluciona la comprensión del placer sexual masculino
Un estudio liderado por el neurocientífico Roy Levin identificó una pequeña zona en la base del glande con la mayor concentración de terminaciones nerviosas, superando la sensibilidad del resto del órgano.
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El descubrimiento del denominado frenular delta como la principal zona erógena del pene podría transformar la manera en que se comprende la sensibilidad sexual masculina. Según informaron especialistas citados por New Scientist, un equipo de investigadores liderados por el neurocientífico Roy Levin, de la Universidad de Sheffield, en el Reino Unido, identificó que esta pequeña área triangular posee la mayor concentración de terminaciones nerviosas especializadas.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailSituada en la base del glande, justo donde el frenillo conecta con el prepucio, esta región concentra fibras nerviosas encargadas de la detección de presión y vibración. Este hallazgo contradice la visión tradicional que señalaba al glande como la región más sensible. Los especialistas demostraron que el frenular delta reacciona con mayor intensidad ante estímulos táctiles, convirtiéndose en un punto clave para la percepción de placer.
A raíz de estos resultados, los científicos proponen considerar esta zona como el equivalente masculino al tradicionalmente debatido punto G. Para identificar con precisión el área, el equipo de Levin realizó un examen detallado basado en estudios histológicos y mediciones cuantitativas. El análisis incluyó técnicas de tinción y microscopía avanzada para visualizar la arquitectura neuroanatómica con alta resolución.
El estudio reveló que el frenular delta concentra la mayor densidad de terminaciones nerviosas mecanoceptivas. Esta evidencia objetiva permitió sostener que dicha región es la más propensa a desencadenar respuestas placenteras. Hasta ahora, la percepción médica señalaba al glande como la zona predominante, pero los datos demuestran que la sensibilidad máxima se concentra en este punto específico y no de forma generalizada.
Este conocimiento tiene implicancias directas en la práctica clínica, especialmente en la circuncisión. Los autores advierten que la alteración de esta área durante procedimientos quirúrgicos podría afectar la capacidad de experimentar placer, aunque aclararon que aún faltan investigaciones científicas que comprueben la veracidad de esta teoría en términos estadísticos.
En el ámbito educativo, la incorporación de estos hallazgos en los programas de formación médica podría mejorar la calidad de la atención en salud sexual. La información precisa sobre la anatomía sensorial contribuye a una comprensión más completa del placer, beneficiando tanto a profesionales como a pacientes en la revisión de conceptos habituales sobre la anatomía genital.