Lula visita a Biden para reforzar las relaciones con EEUU y su rol como interlocutor regional
El presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, viajará esta semana a Washington, donde será recibido el viernes en la Casa Blanca por su par estadounidense, Joe Biden. La visita busca reforzar las relaciones bilaterales y afianzar el rol de Brasil como nuevo interlocutor regional.
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El encuentro entre ambos mandatarios pretende "fortalecer aún más la estrecha relación entre Estados Unidos y Brasil", adelantó a la prensa la vocera de la Casa Blanca, Karine Jean-Pierre.
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Accedé a las últimas noticias desde tu email"Los dos presidentes discutirán el apoyo inquebrantable de los EEUU a la democracia de Brasil y cómo los dos países pueden continuar trabajando juntos para promover la inclusión y los valores democráticos en la región y en el mundo", agregó la portavoz, que también incluyó a la lucha contra el cambio climático, la seguridad alimentaria, el desarrollo económico, el fortalecimiento de la paz y la seguridad y la gestión de la migración regional entre los "desafíos comunes" a abordar.
La visita de Lula se enmarca dentro su política de "vuelta de Brasil al mundo", una estrategia que rompe con los años de aislamiento de su antecesor, Jair Bolsonaro.
EE.UU. será el tercer país al que viaje el líder del Partido de los Trabajadores (PT) en sus 40 días en el cargo, tras visitar a fines de enero la Argentina -donde anunció una ambiciosa agenda de integración bilateral y participó de la cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac)- y Uruguay, donde se alzó como un mediador pragmático en la crisis del Mercosur.
"Este viaje es otro eslabón más de la política exterior del nuevo Gobierno de Lula, que implica mostrar un Brasil saliendo del aislamiento internacional de Bolsonaro y comprometido con el multilateralismo, intentando desempeñar un rol más activo a nivel global", dijo a Télam el investigador del Conicet Alejandro Frenkel, especializado en política latinoamericana.
Para el también profesor universitario, la visita tiene relevancia tanto por el lugar que ocupa EE.UU. en la región, como por el significado particular que tuvo la relación con Washington durante el mandato de Bolsonaro, que pasó de una "política de completo alineamiento" con el Gobierno de Donald Trump -el país fue su primer viaje al exterior- a un distanciamiento tras la llegada de Biden al poder en 2021.
Según explicó, Brasil siempre tuvo "muy en cuenta" el rol de EE.UU. a la hora de trazar su política regional, por lo que Lula busca impulsar un "restablecimiento" en las relaciones con su segundo socio comercial, enfriadas estos últimos años.
La visita fue oficializada tras un llamado entre ambos dirigentes el pasado 9 de enero, un día después de que simpatizantes bolsonaristas invadieran las sedes de los tres poderes en Brasilia, en unos actos golpistas similares a los perpetrados por trumpistas el 6 de enero de 2021 en el Capitolio.
Biden llamó a su par brasileño para manifestarle su apoyo e invitarlo a la Casa Blanca, algo que Lula aceptó, según informaron en un comunicado conjunto.
Sin embargo, el viaje venía gestándose desde el triunfo electoral del líder del PT en octubre e incluso fue abordado durante una visita en diciembre a Brasilia del asesor de Seguridad Nacional estadounidense, Jake Sullivan, y el consejero para América Latina, Juan González.
En ese primer acercamiento, Lula indicó que podría visitar Washington antes de su asunción, pero finalmente tuvo que posponerlo por problemas de agenda.
La buena sintonía entre ambos gobiernos y su voluntad de relanzar las relaciones vuelve a poner sobre la mesa un abanico de temas, entre los que destaca su lucha común a favor del sistema democrático.
"En esta idea de volver a poner a Brasil como protagonista en los temas centrales de la agenda global, desde un rol cooperativo o constructivo, está el de la defensa de la democracia", afirmó Frenkel, quien subrayó el papel que tuvo el Gobierno estadounidense en la legitimación internacional de la victoria de Lula ante las denuncias de supuesto fraude de Bolsonaro.
En una acción coordinada con otros países, Biden fue uno de los primeros jefes de Estado en felicitar a Lula por su triunfo. También lo fue a la hora de condenar "el asalto a la democracia" perpetrado por bolsonaristas el pasado 8 de enero.
El propio Lula admitió en diciembre que ambos líderes tienen "mucho de qué hablar porque EEUU sufre de una necesidad democrática tanto como Brasil".
"El daño que le hizo Trump a la democracia estadounidense es el mismo que le hizo Bolsonaro a Brasil", dijo entonces en un encuentro con periodistas en Brasilia. (Télam)