De Perón a Macri: la inflación en la agenda de los argentinos
Los numerosos episodios inflacionarios e hiperinflacionarios argentinos son un caso de estudio en todo el mundo por la frecuencia e intensidad con las que se presentaron.
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Un informe elaborado por la Unidad de Estudios y Proyectos Especiales de la Cámara Argentina de Comercio (CAC), señala que durante el último siglo la tasa de inflación promedio del país fue de 105 por ciento anual, con un máximo histórico de 3079 por ciento en 1989.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailAsí lo refleja un informe publicado en Infobae que destaca que desde 1944 hasta hoy, de 26 presidencias analizadas solo cinco registraron variaciones de precios menores a los dos dígitos. En el extremo opuesto, seis presidentes tuvieron inflaciones anuales de tres dígitos.
Las tasas de inflación anualizadas más altas se presentaron en los gobiernos de Reynaldo Bignone (401 por ciento) y Raúl Alfonsín (398), con el pico máximo registrado en 1989, con un 3079 por ciento y una devaluación histórica.
El trabajo se elaboró en base a la variación interanual de precios desde que el Indec posee una serie mensual y la inflación registrada en cada una de las presidencias en términos anualizados.
Desde el primer dato oficial de precios al consumidor -en enero de 1943- hasta la muerte de Perón en 1974, fueron 14 los presidentes argentinos (constitucionales y de facto). La mayor variación interanual de precios durante este período se registró a mediados de 1959 bajo la presidencia de Arturo Frondizi, con una tasa de inflación que superó el 120 por ciento.
Sin embargo, el presidente que experimentó una mayor tasa de inflación promedio durante su período de gobierno fue el presidente de facto Alejandro Lanusse, con un 63,4 por ciento de inflación anualizada en sus poco más de dos años en el poder, de acuerdo al relevamiento de la CAC.
En el extremo opuesto se ubica Héctor José Cámpora, con una inflación anualizada de -30,1 por ciento, ya que durante su único mes de gobierno la variación de precios fue de 2,9 por ciento negativo.
El camino a la hiperinflación
La CAC indico que en los años posteriores al deceso de Perón “comenzó una etapa de profunda inestabilidad económica y social para la Argentina, en un contexto de crisis de la deuda latinoamericana”.
En 1989 se alcanzó la máxima tasa de inflación del país, bajo la presidencia de Raúl Alfonsín. La variación de precios promedio de ese año fue de 3079 por ciento, registrándose también una devaluación histórica, ya que el tipo de cambio registró un aumento de 4771 por ciento anual con respecto al dólar.
Como reflejo de la enorme pérdida de valor de la moneda, se mencionó que durante este período se realizaron dos cambios de símbolo monetario. En el año 1983 se reemplazó el peso Ley por el peso argentino, que en 1985 fue sustituido por el austral.
Convertibilidad y después…
Con la Ley de Convertibilidad del año 1991 -que fijó la paridad del austral con el dólar y luego con el peso- comenzó en la Argentina un período de “drástica reducción de la inflación y posterior estabilización del nivel de precios, incluso con años de deflación”, resumió el informe.
Sin embargo, la inflación promedio durante la presidencia de Carlos Menem fue significativamente elevada (69,7 anual), como consecuencia de la variación de precios registrada durante los primeros años de su gobierno. El informe aclara que la inflación fue alta en su primer mandato (147,5 por ciento anual) y nula en el segundo.
La recesión de finales de los años `90 se tradujo también en un período de deflación, ya que durante los dos años de la presidencia de Fernando de la Rúa la variación de precios fue negativa, con una tasa anualizada de -1,1 por ciento. La devaluación de 2002 impactó en el nivel de precios durante la presidencia de Eduardo Duhalde que tuvo una inflación anualizada de 29,3 por ciento.
Tras un período de estabilidad de precios, la inflación volvió a ser un tema de preocupación nacional desde 2007, cuando la tasa superó el 20 por ciento. Estos niveles de inflación -no reflejados en los indicadores oficiales de precios- caracterizaron a la mayor parte de los años de gobierno de Cristina Kirchner, según lo publicado.
Para elaborar su estadística, la CAC tomó datos de inflación alternativos a los del Indec, elaborados por Graciela Bevacqua, que fue directora del IPC del organismo hasta 2006.
El trabajo añadió que “la administración de Mauricio Macri, enfrentada a los efectos inflacionarios de la unificación cambiaria y la actualización de las tarifas de los servicios públicos, que habían estado virtualmente congeladas durante más de una década, hasta la fecha no ha conseguido reducir estos guarismos”, señaló el informe.
Los autores del informe aclaran que no analizaron otros factores que van más allá de la inflación como la pérdida de valor adquisitivo, las distorsiones en los precios, la redistribución de riqueza y el incremento del llamado “impuesto inflacionario”.
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