Jornada de alegatos en el caso de la mujer descuartizada en Tigre
Los alegatos en el juicio que se le sigue a un hombre y a su exnovia acusados de haber asesinado a la pareja de él, una mujer de 56 años cuyo cuerpo apareció descuartizado en distintos puntos del partido bonaerense de Tigre en 2017, se realizarán hoy en los Tribunales de San Isidro.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailLa audiencia comenzará a las 13, donde el Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) 3 de ese distrito juzga a Oscar Alberto Iñigo (51) por el delito de “homicidio agravado” y a Gilda Cañete (48) por el “homicidio simple” en perjuicio de María Adela Duarte.
El primero en alegar será el fiscal Marcelo Fuenzalida y luego los defensores de los imputados.
La investigación comenzó el viernes 14 de abril de 2017 cuando esa madrugada, Noemí Gutiérrez (30), hija de la víctima, se presentó en la comisaría 2da. de Tigre y denunció que no sabía nada de su madre desde el domingo 9.
La mujer contó a los investigadores que unos días antes de efectuar la denuncia por la búsqueda de paradero, concurrió a las dos viviendas que tenía su madre porque cuando llamaba a su teléfono celular daba apagado y no tenía cuentas en redes sociales como para poder ubicarla.
Siempre en base a la denunciante, cuando llegó hasta el inmueble situado en Francesita 1147, en la localidad de General Pacheco, también en Tigre, un vecino se acercó y le dijo que el fin de semana la había visto a su madre con su actual pareja, el herrero Iñigo, pero que en ese momento se hallaba él solo.
La investigación
La pesquisa de los detectives policiales se orientó rápidamente a un posible crimen ya que establecieron que aquel domingo 9 de abril los testigos escucharon discusiones en la vivienda de la calle Francesita entre Iñigo, Duarte y una expareja del herrero, identificada como Gilda Cañete, de nacionalidad paraguaya.
La principal hipótesis apuntó a que Duarte fue asesinada en el marco de una pelea con esas dos personas y que tras el crimen el cuerpo de la víctima fue descuartizado.
Al seguir esa pista, los investigadores analizaron imágenes de unas cámaras de seguridad de un barrio privado que captaron el momento en que Iñigo llevaba un carrito por la calle Echeverría y pasaje San Cayetano, a unas dos cuadras de la casa de Francesita al 110.
Los voceros señalaron que los efectivos se trasladaron hasta un terreno ubicado en esas calles y hallaron un torso humano con los pechos arrancados dentro de un tacho de plástico que, se cree, pertenecía a Duarte.
Además, un remisero contó a los investigadores que el lunes 10 de abril trasladó al sospechoso hasta la vecina localidad de Benavídez, donde el herrero descendió del rodado con un bolso en la calle Freire y el arroyo Claro, donde personal de bomberos encontró la cabeza y uno de los miembros inferiores de un cuerpo femenino.
A su vez, cerca de donde se halló el torso, los pesquisas secuestraron prendas de vestir presuntamente de la víctima y un aparato que era el teléfono celular de Duarte, agregaron los voceros.
Iñigo admitió que él había cometido el crimen y reveló dónde estaba el torso ante los efectivos que lo apresaron por pedido del fiscal Fuenzalida. (Télam)
