La estación Congreso del subte llevará el nombre de Raúl Alfonsín
La estación Congreso de la línea A del subte porteño llevará también la denominación Presidente Raúl Ricardo Alfonsín en homenaje al exprimer mandatario argentino, según una norma aprobada por la Legislatura de la Ciudad.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailEl proyecto, del legislador de Vamos Juntos Guillermo Suárez, busca recordar al líder radical “en conmemoración del décimo aniversario de su fallecimiento” en el lugar donde desempeñó su último cargo público como senador nacional.
“Alfonsín fue el principal impulsor de la autonomía de la Ciudad”, destacó Suárez, al tiempo que el legislador Ariel Álvarez Palma sostuvo que se trata de “un homenaje merecido y justo”.
El aporte del dirigente radical durante los años de la dictadura con la presentación de hábeas corpus en favor de detenidos, su rechazo a la guerra de Malvinas y a la ley de “autoamnistía”; la consolidación democrática y el Juicio a la Juntas fueron actos destacados por quienes acompañaron la iniciativa.
Sin embargo, el debate fue acalorado por las críticas lanzadas por los representantes de la izquierda, quienes cargaron contra el expresidente por su política económica, sus acuerdos políticos con el menemismo y por las llamadas “leyes de la impunidad”.
Myriam Bregman (PTS-FIT) argumentó su rechazo a la iniciativa en la sanción de las leyes de Punto Final y Obediencia Debida impulsadas luego de los levantamientos militares de la década de los 80 y que significaron, en la práctica, el fin de los juicios contra militares acusados por crímenes de lesa humanidad.
Esas intervenciones fueron respondidas por Juan Nosiglia (Evolución) y Leonardo Santoro (Unidad Ciudadana), quienes señalaron que las acciones tomadas por Alfonsín significaron la ruptura final con las intervenciones militares en la vida democrática.
Santoro, de origen radical, reprendió a sus pares de la izquierda al achacarles que “es fácil hablar hoy” sobre cómo se debía reaccionar contra los militares, y les recordó que a mediados de los años 80 los generales aún estaban “al frente de comando con poder de fuego”.
“Era consciente que era frágil, que era una democracia perfectible. Pero también decía que quien no entendía la diferencia entre la democracia y la dictadura no entendía la diferencia entre la vida y la muerte”, concluyó Santoro. (Télam)
