Solo el 14,2% de los jóvenes accede a un empleo pleno de derechos
Un estudio de la UCA revela que la inserción laboral de las personas de entre 18 y 25 años está condicionada por el origen socioeconómico y la desigualdad estructural.
:format(webp):quality(60)/https://cdn.eleco.com.ar/media/2025/11/empleo.jpeg)
Apenas el 14,2% de los jóvenes de entre 18 y 25 años accede a un empleo pleno de derechos, mientras que una proporción importante atraviesa situaciones de precariedad o desempleo. Así lo advierte el informe titulado “Juventudes desiguales: entre la promesa y la exclusión”, elaborado por el Observatorio de la Deuda Social Argentina de la Universidad Católica Argentina (UCA).
El documento señala que las desigualdades que afectan a este sector de la población no dependen exclusivamente de decisiones individuales, sino que están fuertemente condicionadas por la posición socioeconómica del hogar de origen. En cuanto al panorama laboral, el 30,2% de los jóvenes cuenta con un empleo regular, pero solo el 14,2% alcanza la plenitud de derechos, mientras que el 16% se desempeña en empleos precarios. A esto se suma que el 22,5% combina empleo irregular con desempleo reciente, y un 10,7% permanece desempleado por más de seis meses.
La brecha social y educativa
El informe identifica un 36,6% de jóvenes inactivos, cifra que engloba tanto a quienes se dedican exclusivamente al estudio como a aquellos desvinculados del sistema educativo y del mercado laboral. La desigualdad se profundiza al observar el origen social: el empleo regular alcanza al 38,9% de los jóvenes del estrato medio alto, pero cae al 19,7% en el estrato muy bajo.
La relación entre educación y trabajo también refleja esta brecha. Mientras que uno de cada cinco jóvenes no estudia ni trabaja, esa proporción asciende al 34,2% en los estratos socioeconómicos muy bajos, frente al 8,3% registrado en los sectores medios altos. Asimismo, el 69% de los jóvenes del estrato medio alto inició o completó estudios superiores, mientras que el 64,7% de quienes pertenecen al estrato muy bajo no finalizó la escolaridad obligatoria.
Impacto en el bienestar y la salud
El estudio subraya que las desventajas no se limitan al ámbito laboral y educativo. El 21,4% de los jóvenes presenta malestar psicológico, con una incidencia que aumenta del 15,5% en el estrato medio alto al 28,5% en el muy bajo. Además, existen marcadas diferencias en las redes de contención: el 15,7% de los jóvenes del estrato muy bajo declaró no tener amigos, en comparación con el 1,7% del estrato medio alto.
En el caso de las mujeres jóvenes, el informe destaca brechas en las experiencias de violencia de género, afectando al 19,4% de las jóvenes del estrato muy bajo, una cifra que triplica el 6,2% registrado en el estrato medio alto.
Más de 144 años escribiendo la historia de Tandil