Trump advirtió sobre un “potencial desastre” en la disputa por Malvinas y no descarta intervenir
El presidente de Estados Unidos volvió a referirse al conflicto de soberanía y aseguró que, ante una eventual escalada, confía en que lo llamarán para intervenir. “Probablemente podré resolverlo”, afirmó.
:format(webp):quality(60)/https://cdn.eleco.com.ar/media/2026/06/trump_9.webp)
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, volvió a referirse a la disputa entre Argentina y Gran Bretaña por la soberanía de las Islas Malvinas y advirtió sobre la posibilidad de un “potencial desastre” entre ambos países. Además, se mostró convencido de que, ante una eventual escalada, será convocado para intervenir.
Las declaraciones tuvieron lugar durante una visita a la República de Irlanda y representaron la tercera intervención pública de Trump sobre la cuestión Malvinas en las últimas semanas, luego de haber planteado anteriormente la posibilidad de revisar la histórica posición estadounidense frente al diferendo.
“Las Islas Malvinas... acá vamos de nuevo”, comenzó Trump ante una consulta de un periodista de GB News durante una conferencia de prensa conjunta con el primer ministro irlandés, Micheál Martin.
En ese marco, el mandatario estadounidense señaló que el Reino Unido atraviesa dificultades internas vinculadas con la inmigración y la energía y puso el foco sobre la distancia geográfica que separa al territorio británico de las islas.
“No sé si estarán dispuestos a viajar tan lejos. Están muy lejos”, expresó Trump, en una referencia que volvió a colocar sobre la mesa el antecedente del conflicto bélico de 1982.
Luego profundizó su análisis y aseguró: “Estoy seguro de que me llamarán para intervenir en ese potencial desastre. Pero si lo hacen, probablemente podré resolverlo. Ahora mismo hay dos países que no están contentos con la situación en las Malvinas”.
Las palabras del presidente estadounidense se conocieron en medio de un endurecimiento de la postura del Gobierno argentino respecto de las islas, con una serie de medidas impulsadas por la administración de Javier Milei.
Entre ellas se encuentra el proyecto que el Ejecutivo se dispone a enviar al Congreso para incrementar las sanciones contra compañías que desarrollen actividades hidrocarburíferas en Malvinas sin autorización argentina, un régimen que eventualmente también podría alcanzar al sector pesquero.
A su vez, el Gobierno anunció la intención de avanzar con la Base Naval Integrada en Ushuaia y puso en marcha nuevas herramientas de coordinación estatal vinculadas con la política exterior y la cuestión Malvinas.
Las iniciativas fueron presentadas por Milei a comienzos de septiembre, en momentos en que volvió a cobrar relevancia el proyecto petrolero Sea Lion, que prevé explotar hidrocarburos en aguas circundantes a las islas.
En aquella oportunidad, el Presidente argentino también había hecho referencia a Trump y sostuvo que “en el mundo corren vientos favorables” para el reclamo soberanista de Argentina.
El mandatario estadounidense ya había mencionado anteriormente la Guerra de Malvinas de 1982, cuando afirmó que en aquel conflicto Gran Bretaña lo había “hecho bien”, aunque remarcó que desde entonces había transcurrido mucho tiempo.
Las nuevas declaraciones aparecen, además, en un escenario de tensiones internacionales en el que Trump mantiene diferencias con gobiernos europeos por cuestiones vinculadas con la defensa, el gasto militar y distintos conflictos internacionales.
En paralelo, especialistas vienen siguiendo los movimientos estratégicos de Estados Unidos sobre el continente americano y el Atlántico Sur, una región de particular importancia por su cercanía con pasos bioceánicos y con la Antártida, además de su creciente relevancia energética.
Uno de los principales focos del actual conflicto es Sea Lion, proyecto offshore que se desarrolla en Malvinas y que está en manos de Navitas Petroleum y Rockhopper Exploration.
La israelí Navitas opera el emprendimiento y posee el 65 por ciento de las licencias, mientras que la británica Rockhopper controla el 35 por ciento restante. Navitas ingresó al proyecto en 2022 y desde entonces se convirtió en su principal impulsora.
En diciembre de 2025, las compañías tomaron la decisión final de inversión para avanzar con una primera etapa del desarrollo, mientras que el comienzo de la producción está proyectado para el primer trimestre de 2028.
La aceleración de ese emprendimiento hidrocarburífero y las medidas anunciadas desde Buenos Aires volvieron a elevar la tensión diplomática alrededor de Malvinas, en un escenario al que ahora Trump sumó una advertencia sobre una posible escalada entre Argentina y Gran Bretaña y se postuló como eventual mediador.
Más de 144 años escribiendo la historia de Tandil